problemas conductuales.

¿Qué son los TICS? ¿Qué los diferencia de las estereotipias?

Los trastornos neurológicos y del desarrollo a menudo se manifiestan a través de una variedad de comportamientos y síntomas. Entre estos, los TICS motores y vocales son fenómenos comunes que afectan a ciertas poblaciones, en particular a niños. 

TICS motores y vocales: qué son

Los TICS motores y vocales son movimientos o sonidos involuntarios, repetitivos y no rítmicos que se presentan en determinados trastornos neurológicos y del desarrollo. Los TICS motores incluyen sacudidas, parpadeos, encogimientos de hombros y movimientos faciales, mientras que los TICS vocales involucran sonidos como carraspeos, gruñidos, palabras o frases repetitivas. Ambos tipos de TICS pueden presentarse por separado o en combinación, y su gravedad puede variar ampliamente.

Población afectada

Los TICS motores y vocales pueden darse sin existir ningún tipo de trastorno asociado. De hecho, muchos de estos TICS desaparecen con el tiempo, algunos duran incluso unos pocos días o semanas. Sin embargo, hay otros TICS que permanecen y que se relacionan con algún trastorno. Por ejemplo, muchos de estos TICS están relacionados con el trastorno del movimiento conocido como síndrome de Tourette. Este síndrome suele manifestarse en la infancia y afecta más a los hombres que a las mujeres. Sin embargo, los TICS también pueden presentarse en otros trastornos neurológicos, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otros trastornos del espectro obsesivo-compulsivo (TOC).

Diferencias entre TICS y Estereotipias

Con todo lo que hemos dicho, probablemente te preguntes qué diferencia a un TIC de una estereotipia. Pues bien. Las estereotipias son comportamientos repetitivos y rígidos que son característicos de diversos trastornos del espectro autista (TEA) (aunque pueden aparecer sin estar asociadas a ningún trastorno). Aunque son muy parecidos y en ocasiones pueden llegar a ser lo mismo,, las estereotipias se diferencian en varios aspectos:

  • Función: Los TICS suelen aumentar con el estrés o la ansiedad, mientras que las estereotipias pueden ser una forma de autorregulación emocional o sensorial en personas con TEA.
  • Enfoque en la repetición: Las estereotipias a menudo se centran en movimientos corporales o patrones de juego repetitivos, mientras que los TICS motores y vocales son más variables en su naturaleza.
  • Contexto: Las estereotipias son más comunes en personas con TEA, mientras que los TICS motores y vocales pueden manifestarse en una variedad de trastornos, incluido el síndrome de Tourette.

Causas de los TICS

Las causas exactas de los TICS aún no están completamente comprendidas, pero se cree que tienen un componente genético y neurológico. Factores como la disfunción en los circuitos cerebrales que regulan el movimiento y la comunicación entre diferentes áreas del cerebro pueden desempeñar un papel en su desarrollo. Además, algunos estudios sugieren que los TICS pueden estar relacionados con desequilibrios en los neurotransmisores, como la dopamina.

Tipos de TICS

Los TICS pueden ser clasificados en dos categorías principales: TICS motores y TICS vocales. Los TICS motores involucran movimientos repetitivos e involuntarios, como parpadear excesivamente, encogerse de hombros, hacer gestos con las manos o torcer el cuello. Por otro lado, los TICS vocales implican sonidos repetitivos no intencionales, que pueden ser ruidos como carraspeos, toses, aclarar la garganta, y en casos más severos, incluso la emisión involuntaria de palabras o frases.

Factores desencadenantes y variabilidad

Los TICS tienden a aumentar en situaciones de estrés, emoción intensa o fatiga, y a disminuir durante actividades que requieren concentración profunda o relajación. La gravedad y la frecuencia de los TICS pueden variar significativamente de una persona a otra. Algunas personas pueden experimentar TICS leves y poco frecuentes que no afectan su vida diaria, mientras que otras pueden enfrentar TICS más intensos y frecuentes que pueden interferir con su funcionamiento social y académico.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de los TICS generalmente se basa en la observación de los síntomas por parte de un profesional de la salud, como un médico o un neurólogo. Es importante descartar otras afecciones médicas que puedan presentar síntomas similares. 

