resolución de problemas

«Una torta a tiempo previene muchos problemas», hablemos de las consecuencias de la violencia hacia los niños

«Una torta a tiempo previene muchos problemas» “mi padre me daba una cachetada de vez en cuando y no me pasó nada”… son algunas de las frases que escuchamos día a día y que muchas personas defienden. La realidad es que son frases que encierran muchísimas consecuencias negativas.

La infancia es una etapa crucial en el desarrollo humano, donde se forjan las bases de la personalidad, la autoestima y la salud mental. Los niños dependen en gran medida de un entorno seguro y afectuoso para florecer emocionalmente, y cualquier forma de violencia ejercida por los padres puede dejar cicatrices profundas y duraderas en su bienestar psicológico. Incluso la violencia aparentemente «leve» puede tener efectos perjudiciales a largo plazo en los niños.

La violencia ejercida por los padres abarca una amplia gama de comportamientos, que van desde la violencia física y el abuso verbal hasta la negligencia emocional. Incluso las discusiones constantes y los conflictos no resueltos pueden crear un ambiente tóxico en el hogar, que afecta profundamente a los niños.

Las consecuencias inmediatas

Cuando los niños son testigos de violencia o son víctimas de ella, pueden experimentar una serie de respuestas inmediatas, como miedo, ansiedad, confusión y tristeza. A menudo, estos niños se sienten atrapados en un ambiente lleno de tensión y conflictos, lo que puede obstaculizar su capacidad para concentrarse en el colegio, de relacionarse con sus iguales y los adultos  y de afrontar situaciones cotidianas (ya que muchas veces lo hacen con miedo e inseguridad).

Las consecuencias a largo plazo

Lo que hace que la violencia parental sea especialmente perjudicial son las consecuencias a largo plazo que puede tener en el bienestar psicológico de los niños. Estas consecuencias pueden persistir hasta la edad adulta e influir en la calidad de sus relaciones y su salud mental. Algunos de los efectos más comunes incluyen:

  • Problemas de salud mental: Los niños expuestos a la violencia en el hogar tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático en la adultez.
  • Problemas de comportamiento: La agresión, la impulsividad y la conducta delictiva son más comunes en niños que han experimentado violencia en el hogar.
  • Dificultades en las relaciones: Los niños que han presenciado la violencia pueden tener dificultades para establecer relaciones saludables y seguras en la edad adulta, lo que puede afectar su capacidad para formar relaciones amorosas y duraderas.
  • Baja autoestima: La violencia parental puede socavar la autoestima de los niños, haciéndolos sentir indignos o culpables. Esto puede llevar a problemas de imagen corporal y confianza en sí mismos.
  • Replicación del patrón: Los niños que han sido testigos de violencia en el hogar pueden ser más propensos a reproducir ese patrón en sus relaciones adultas o en la crianza de sus propios hijos.

La violencia «leve» también causa daño

Es importante destacar que la violencia «leve» no debe minimizarse ni pasarse por alto. Los efectos negativos en los niños no dependen únicamente de la gravedad de la violencia, sino también de la percepción del niño y de su incapacidad para comprender y procesar adecuadamente la situación.

La importancia de la intervención y el apoyo

Para mitigar las consecuencias de la violencia parental, es esencial la intervención temprana y el apoyo adecuado para los niños afectados. Los profesionales de la salud mental y los trabajadores sociales desempeñan un papel fundamental en la identificación y el tratamiento de estos casos. Además, es vital proporcionar un entorno seguro y afectuoso para que los niños se recuperen y reconstruyan su confianza en sí mismos y en las relaciones.

En conclusión, la violencia parental, incluso la que puede parecer «leve», tiene consecuencias profundamente perjudiciales a largo plazo en el bienestar psicológico de los niños. Por eso debemos evitar emitir ese tipo de frases que normalizan la violencia. Romper este ciclo de violencia y proporcionar apoyo a los niños afectados es esencial para garantizar un futuro más saludable y feliz para las generaciones venideras. La sociedad tiene la responsabilidad de crear conciencia sobre este problema y trabajar para prevenirlo y abordarlo de manera efectiva.

 

Bibliografía consultada:

Aroca Montolío, C. (2010). La violencia filio-parental: una aproximación a sus claves.

Aroca, C., Lorenzo, M., y Miró, C. (2014). La violencia filio-parental: un análisis de sus claves. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 30(1), 157-170.

Montelío, C. A., Leonhardt, P. C., y Robles, J. L. A. (2012). Características de las familias que sufren violencia filio-parental: un estudio de revisión. Educatio siglo XXI, 30(2), 231-254.

Pereira, R. (2011). Psicoterapia de la violencia filio-parental. Ediciones Morata.

Pereira, R., y Bertino, L. (2009). Una comprensión ecológica de la violencia filio-parental. Violencia familiar, 226.