Si los TICS interfieren significativamente con la vida cotidiana o causan angustia, es posible que se considere el tratamiento. Las opciones terapéuticas pueden incluir terapia cognitivo-conductual, que puede ayudar a los pacientes a manejar los TICS y reducir su impacto emocional. En algunos casos, se pueden recetar medicamentos para ayudar a controlar los síntomas, especialmente cuando los TICS son graves y afectan negativamente la calidad de vida.

Apoyo y comprensión

El apoyo social y la comprensión son fundamentales para las personas que viven con TICS. La estigmatización y el desconocimiento sobre esta condición pueden llevar a la discriminación y el aislamiento. Amigos, familiares y educadores deben educarse sobre los TICS y tratar a las personas afectadas con empatía y respeto, ayudándoles a enfrentar los desafíos que pueden surgir en la escuela y en otros aspectos de la vida.

 

¿Por qué es importante poner normas y límites a los niños? 

Todos y todas tenemos muy claro cuáles son las consecuencias de basar la educación de nuestros hijos en una estructura autoritaria y muy rígida. Pero pocas veces hablamos de lo perjudicial que es para el bienestar psicosocial de nuestros hijos la ausencia de normas y límites. La educación de los niños es un aspecto fundamental en su desarrollo integral. En este sentido, las normas y los límites desempeñan un papel crucial para brindarles una estructura, seguridad y orientación adecuadas. Sin embargo, en algunos casos, la falta de normas y límites en la educación en casa puede generar problemas psicosociales en los niños. 

Importancia de las normas y límites en la educación 

Las normas y los límites proporcionan a los niños una estructura y un marco de referencia para comprender su entorno y las expectativas sociales. Estas pautas les permiten aprender sobre los límites aceptables de comportamiento, las responsabilidades y las consecuencias de sus acciones. Además, las normas y los límites ayudan a establecer rutinas, promueven la disciplina y fomentan la autorregulación emocional.

Desde una perspectiva psicológica, las normas y los límites brindan seguridad y estabilidad emocional a los niños. Les ofrecen una sensación de pertenencia y los protegen de situaciones que podrían resultar peligrosas o dañinas para su desarrollo. Las normas claras y consistentes también contribuyen a cultivar valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía.

¿A partir de qué edad es importante establecer normas y límites?

La edad en la que se deben establecer normas y límites en la educación de los niños puede variar, pero es recomendable iniciar este proceso desde edades tempranas. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), los primeros años de vida son fundamentales para la adquisición de normas básicas, ya que los niños están en una etapa de rápida formación de hábitos y estructuración de su comportamiento.

Es importante tener en cuenta que las normas y los límites deben ser apropiados para la edad y el nivel de desarrollo del niño. Al principio, se pueden establecer normas simples relacionadas con la seguridad, el respeto y las rutinas básicas, adaptándolas gradualmente a medida que el niño crece y adquiere más habilidades cognitivas y emocionales.

Problemas psicosociales derivados de la falta de normas y límites

La falta de normas y límites en la educación en casa puede ocasionar diversos problemas psicosociales en los niños. Algunos de los efectos negativos que se pueden observar incluyen:

  • Falta de autorregulación emocional: Sin normas y límites, los niños pueden tener dificultades para controlar sus emociones, lo que puede llevar a rabietas, comportamientos agresivos o falta de empatía hacia los demás.
  • Inseguridad y ansiedad: La ausencia de normas y límites claros puede generar inseguridad en los niños, quienes pueden experimentar ansiedad al no saber qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de sus acciones.
  • Dificultades en las relaciones sociales: La falta de normas y límites puede dificultar la interacción social de los niños. La ausencia de pautas sobre el respeto y la empatía puede dar lugar a problemas en las relaciones con sus pares y con adultos.
  • Baja tolerancia a la frustración: La falta de normas y límites puede llevar a una baja tolerancia a la frustración en los niños, ya que no han aprendido a aceptar límites y retrasar la gratificación.

 

Es esencial destacar que establecer normas y límites no implica una educación autoritaria o restrictiva. Al contrario, se trata de brindar un entorno seguro y estructurado en el que los niños puedan crecer, desarrollarse y aprender a tomar decisiones responsables.