Técnicas de relajación para niños

Hay muchas razones por las que es bueno que los niños aprendan técnicas de relajación. Las técnicas de relajación son una herramienta valiosa que puede ayudar a los niños a relajarse y a lidiar con las situaciones estresantes (porque sí, aunque parezca que no, los niños/as también pueden sufrir estrés). Es importante enseñar a los niños técnicas de relajación a una edad temprana, para que puedan desarrollar las habilidades de afrontamiento positivas que necesitan para tener éxito en la vida. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a:

  • Reducir el estrés y la ansiedad. El estrés y la ansiedad son comunes en los niños, y pueden afectar negativamente su salud física y mental. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a relajarse y a lidiar con el estrés y la ansiedad de una manera saludable.
  • Mejorar el sueño. Los niños que están nerviosos o tienen problemas de gestión emocional a menudo tienen problemas para dormir. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a relajarse y a dormir mejor.
  • Mejorar el rendimiento académico. Los niños que están relajados y concentrados pueden aprender mejor. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a relajarse y a concentrarse, lo que puede mejorar su rendimiento académico.
  • Mejorar la salud física. El estrés y la ansiedad pueden contribuir a una serie de problemas de salud física, como dolores de cabeza, problemas estomacales y problemas de la piel. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a reducir el estrés y la ansiedad, lo que puede mejorar su salud física.
  • Mejorar la autoestima. Los niños que saben cómo relajarse y lidiar con la frustración y las situaciones de alta intensidad emocional tienen más probabilidades de tener una buena autoestima. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a desarrollar habilidades de afrontamiento positivas, lo que puede mejorar su autoestima.

Tipos de técnicas de relajación

Existen muchos tipos de técnicas de relajación que pueden ser enseñadas a los niños. Algunas de las técnicas más populares incluyen:

  • Respiración profunda: Esta es una de las técnicas de relajación más básicas y efectivas. Los niños pueden aprender a respirar profundamente para calmarse cuando están estresados o ansiosos.
  • Visualización: Esta técnica consiste en que los niños se imaginen un lugar o una escena que les haga sentir relajados. Puede ser una playa, un bosque o cualquier otro lugar que les resulte agradable.
  • Masaje: El masaje es una excelente manera de ayudar a los niños a relajarse. Puede ser realizado por los padres, los maestros o los terapeutas.
  • Meditación: La meditación es una técnica que ayuda a los niños a concentrarse en el presente y a dejar de lado sus pensamientos y preocupaciones.
  • Yoga: El yoga es una forma de ejercicio que combina movimientos físicos con técnicas de respiración y relajación. Puede ser una excelente manera de ayudar a los niños a relajarse y a mejorar su salud física y mental.
  • Relajación progresiva de Jacobson. Esta técnica nos gusta mucho y la usamos bastante en el Gabinete. Pasamos a explicarte detenidamente en qué consiste.

Relajación progresiva de Jacobson

La relajación progresiva de Jacobson (RPM) es una técnica de relajación que ayuda a los niños a identificar y reducir la tensión muscular. Esta técnica se basa en la idea de que la tensión muscular está vinculada a la ansiedad y el estrés. Cuando los niños están tensos, sus músculos se contraen y esto puede provocar dolor, dificultad para respirar y otros problemas. La RPM ayuda a los niños a relajar sus músculos tensos, lo que puede reducir la ansiedad y el estrés y mejorar su salud física y mental.

Aquí tienes un vídeo de nuestro canal de Youtube en el que te explicamos esta técnica de relajación. Puedes practicarla con tus niños.

https://www.youtube.com/watch?v=OymDTgZEtes&ab_channel=CentroTABY

Para practicar la RPM, los niños deben encontrar un lugar tranquilo donde puedan sentarse o acostarse cómodamente. Luego, deben cerrar los ojos y concentrarse en su respiración. Una vez que estén relajados, deben tensar y relajar diferentes grupos musculares de su cuerpo, comenzando con los pies y terminando con la cabeza. Por ejemplo, pueden tensar los músculos de sus pies durante unos segundos y luego relajarlos. Luego, pueden tensar los músculos de sus pantorrillas y luego relajarlos. Pueden continuar de este modo hasta que hayan tensado y relajado todos los grupos musculares de su cuerpo.

La RPM es una técnica segura y efectiva que puede ser practicada por niños de todas las edades. Es una excelente manera de ayudar a los niños a relajarse y a lidiar con el estrés y la ansiedad.

Aquí hay algunos consejos para enseñar a los niños la RPM:

  • Comienza con grupos musculares pequeños y luego aumenta gradualmente el tamaño de los grupos musculares.
  • Anima a los niños a concentrarse en la sensación de tensión y relajación en sus músculos.
  • Felicita a los niños cuando hacen un buen trabajo.
  • Practicar la RPM regularmente para obtener mejores resultados. Al fin y al cabo es un entrenamiento. Cuanto más se entrene, más útil será la técnica y más la usarán en momentos de estrés.

Por qué es bueno que les enseñemos relajación a los niños

La relajación es una habilidad importante que los niños pueden aprender a cualquier edad. Es una herramienta que les ayudará a lidiar con el estrés y la ansiedad, y a mejorar su salud física y mental.

Los padres, los maestros y los terapeutas pueden ayudar a los niños a aprender técnicas de relajación. Hay muchos recursos disponibles, incluyendo libros, sitios web y videos.

Enseñar a los niños técnicas de relajación es una inversión a largo plazo. Es una manera de ayudarles a desarrollar habilidades que les ayudarán a llevar una vida más feliz y saludable.

Aquí hay algunos consejos para enseñar a los niños técnicas de relajación:

  • Elige una técnica que sea apropiada para la edad y el nivel de desarrollo del niño.
  • Sé paciente y consistente. Es importante practicar la relajación regularmente para que los niños puedan aprender a relajarse fácilmente.
  • Haz que la relajación sea divertida. Los niños son más propensos a participar en actividades que disfrutan.
  • Felicita y anima al niño cuando practique la relajación. Esto le ayudará a desarrollar una actitud positiva hacia la relajación.

Con un poco de esfuerzo, puedes ayudar a los niños a aprender técnicas de relajación que les ayudarán a vivir una vida más feliz y saludable.

Referencias bibliográficas

  • Jacobson, E. (1938). Progressive muscle relaxation. Chicago: University of Chicago Press.
  • López-Fuster, M., & Martínez-Hernández, M. (2011). Técnicas de relajación para niños. Madrid: Pirámide.
  • Ramos-Sánchez, J. A. (2012). Técnicas de relajación para niños y adolescentes. Barcelona: Graó.
  • Sánchez-Gutiérrez, M. (2013). Técnicas de relajación para niños: una guía para padres y educadores. Madrid: Paidós.

 

¿Por qué es importante poner normas y límites a los niños? 

Todos y todas tenemos muy claro cuáles son las consecuencias de basar la educación de nuestros hijos en una estructura autoritaria y muy rígida. Pero pocas veces hablamos de lo perjudicial que es para el bienestar psicosocial de nuestros hijos la ausencia de normas y límites. La educación de los niños es un aspecto fundamental en su desarrollo integral. En este sentido, las normas y los límites desempeñan un papel crucial para brindarles una estructura, seguridad y orientación adecuadas. Sin embargo, en algunos casos, la falta de normas y límites en la educación en casa puede generar problemas psicosociales en los niños. 

Importancia de las normas y límites en la educación 

Las normas y los límites proporcionan a los niños una estructura y un marco de referencia para comprender su entorno y las expectativas sociales. Estas pautas les permiten aprender sobre los límites aceptables de comportamiento, las responsabilidades y las consecuencias de sus acciones. Además, las normas y los límites ayudan a establecer rutinas, promueven la disciplina y fomentan la autorregulación emocional.

Desde una perspectiva psicológica, las normas y los límites brindan seguridad y estabilidad emocional a los niños. Les ofrecen una sensación de pertenencia y los protegen de situaciones que podrían resultar peligrosas o dañinas para su desarrollo. Las normas claras y consistentes también contribuyen a cultivar valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía.

¿A partir de qué edad es importante establecer normas y límites?

La edad en la que se deben establecer normas y límites en la educación de los niños puede variar, pero es recomendable iniciar este proceso desde edades tempranas. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), los primeros años de vida son fundamentales para la adquisición de normas básicas, ya que los niños están en una etapa de rápida formación de hábitos y estructuración de su comportamiento.

Es importante tener en cuenta que las normas y los límites deben ser apropiados para la edad y el nivel de desarrollo del niño. Al principio, se pueden establecer normas simples relacionadas con la seguridad, el respeto y las rutinas básicas, adaptándolas gradualmente a medida que el niño crece y adquiere más habilidades cognitivas y emocionales.

Problemas psicosociales derivados de la falta de normas y límites

La falta de normas y límites en la educación en casa puede ocasionar diversos problemas psicosociales en los niños. Algunos de los efectos negativos que se pueden observar incluyen:

  • Falta de autorregulación emocional: Sin normas y límites, los niños pueden tener dificultades para controlar sus emociones, lo que puede llevar a rabietas, comportamientos agresivos o falta de empatía hacia los demás.
  • Inseguridad y ansiedad: La ausencia de normas y límites claros puede generar inseguridad en los niños, quienes pueden experimentar ansiedad al no saber qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de sus acciones.
  • Dificultades en las relaciones sociales: La falta de normas y límites puede dificultar la interacción social de los niños. La ausencia de pautas sobre el respeto y la empatía puede dar lugar a problemas en las relaciones con sus pares y con adultos.
  • Baja tolerancia a la frustración: La falta de normas y límites puede llevar a una baja tolerancia a la frustración en los niños, ya que no han aprendido a aceptar límites y retrasar la gratificación.

 

Es esencial destacar que establecer normas y límites no implica una educación autoritaria o restrictiva. Al contrario, se trata de brindar un entorno seguro y estructurado en el que los niños puedan crecer, desarrollarse y aprender a tomar decisiones responsables.

En resumen, las normas y los límites son fundamentales en la educación de los niños, ya que proporcionan una estructura necesaria para su desarrollo psicosocial. Establecer estas pautas desde una edad temprana es crucial para ayudar a los niños a comprender las expectativas sociales, regular sus emociones y comportamientos, y desarrollar habilidades de toma de decisiones y responsabilidad. La falta de normas y límites puede dar lugar a diversos problemas psicosociales que afectan el bienestar y el desarrollo saludable de los niños. Por lo tanto, es importante que los padres y cuidadores se comprometan en establecer y mantener normas claras y consistentes en el entorno familiar.

Bibliografía consultada:

  • Asociación Española de Pediatría. (2016). Guía de salud infantil: 0-14 años. Recuperado de https://www.aeped.es/sites/default/files/guia_salud_infantil.pdf
  • Escolar, M. C. (2006). Límites y normas en la educación de los hijos. Psicología educativa, 12(1), 55-64.
  • Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF). (s.f.). Educar en normas y límites: una tarea fundamental.
  • Martínez, A. (2018). Límites en la educación infantil: guía práctica para padres y educadores. Ediciones Pirámide.
  • Navarro, M. (2018). Educar sin perder los nervios: guía emocional para transformar tu vida familiar. Grijalbo.
  • López, V. (2020). Importancia de los límites en la educación infantil. Escuela en la nube.
  • Ortega-Ruiz, R., Del Rey, R., & Casas, J. A. (2016). Evaluar y prevenir el bullying y el cyberbullying: mirando al futuro. Universidad de Córdoba.