En resumen, las normas y los límites son fundamentales en la educación de los niños, ya que proporcionan una estructura necesaria para su desarrollo psicosocial. Establecer estas pautas desde una edad temprana es crucial para ayudar a los niños a comprender las expectativas sociales, regular sus emociones y comportamientos, y desarrollar habilidades de toma de decisiones y responsabilidad. La falta de normas y límites puede dar lugar a diversos problemas psicosociales que afectan el bienestar y el desarrollo saludable de los niños. Por lo tanto, es importante que los padres y cuidadores se comprometan en establecer y mantener normas claras y consistentes en el entorno familiar.

Bibliografía consultada:

  • Asociación Española de Pediatría. (2016). Guía de salud infantil: 0-14 años. Recuperado de https://www.aeped.es/sites/default/files/guia_salud_infantil.pdf
  • Escolar, M. C. (2006). Límites y normas en la educación de los hijos. Psicología educativa, 12(1), 55-64.
  • Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF). (s.f.). Educar en normas y límites: una tarea fundamental.
  • Martínez, A. (2018). Límites en la educación infantil: guía práctica para padres y educadores. Ediciones Pirámide.
  • Navarro, M. (2018). Educar sin perder los nervios: guía emocional para transformar tu vida familiar. Grijalbo.
  • López, V. (2020). Importancia de los límites en la educación infantil. Escuela en la nube.
  • Ortega-Ruiz, R., Del Rey, R., & Casas, J. A. (2016). Evaluar y prevenir el bullying y el cyberbullying: mirando al futuro. Universidad de Córdoba.

 

El papel de los padres en el desarrollo emocional de los niños

 

El papel de los padres y la familia en el desarrollo infantil es fundamental para el crecimiento y bienestar de un niño. Durante los primeros años de vida, la influencia y el apoyo de los padres pueden tener un impacto duradero en su futuro.

Uno de los aspectos más importantes en el desarrollo infantil es la formación de vínculos afectivos seguros (apego seguro). Los niños que tienen una relación fuerte y positiva con sus padres y familiares van a tener mayor confianza en sí mismos y una autoestima más elevada no solo durante en la infancia, sino también en su vida adulta.

 Además, van a  desarrollar habilidades sociales y emocionales más avanzadas, como la empatía,  la capacidad de resolver conflictos y de manejar situaciones estresantes y difíciles de manera más efectiva. Los niños que sienten que cuentan con el apoyo de sus padres y familiares son más propensos a enfrentar desafíos con confianza y a tener una mayor resiliencia ante la adversidad.

Además, los padres y la familia pueden desempeñar un papel importante en la construcción de la identidad y la autoestima de un niño. Al aceptar y valorar a sus hijos, les permitirá desarrollar una sensación de pertenencia y tener una imagen positiva de sí mismos.

 

¿Qué pasa cuando no se brinda este amor y apoyo?

 

Los padres y familiares pueden influir negativamente en el desarrollo de un niño si no brindan el apoyo,  la aceptación y la valoración necesarios.

 Los niños que crecen en un entorno poco afectuoso o con una falta de apoyo emocional, van a tener mayores dificultades para establecer relaciones positivas y confiables con los demás, y pueden tener una autoestima baja y una mayor probabilidad de sufrir ansiedad y depresión, también en la vida adulta. 

Cuando a un niño no se le valora lo suficiente, cuando sólo se le está hablando de sus defectos, repitiéndoles que no valen nada, o que algo no se les dará bien, ese niño va a crecer con mucha falta de confianza en sí mismo, generando una imagen propia bastante insegura y negativa.  Por eso es importante la terapia psicológica para ayudar a los padres a tener más herramientas saludables y efectivas a la hora de tratar con sus hijos y por otra parte la terapia psicológica para aquellas personas que desde la infancia han sufrido una situación de carencia y apoyo familiar. Para ello puedes contar con la Psicóloga Naira León Acosta, en el Centro de Psicología Aquiles en Vecindario.

 

¿Cuáles son los efectos del amor en el cerebro de un niño?