 

Mitos del amor romántico: promoviendo salud en las relaciones adolescentes

El amor romántico, en términos simples, se refiere a la atracción emocional y sexual entre dos personas, que suele llevar a compromiso a largo plazo. Sin embargo, la sociedad ha construido una serie de mitos alrededor del amor romántico que pueden ser perjudiciales para los adolescentes.

Los mitos del amor romántico son ideas preconcebidas y erróneas que se relacionan con lo que una relación “verdadera” debe tener o cómo debe de ser. Estos mitos pueden hacer que los adolescentes tengan expectativas poco realistas sobre las relaciones amorosas y, por lo tanto, pueden dificultar su capacidad para establecer relaciones saludables y satisfactorias. Por eso es importante que tengan claro cuáles son los mitos más recurrentes y cuál es la realidad. Algunos de estos mitos son:

  1. «El amor verdadero es eterno y sin esfuerzo»: Si bien el amor puede ser algo maravilloso, también puede cambiar a lo largo del tiempo. Incluso las relaciones más felices tienen altibajos, y ambas partes deben estar abiertas a comunicarse, solucionar problemas y hacer esfuerzos para mantener la relación sólida. Los adolescentes deben entender que ninguna relación es perfecta.
  2. «Los celos son una muestra de amor»: Los celos no son un indicador de amor verdadero, sino de inseguridad y control. Las parejas saludables confían el uno en el otro y no necesitan controlar al otro.
  3. «El amor verdadero es el que se siente a primera vista»: La atracción instantánea es común, pero no es una garantía de amor verdadero. Las relaciones requieren tiempo y esfuerzo para desarrollarse y mejorar.
  4. «El amor verdadero es sacrificio»: Si bien las relaciones sanas a menudo implican compromiso y esfuerzo en ciertos aspectos, esto no debe significar que uno tenga que sacrificar su propia felicidad o bienestar por el bien de la relación. En las relaciones verdaderas y saludables, ambas partes deben esforzarse para mantener un equilibrio y ninguno tiene que anular su propia esencia como persona.
  5. «El amor verdadero es exclusivo»: Muchos adolescentes creen que deben ser la única persona en la vida de su pareja y que no deben tener amistades cercanas o relaciones p con otras personas del sexo opuesto. Esto puede derivar en un comportamiento controlador hacia su pareja, lo cual no es saludable.
  6. «El amor verdadero conduce a la felicidad eterna»: Por supuesto, el amor puede hacernos sentir muy felices y completos, pero no es una solución mágica a la vida. Todavía tendremos que enfrentar desafíos y dificultades en nuestra vida, y es importante recordar que nuestro estado de felicidad no sólo depende en nuestra relación de pareja, sino de nosotros mismos.

A lo largo de la historia, la idea del amor romántico ha evolucionado y ha sido influenciada por diversos factores, como la religión, la literatura y las artes. En épocas antiguas, las relaciones solían ser arregladas y no se basaban en el amor romántico. En la Edad Media, la idea del amor romántico surgió en la literatura y la poesía, y se relacionaba con el amor cortés, el cual era una especie de amor platónico e ideal.

Hoy en día, las relaciones amorosas se basan en el amor romántico y se espera que sean satisfactorias e íntimas. Sin embargo, muchos adolescentes tienen dificultades para crear relaciones saludables, y esto puede ser perjudicial en varios aspectos. Según un estudio realizado en Estados Unidos, aproximadamente uno de cada tres adolescentes ha experimentado violencia en su relación amorosa. Además, los adolescentes que experimentan relaciones insanas tienen más probabilidades de tener problemas de ansiedad, depresión y abuso de sustancias.

En definitiva, los mitos del amor romántico son ideas preconcebidas y erróneas que pueden ser perjudiciales para los adolescentes. Estos mitos pueden hacer que los adolescentes tengan expectativas poco realistas sobre las relaciones amorosas y, por lo tanto, pueden dificultar su capacidad para establecer relaciones saludables y satisfactorias. Es importante para los jóvenes reconocer estos mitos y aprender a construir relaciones basadas en la comunicación, la confianza y el respeto mutuo.

 

Bibliografía consultada:

Aguilar-Vicente, M., Castillo-Pulgar, K., García-Sánchez, J. N., Flores-Palacios, F., y Muñóz-Fernández, N. (2019). Factores de riesgo y protección en las relaciones de pareja adolescentes: una revisión bibliográfica. Revista Colombiana de Psicología, 28(2), 11-29. 

Aluoch, J., Franz, L. & Beck, K. (2019). Romantic Myths and Teen Dating Violence. Journal of Aggression, Maltreatment, & Trauma, 28(2), 117-130.

Arana-Puelles, E., y Ugarte-Gaztelu, J. M. (2015). Las emociones en las relaciones de pareja adolescentes. Revista de Psicodidáctica, 20(1), 25-39. 

Fernández-González, L., O’Leary, D. & Muñoz-Rivas, M. J. (2019). The Myths of Romantic Love: Do They Represent Reality or Fantasy? Journal of Family Violence, 34(6), 513-524.

Luscombe, B. (2018, February 14). The Myth of Perfect Romantic Love. Time.

Moreno-Mansilla, M. B., y Santos-Iglesias, P. (2018). Relaciones románticas adolescentes: tipologías y factores de riesgo y protección. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 3(1), 297-306.

 

Características de los niños/as con TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Se caracteriza por la presencia de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, que pueden variar en intensidad y manifestarse de diferentes maneras. Asimismo, debes saber que para realizar el diagnóstico es necesario que el niño tenga seis años, pero hay características antes de dicha edad que nos pueden indicar de forma temprana que existe el trastorno en el niño/a. Por ello, hoy te vamos a contar las características de antes de los seis años y después de los seis. 

Características en niños de menos de seis años

Los niños de menos de seis años con TDAH presentan una serie de características que pueden ser indicativas de esta condición. Algunos de los signos más comunes incluyen:

  1. Dificultades para mantener la atención: Los niños pequeños con TDAH pueden tener dificultades para prestar atención a tareas o actividades específicas, como jugar o escuchar instrucciones.
  2. Hiperactividad: Los niños pueden mostrar un nivel de actividad física excesivo, siendo inquietos y constantemente en movimiento.
  3. Impulsividad: Los niños pueden actuar sin pensar en las consecuencias, interrumpir a los demás y tener dificultades para esperar su turno.
  4. Problemas de sueño: Los problemas de sueño, como dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes, son comunes en niños pequeños con TDAH.
  5. Dificultades en el desarrollo del lenguaje y la coordinación motora: Algunos niños con TDAH pueden tener retrasos en el desarrollo del lenguaje o dificultades en la coordinación motora fina.

Características en niños de más de seis años y adolescencia

A medida que los niños con TDAH crecen, las características pueden cambiar y manifestarse de manera diferente. Algunas características comunes en esta etapa incluyen:

  1. Inatención: Los niños mayores y adolescentes con TDAH pueden tener dificultades para concentrarse en tareas escolares, organizarse y completar el trabajo.
  2. Hiperactividad y agitación: Aunque la hiperactividad puede disminuir en comparación con la etapa preescolar, los niños y adolescentes con TDAH aún pueden tener dificultades para quedarse quietos, especialmente en situaciones en las que se requiere calma.
  3. Impulsividad: La impulsividad puede manifestarse en la toma de decisiones apresuradas, interrumpir a los demás o tener dificultades para esperar turnos.
  4. Problemas emocionales y de conducta: Los niños y adolescentes con TDAH tienen un mayor riesgo de presentar problemas emocionales, como ansiedad y depresión, así como comportamientos desafiantes o agresivos.
  5. Baja autoestima: Las dificultades en el rendimiento académico y las relaciones sociales pueden afectar la autoestima de los niños y adolescentes con TDAH.

Diagnóstico y edad

Como hemos mencionado anteriormente, el diagnóstico del TDAH se puede realizar a partir de los seis años de edad, según los criterios diagnósticos establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

Es importante tener en cuenta que los síntomas del TDAH deben estar presentes en diferentes contextos, como el hogar, la escuela y las relaciones sociales, y deben causar un deterioro significativo en el funcionamiento del niño o adolescente.

El proceso de diagnóstico generalmente implica una evaluación exhaustiva realizada por un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra. Se recopilará información detallada sobre los síntomas, antecedentes médicos y de desarrollo, así como la observación directa del comportamiento del niño en diferentes situaciones.

Es importante considerar que el diagnóstico del TDAH puede ser complejo debido a la superposición de síntomas con otros trastornos o condiciones, como trastornos del espectro autista, ansiedad, depresión o dificultades de aprendizaje. Por lo tanto, se requiere una evaluación minuciosa para descartar otras posibles explicaciones.

Conclusiones

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Las características principales del TDAH varían según la edad, con síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad que se manifiestan de manera diferente en niños de menos de seis años, niños de más de seis años y durante la adolescencia.

Es fundamental destacar que el diagnóstico del TDAH se realiza a partir de los seis años de edad, y requiere una evaluación completa por parte de un profesional de la salud mental. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para ayudar a los niños y adolescentes con TDAH a alcanzar su máximo potencial y mejorar su calidad de vida.

Esperamos que este artículo haya proporcionado una visión general de las características principales de los niños y niñas diagnosticados con TDAH, teniendo en cuenta las diferencias según la edad. Recuerda que es esencial buscar información y orientación profesional para un diagnóstico preciso y un enfoque terapéutico adecuado.

 

Bibliografía consultada

American Psychiatric Association (APA). (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Editorial Médica Panamericana.

Asociación Española de Pediatría (AEP). Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/guia_tda_hiperactividad.pdf

Fundación CADAH (Centro de Atención y Diagnóstico del Déficit de Atención e Hiperactividad). Características del TDAH. Disponible en: http://www.cadah.org/index.php/informacion-tdah/caracteristicas-del-tdah

Organización Mundial de la Salud (OMS). (1992). Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10). Décima revisión.

 

¿Cómo ayudar a mi hijo/a a mejorar su tolerancia a la frustración?

Seguro que más de una vez han escuchado la frase: “Mi hijo/a tiene baja tolerancia a la frustración”. Lo escuchamos muchísimo, pero ¿realmente sabemos a qué se refiere? Puede resultar algo confuso así que vamos a tratar de explicar a qué se refiere.