 

Dice el refrán que el amor todo lo cura, y la realidad es que tiene efectos curativos y saludables en nuestros cerebros. Algunos de los efectos del amor en el cerebro de un niño son:

  1. Permitirá desarrollar las áreas del cerebro responsables de la atención y la concentración, mejorando la capacidad del niño para prestar atención y aprender.
  2. Mejora de la memoria: ya que les brindan un sentido de seguridad y estabilidad que les permite recordar mejor las experiencias positivas.
  3. Desarrollo de las áreas emocionales: responsables del procesamiento emocional, mejorando la capacidad del niño para comprender y manejar sus emociones.
  4. Mejora de la resiliencia: El amor y el apoyo emocional pueden ayudar a fortalecer la resiliencia de los niños, lo que les permite superar con más facilidad situaciones estresantes y desafiantes.
  5. Desarrollo de las habilidades sociales: mejorando su capacidad para interactuar y conectarse con los demás de manera positiva.
  6. Reducción del estrés: lo que puede tener un impacto positivo en su salud física y emocional a largo plazo.

 

¿Qué podemos hacer como padres para asegurar el buen desarrollo emocional de nuestros hijos?

 

  1. Brindar amor y apoyo incondicional: aceptándonos tal como son y apoyándolos en sus logros y fracasos.
  2. Fomentar la comunicación abierta y sincera: escuchándolos y respetando sus opiniones y sentimientos.
  3. Establecer límites claros y consistentes: para ayudar a los niños a comprender lo que se espera de ellos y a desarrollar un sentido de seguridad y estabilidad.
  4. Fomentar la independencia y la autoconfianza: Es importante que los padres y familiares fomenten la independencia y la autoconfianza de sus hijos alentándolos a tomar decisiones y a explorar el mundo por sí mismos.
  5. Ayudar a los niños a manejar sus emociones: esto permitirá que los niños aprenderán a reconocer sus propias emociones y así poder hacer frente a las situaciones estresantes. 
  6. Fomentar la resolución de conflictos: manera efectiva y pacífica, enseñándoles habilidades sociales y emocionales avanzadas.
  7. Proporcionar un entorno seguro y estable: evitando situaciones de estrés y conflictos innecesarios.
  8. Fomentar la empatía y la compasión: hablando sobre los sentimientos y necesidades de los demás y al enseñarles a ser sensibles y compasivos con los demás.

¿Por qué hay tantos problemas en la alimentación de los niños con TEA?

¿Por qué hay tantos problemas en la alimentación de los niños con TEA?

Son muchas las ocasiones en que los padres de un niño diagnosticado con TEA acuden a consulta preocupados por sus desórdenes alimenticios. En general se trata de una dificultad bastante evidente a la hora de variar en los alimentos que ingieren. Esto causa muchos problemas, ya que llevar una dieta equilibrada y saludable es esencial para el correcto desarrollo de los niños.

Bien, antes de entrar en materia en el tema de la alimentación, es importante recordar que el Trastorno del Espectro Autista es una disfunción neurológica de tipo crónica con base genética, en el que se ven afectadas dos áreas principales: comunicación e interacción social y conducta estereotipada (Wing, 1989). Los problemas a nivel conductual llevan consigo una fuerte inflexibilidad cognitiva y conductual que causa rigidez frente a cambios o novedades. Esta última parte está muy relacionada con los problemas de alimentación en los niños con TEA.

Existen muchas causas que la literatura científica maneja con respecto a los problemas en la alimentación en el TEA: deficiencias enzimáticas, alteraciones gastrointestinales, alteraciones sensoriales, hiperselectividad, intolerancias y alergias, y problemas conductuales. 

Como ves, las causas son muy diversas y nada determinadas. Hoy me voy a centrar en aquellos problemas que tienen base en la hiperselectividad de alimentos y en los problemas conductuales.

¿Qué debo hacer para introducir alimentos nuevos a mi hijo con TEA?

Lo primero es que acudas al médico para informarle de la situación y que descarte que la causa se encuentre en algún componente médico.

Una vez hecho eso, lo ideal sería que acudieras a un terapeuta que te guiara en este proceso que es muy complicado y muy largo.

Con todo ello, hoy te voy a dar algunas recomendaciones para que las tengas en cuenta a la hora de iniciarte en este proceso.