Primero vamos a aclarar qué es la frustración: es un estado negativo originado por el bloqueo o incumplimiento de una meta. Mientras más intensa sea la motivación por lograr el objetivo, mayor será la frustración que se experimente si no se alcanza. Por otro lado, la tolerancia indica la capacidad de resistir o soportar algo. 

En consecuencia, la baja tolerancia a la frustración es la falta de capacidad para resistirse a eventos difíciles, adversos, estresantes… en la que la persona anticipa su respuesta o impulso, y es incapaz de continuar debido a  dichas contrariedades. ¿Nos suena esto, verdad? A muchos niños y niñas les sucede y es normal. 

A lo largo de nuestra vida encontraremos muchas situaciones difíciles de manejar, presiones a las que estamos expuestos/as y debemos transmitirles a los niños/as que estas situaciones existen y que es normal que cueste afrontarlas. Y que es por eso que debemos desarrollar técnicas que nos permitan manejar la tolerancia a la frustración.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para enseñar a desarrollar la tolerancia a la frustración es localizar qué está causando ese estado de ánimo negativo. Podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Estamos exigiendo demasiado?
  • ¿Él/Ella es muy perfeccionista?
  • ¿Seguro que hay oportunidades para el éxito?
  • ¿Está muy cansado/a?

Hay que considerar que en ocasiones la meta sea demasiado difícil para su nivel o edad y el no poder acceder a ella puede desencadenar el efecto contrario al que buscamos y aumentar su frustración y en consecuencia la rabia o ira. Además, si es muy perfeccionista o está cansado son situaciones individuales que hay que valorar para adaptar las metas a cada uno/a.

Vamos a darte algunos consejos para desarrollar con los peques técnicas que mejoren la tolerancia a la frustración: 

  1. Enseñar técnicas de relajación. La ansiedad o la ira no pueden aparecer si tenemos control sobre nuestro cuerpo. Algo interesante es por ejemplo, enseñar relajación con un globo imaginario, donde el niño debe inflarlo en su mente poco a poco respirando y cuando esté hinchado debe soltarlo.
  2. Identificación: En el momento que sienta frustración y rabia ayudarlo a que identifique su estado corporal y mental: mira tus manos, están apretadas, tu respiración está siendo rápida, trata de concentrarte en ella. 
  3. Pedir ayuda en el momento adecuado: En ocasiones los niños y niñas piden ayuda sin ni siquiera haber intentado. Trata de no dar una respuesta demasiado temprana que alivie su frustración al momento. Hay que darle pistas o ayudar en el momento en que se ha calmado si no estaremos reforzando su conducta. 
  4. Buscar consecuencias: ¿Qué puede pasar si no se cumple el objetivo? Trata de hacerle ver que en ocasiones no cumplir la meta no es algo negativo. Por ejemplo, jugando a algún juego de cartas, si pierde realmente no está perdiendo nada, es un juego donde la finalidad es divertirse. 
  5. Enseñar alternativas: Estimular el pensamiento creativo, si alguna tarea es tediosa podemos proponer alternativas que le resulten más estimulantes y fáciles para así enseñar otras opciones de procesamiento y que aprenda que no existe un solo camino. 

¡Esperamos que os sirva de ayuda!

Bibliografía consultada:

Aguilar, P. E., & Garcia, G. (2022). Propuesta de intervención con técnicas gestálticas para mejorar la tolerancia a la frustración en adolescentes de una institución de Trujillo [Tesis de licenciatura, Universidad Privada del Norte]. Repositorio de la Universidad Privada del Norte 

Ventura-León, J., Universidad Privada del Norte, Perú, Caycho-Rodríguez, T., Vargas-Tenazoa, D., Flores-Pino, G., Universidad Privada del Norte, Perú, Universidad Privada del Norte, Perú, & Universidad Privada del Norte, Perú. (2018). Adaptación y validación de la Escala de Tolerancia a la Frustración (ETF) en niños peruanos. Revista de psicología clínica con niños y adolescentes, 5(2), 23–29.

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a a mejorar sus habilidades sociales?

La interacción social es un componente esencial del desarrollo infantil. Desde la primera infancia, los niños aprenden a relacionarse con los demás a través de la observación, la imitación y la práctica. Las habilidades sociales son una parte fundamental de esta interacción y se refieren a las conductas y estrategias que se utilizan para establecer y mantener relaciones sociales satisfactorias. Aunque algunas habilidades sociales son innatas, la mayoría se aprenden y se pueden entrenar. 

Las habilidades sociales son esenciales para el bienestar emocional y el éxito social de los niños. La falta de habilidades sociales puede llevar a problemas de comportamiento, aislamiento social, baja autoestima y dificultades académicas. Por el contrario, los niños que poseen habilidades sociales bien desarrolladas tienden a tener relaciones sociales más satisfactorias, mejores habilidades de resolución de conflictos, mayor autoconfianza y éxito académico (Bernier y Calkins, 2010).

Aunque algunas habilidades sociales se adquieren naturalmente a medida que los niños crecen, otras deben ser enseñadas. Los padres y madres tienen un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños, al igual que los profesionales de la salud mental y los educadores. 

Es por ello que como padre o madre tienes un papel fundamental en el correcto desarrollo de las habilidades sociales de tu hijo/a. Te presentamos algunos consejos para mejorar dichas habilidades con tu peque:

1. Juegos de rol

Los juegos de rol son una forma divertida de ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales. Los padres y madres pueden representar diferentes personajes, y los niños pueden asumir el papel de alguien más. De esta manera, los niños pueden practicar habilidades como la empatía, la escucha activa y la resolución de conflictos. Por ejemplo, pueden representar situaciones cotidianas, como pedir ayuda a un desconocido, compartir juguetes con un amigo o resolver una discusión con un hermano. A través de este juego, los niños pueden aprender a comunicarse de manera efectiva y desarrollar habilidades de resolución de problemas (Pellegrini, 2002).

 2. Juegos de mesa cooperativos

Los juegos de mesa cooperativos son una excelente manera de fomentar el trabajo en equipo y la cooperación. En lugar de competir entre sí, los jugadores trabajan juntos para lograr un objetivo común. Estos juegos ayudan a los niños a aprender a escuchar y comunicarse eficazmente, así como a respetar las ideas y opiniones de los demás. Además, pueden ser una actividad divertida para toda la familia. 

 3. Actividades en grupo

Las actividades en grupo pueden ser una excelente manera de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Estas actividades pueden incluir deportes en equipo, ir a clases de teatro, clases de música… Estas actividades ayudan a los niños a aprender a trabajar en equipo, a comunicarse eficazmente y a construir relaciones positivas con los demás. Además, las actividades en grupo también pueden ser una forma divertida de hacer amigos y desarrollar un sentido de pertenencia.

4. Lectura de libros y cuentos

La lectura de libros y cuentos puede ser una forma divertida de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden elegir libros que traten temas como la empatía, la resolución de conflictos, la amistad y la comunicación efectiva. Al leer juntos, los niños pueden aprender sobre diferentes situaciones sociales y cómo lidiar con ellas de manera positiva y efectiva. Además, la lectura también puede ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario y su capacidad de concentración.

5. Juegos de imaginación

Los juegos de imaginación pueden ser una forma divertida de fomentar la creatividad y el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden alentar a sus hijos a crear historias y personajes, y a jugar juntos en un mundo imaginario. Estos juegos ayudan a los niños a desarrollar su capacidad de empatía, su imaginación y su capacidad de comunicarse y trabajar juntos en un entorno seguro y sin juicios.

 

En definitiva, las habilidades sociales son esenciales para el desarrollo de los niños y los padres y madres pueden desempeñar un papel clave en su fomento a través de actividades y dinámicas divertidas. Los juegos de rol, los juegos de mesa cooperativos, las actividades en grupo, la lectura de libros y cuentos y los juegos de imaginación son solo algunas de las muchas dinámicas útiles que los padres y madres pueden utilizar para mejorar las habilidades sociales de sus hijos. Al incorporar estas actividades en la rutina diaria de sus hijos, los padres y madres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades sociales valiosas y duraderas que les servirán en su vida adulta.

Bibliografía consultada:

  • Bernier, A., y Calkins, S. D. (2010). El desarrollo conjunto de la competencia socioemocional y cognitiva en la infancia: implicaciones para la práctica en la primera infancia. Early Childhood Research Quarterly, 25(4), 427-439.
  • Cassidy, J., Parke, R. D., Butkovsky, L., y Braungart, J. M. (1992). Conexiones familiares y entre pares: el papel de la expresividad emocional dentro de la familia y la comprensión de las emociones de los niños. Child Development, 63(2), 603-618.
  • Greene, R. W., Biederman, J., Faraone, S. V., Monuteaux, M. C., Mick, E., DuPre, E. P., … y Goring, J. C. (2001). Dificultades sociales en niñas con TDAH: patrones, comparaciones de género y correlatos. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40(6), 704-710.
  • Pellegrini, A. D. (2002). El papel del juego en el desarrollo humano. New directions for child and adolescent development, 2002(93), 55-65.

 

La importancia de estimular las funciones ejecutivas en niños y niñas

Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas cuyo objetivo principal es facilitar la adaptación de la persona  a situaciones nuevas y complejas yendo más allá de conductas habituales y automáticas (Cock, Matute y Jurado, 2008). En términos sencillos, se podría decir que las funciones ejecutivas nos ayudan a regularnos para cumplir un objetivo. En los niños, estas funciones se van desarrollando durante toda la infancia y se van consolidando a partir de los 12 años aproximadamente.

Pues bien, ¿por qué es importante trabajar las funciones ejecutivas en los niños?

Como se ha dicho anteriormente, son funciones estrechamente relacionadas con la consecución de objetivos y metas, y por tanto resultan esenciales para una correcta adaptación.

Para entenderlo mejor, vamos a explicar que las funciones ejecutivas se localizan en los lóbulos frontales. Estos lóbulos se encuentran en la parte frontal del cerebro (justo detrás de nuestra frente), y se ha visto que son esenciales para la correcta adaptación de la persona. De hecho, es la parte que más nos diferencia del resto de animales.

Se ha visto así, que lesiones en los lóbulos frontales están involucradas con dificultades atencionales, reducción en el autocontrol, y cambios en las habilidades de planificación y organización (Goldberg, 2001; Lezak, Howieson, y Loring, 2004; Stuss y Benson, 1986)

¿Cuáles son las funciones ejecutivas?

Son muchas las funciones ejecutivas que se han conceptualizado, pero todas están estrechamente relacionadas entre sí (Rodriguez-Aranda y Sudnet, 2006).