Es esencial que antes de nada conozcas y analices bien qué alimentos son los que tu hijo tolera y qué alimentos le gustan. Te aconsejo que primero observes y te respondas a varias preguntas importantes:

  1. ¿Qué comida le gusta?
  2. ¿Qué comida ha probado y no le gusta?
  3. ¿Qué comida no ha probado siquiera?
  4. ¿Qué hace cuándo no quiere comer? (se provoca el vómito, llora, grita…)
  5. ¿Realiza alguna otra actividad mientras está comiendo? (ver la tele, jugar a la tablet…)

Todo ello es importante tenerlo en cuenta a la hora de iniciar la introducción de nuevos alimentos en la dieta de tu hijo.

Ahora tenemos que hablar de las bases de este proceso:

  1. La hora de la comida es exclusiva de la comida. Es decir, no vemos la tele, jugamos a la tablet o jugamos a cualquier otra cosa.
  2. Hay que establecer una rutina de comidas, más o menos todos los días a la misma hora.
  3. El entorno en que come debe ser agradable para el niño.
  4. No debemos excedernos en la cantidad.

Primero empezamos por introducir una cucharada del alimento que no le gusta, solo una. Y siempre con otro alimento que sí le guste, por ejemplo: una cucharada de calabaza a la plancha (comida que no le gusta), y dos pechugas de pollo (comida que sí le gusta). Vamos aumentando la cantidad conforme van pasando los días. 

  1. La textura del alimento nuevo debe ser parecida al alimento que sí le gusta. Por ejemplo, si lo que le gusta es la textura de la pechuga de pollo, no le vamos a poner directamente puré de calabaza. Primero intentaremos introducir la calabaza a la plancha.
  2. No le engañes. No le camufles la comida haciéndole creer que en realidad está comiendo lo que le gusta. Se puede sentir engañado y no confiar en probar ninguna comida.
  3. Ponle un sistema de recompensas. Refuerza positivamente su esfuerzo a la hora de probar alimentos nuevos. Pequeños detalles y cositas que le gustan (un postre de su agrado, jugar un ratito en la tablet…).
  4. No te pongas nervioso ni pierdas la paciencia. Este es un proceso muy complicado en el que tanto tu hijo como tú lo van a pasar mal. Por eso es muy importante que seas paciente y no pierdas los nervios gritando o enfadándote con tu hijo. A él le cuesta bastante todo esto.
  5. Nunca le pongas solo el alimento que no le gusta. No se lo va a comer y no se está alimentando de forma adecuada. Siempre preséntaselo con comida que sí le gusta y aumentando poco a poco la cantidad.
  6. Si deja el alimento en la boca pero no lo quiere tragar, ofrécele una cucharada del alimento que sí le gusta, así puede masticar y va a comer también el alimento que no le gusta. Siempre animándole: ¡muy bien, lo estás haciendo genial!
  7. Acepta y permite que a tu hijo no le gusten ciertos alimentos. ¡Nos pasa a todos!

Te aconsejo que vayas haciendo un registro para que veas cómo va yendo el proceso. Eso sí, ten en cuenta que el proceso no va a ser siempre de forma ascendente: habrá momentos en los que vaya mejor y momentos en los que sufra un retroceso. Lo importante es ser persistente y tener paciencia.

Este es el modelo de hoja de registro que te sugiero.

Bibliografía consultada:

  • Calderón Díaz, D. M. (2017). PROPUESTA DE GUÍA DE ALIMENTACIÓN PARA NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA DEL CENTRO PSICOEDUCATIVO INTEGRAL ISAAC DE LA CIUDAD DE GUAYAQUIL (Bachelor’s thesis).
  • Ventoso, M. R., & Kanner, C. L. (2000). Los problemas de alimentación en niños pequeños con autismo. Breve guía de intervención. El niño pequeño con autismo, 153-172.
  • Vidaña, R. R. (2013). Cómo intervenir en los trastornos de alimentación de los niños y las niñas con autismo. Aula de innovación educativa, (218), 43-46.
  • Wing, L. (1989). The diagnosis of autism. In Diagnosis and treatment of autism (pp. 5-22). Springer, Boston, MA.
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