Así, a continuación vamos a hablar un poco de cada una de ellas:

  1. Inhibición: es la función que nos permite ignorar toda aquella información que no sea relevante o adecuada para la consecución de nuestros objetivos. Digamos que esta función nos ayuda a silenciar todo aquello que no es importante. Por esta razón, está estrechamente relacionada con el control de impulsos y es súper importante trabajarla en todos los niños, pero especialmente en aquellos que tienen problemas de impulsividad.
  2. Monitorización: Muy relacionada con el proceso de atención, aunque yendo más allá. Se trata de no solo mantener el foco de atención en la tarea que estamos realizando, sino además ir analizando si lo estamos haciendo correctamente. Sería como el “monitor” que supervisa que lo estamos haciendo acorde al plan establecido.
  3. Atención alternada: es la función que nos permite cambiar el foco de atención cuando sea necesario sin perder información relevante para continuar con la tarea. Si por ejemplo, estamos leyendo un libro y entran en la habitación a decirnos que la comida ya está lista, es la capacidad para responder a la persona que entra sin perder información del libro que estábamos leyendo.
  4. Organización: es la función que nos da las herramientas necesarias para estructurar la información de manera eficaz. Es aquella que nos permite priorizar las tareas más importantes, distribuir las tareas, programar nuestros eventos… Se trataría de la “agenda” que programamos nosotros mismos. Como ven, realmente importante para la correcta gestión de tareas en los niños.
  5. Planificación: Muy relacionada con la organización, encontramos la planificación. Se trata de la función que nos permite operativizar la organización, es decir, nos permite generar las tareas que son necesarias para ir logrando los objetivos que nos proponemos en la organización previa.
  6. Fijación de metas: Habrán observado que durante todo el artículo hablamos mucho de los objetivos y las metas. Es por ello que esta función repercute en gran parte de las demás. La fijación de metas nos lleva a proponernos objetivos a corto, medio y largo plazo que sean coherentes y realistas.
  7. Toma de decisiones: Esta función habla por sí sola y es que es de las más importantes porque se encuentra muy relacionada con el resto de funciones ejecutivas. Se trata así de realizar una correcta elección de alternativas adecuada al objetivo planteado, realizando una reflexión acerca de los pros y los contras de dicha opción.
  8. Inicio y finalización de tareas: es la función que nos ayuda a establecer cuándo es adecuado iniciar una tarea acorde al objetivo que nos hayamos planteado; y cuándo es necesario finalizar dicha tarea, o bien porque ya la hayamos finalizado con éxito, o porque sea necesario parar para no saturarnos.
  9. Memoria de trabajo: Existen dos tipos de memoria principales: a largo y a corto plazo. Esta de la que hablamos pertenece a la memoria a corto plazo. Se trata de un tipo de memoria, como su propio nombre indica, muy relacionada con el trabajo o la realización de una tarea. En la memoria de trabajo almacenamos durante un corto periodo de tiempo, los elementos que necesitamos tener presentes en la realización de una tarea.
  10. Anticipación: esta función nos permite prever los resultados más probables de una situación, basándonos en la experiencia y en el sentido común.
  11. Flexibilidad: Una de las funciones cuya carencia produce más problemas de adaptación e integración. La flexibilidad nos permite modificar nuestra forma de pensar y de actuar dependiendo del contexto en que nos encontremos. Nos lleva así a adaptarnos a todos los cambios que se nos vayan dando. Esta es una función muy necesaria de trabajar con los niños con TEA, ya que gran parte de ellos presentan una gran inflexibilidad ejecutiva.
  12. Razonamiento: es la función que nos permite conectar ideas entre sí usando el pensamiento lógico. Nos permite así llegar a las conclusiones más lógicas posibles.
  13. Resolución de problemas: es la función que nos permite llegar a una respuesta adecuada basándonos en la información que nos dan y que somos capaces de detectar. Los enigmas y los acertijos ayudan mucho a trabajar esta función ejecutiva.
  14. Fluidez cognitiva: es la función más relacionada con el aprendizaje continuo, ya que es la que nos permite generar nueva información a partir del conocimiento que vamos adquiriendo; digamos que la fluidez es la facilidad con la que la información es procesada.

Todas ellas son necesarias trabajarlas en todas las personas, pero si lo hacemos desde que somos niños, nos aseguramos una mejor adaptación e integración social y personal. Hay muchas webs que contienen recomendaciones e incluso materiales para trabajar cada una de ellas:

Referencias bibliográficas

  • Cock, M. R., Matute, E., y Jurado, M. B. (2008). Las funciones ejecutivas a través de la vida. Revista neuropsicología, neuropsiquiatría y neurociencias, 8(1), 23-46.
  • Gilbert, SJ y Burgess, PW (2008). Función ejecutiva. Biología actual , 18 (3), R110-R114.
  • Golberg, E. (2001). The executive brain: Frontal lobes and the civilized mind. New York: Oxford University Press.
  • Lezak, M. D. (2004) Evaluación neuropsicológica. Nueva York: Oxford University Press.
  • Lezak, M. D., Howieson, D. B., y  Loring, D. W. (2004). Neuropsychological assessment (4a. ed.). New York: Oxford University Press. Stuss, D. T., y Benson, D. F. (1986). The frontal lobes. New York: Raven.
  • Verdejo-García, A., y Bechara, A. (2010). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. Psicothema, 227-235.
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