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«Una torta a tiempo previene muchos problemas», hablemos de las consecuencias de la violencia hacia los niños

«Una torta a tiempo previene muchos problemas» “mi padre me daba una cachetada de vez en cuando y no me pasó nada”… son algunas de las frases que escuchamos día a día y que muchas personas defienden. La realidad es que son frases que encierran muchísimas consecuencias negativas.

La infancia es una etapa crucial en el desarrollo humano, donde se forjan las bases de la personalidad, la autoestima y la salud mental. Los niños dependen en gran medida de un entorno seguro y afectuoso para florecer emocionalmente, y cualquier forma de violencia ejercida por los padres puede dejar cicatrices profundas y duraderas en su bienestar psicológico. Incluso la violencia aparentemente «leve» puede tener efectos perjudiciales a largo plazo en los niños.

La violencia ejercida por los padres abarca una amplia gama de comportamientos, que van desde la violencia física y el abuso verbal hasta la negligencia emocional. Incluso las discusiones constantes y los conflictos no resueltos pueden crear un ambiente tóxico en el hogar, que afecta profundamente a los niños.

Las consecuencias inmediatas

Cuando los niños son testigos de violencia o son víctimas de ella, pueden experimentar una serie de respuestas inmediatas, como miedo, ansiedad, confusión y tristeza. A menudo, estos niños se sienten atrapados en un ambiente lleno de tensión y conflictos, lo que puede obstaculizar su capacidad para concentrarse en el colegio, de relacionarse con sus iguales y los adultos  y de afrontar situaciones cotidianas (ya que muchas veces lo hacen con miedo e inseguridad).

Las consecuencias a largo plazo

Lo que hace que la violencia parental sea especialmente perjudicial son las consecuencias a largo plazo que puede tener en el bienestar psicológico de los niños. Estas consecuencias pueden persistir hasta la edad adulta e influir en la calidad de sus relaciones y su salud mental. Algunos de los efectos más comunes incluyen:

  • Problemas de salud mental: Los niños expuestos a la violencia en el hogar tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático en la adultez.
  • Problemas de comportamiento: La agresión, la impulsividad y la conducta delictiva son más comunes en niños que han experimentado violencia en el hogar.
  • Dificultades en las relaciones: Los niños que han presenciado la violencia pueden tener dificultades para establecer relaciones saludables y seguras en la edad adulta, lo que puede afectar su capacidad para formar relaciones amorosas y duraderas.
  • Baja autoestima: La violencia parental puede socavar la autoestima de los niños, haciéndolos sentir indignos o culpables. Esto puede llevar a problemas de imagen corporal y confianza en sí mismos.
  • Replicación del patrón: Los niños que han sido testigos de violencia en el hogar pueden ser más propensos a reproducir ese patrón en sus relaciones adultas o en la crianza de sus propios hijos.

La violencia «leve» también causa daño

Es importante destacar que la violencia «leve» no debe minimizarse ni pasarse por alto. Los efectos negativos en los niños no dependen únicamente de la gravedad de la violencia, sino también de la percepción del niño y de su incapacidad para comprender y procesar adecuadamente la situación.

La importancia de la intervención y el apoyo

Para mitigar las consecuencias de la violencia parental, es esencial la intervención temprana y el apoyo adecuado para los niños afectados. Los profesionales de la salud mental y los trabajadores sociales desempeñan un papel fundamental en la identificación y el tratamiento de estos casos. Además, es vital proporcionar un entorno seguro y afectuoso para que los niños se recuperen y reconstruyan su confianza en sí mismos y en las relaciones.

En conclusión, la violencia parental, incluso la que puede parecer «leve», tiene consecuencias profundamente perjudiciales a largo plazo en el bienestar psicológico de los niños. Por eso debemos evitar emitir ese tipo de frases que normalizan la violencia. Romper este ciclo de violencia y proporcionar apoyo a los niños afectados es esencial para garantizar un futuro más saludable y feliz para las generaciones venideras. La sociedad tiene la responsabilidad de crear conciencia sobre este problema y trabajar para prevenirlo y abordarlo de manera efectiva.

 

Bibliografía consultada:

Aroca Montolío, C. (2010). La violencia filio-parental: una aproximación a sus claves.

Aroca, C., Lorenzo, M., y Miró, C. (2014). La violencia filio-parental: un análisis de sus claves. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 30(1), 157-170.

Montelío, C. A., Leonhardt, P. C., y Robles, J. L. A. (2012). Características de las familias que sufren violencia filio-parental: un estudio de revisión. Educatio siglo XXI, 30(2), 231-254.

Pereira, R. (2011). Psicoterapia de la violencia filio-parental. Ediciones Morata.

Pereira, R., y Bertino, L. (2009). Una comprensión ecológica de la violencia filio-parental. Violencia familiar, 226.

¿Existe la depresión postvacacional?

En infinidad de ocasiones hemos oído el término de depresión postvacacional, pero ¿realmente existe? ¿sabemos lo que es? 

La depresión postvacacional, también conocida como síndrome postvacacional, es un fenómeno psicológico que afecta a muchas personas después de regresar de sus vacaciones y reincorporarse a sus actividades diarias. Aunque no es una condición clínica reconocida oficialmente, sus efectos pueden ser significativos en el bienestar emocional y el rendimiento laboral de quienes la experimentan..

Por lo tanto, a la primera cuestión de si existe la depresión postvacacional podríamos decir que depende. Sí que se describen una serie de características que suponen un malestar emocional en las personas que la experimentan, pero no conforma una depresión en sí, ya que no tiene una significación clínica. 

La depresión postvacacional se refiere a un estado de ánimo caracterizado por sensaciones de tristeza, apatía, ansiedad y fatiga que se experimentan tras el retorno de unas vacaciones y la reincorporación a la rutina laboral o estudiantil. Aunque sus síntomas pueden variar en intensidad, es común sentir una especie de «bajón» emocional después de haber disfrutado de un periodo de descanso y desconexión. Esto puede deberse a la sensación de pérdida de libertad y relajación que ofrecen las vacaciones, contrastada con las responsabilidades y demandas habituales. Estos síntomas suelen aparecer en la primera semana después de volver de las vacaciones y pueden durar entre 2 y 3 días, aunque en algunos casos pueden prolongarse hasta 21 días.

Factores que Influyen en la depresión postvacacional

Varios factores pueden influir en la aparición de la depresión postvacacional:

  • Cambio de ritmo: Pasar de un ritmo más tranquilo y relajado durante las vacaciones a la intensidad de la vida cotidiana puede ser abrumador y desencadenar emociones negativas.
  • Monotonía y rutina: Volver a la rutina diaria puede generar aburrimiento y desmotivación, especialmente si la persona siente que su vida carece de novedad y emoción.
  • Expectativas poco realistas: A menudo, las personas tienen expectativas poco realistas sobre el impacto que tendrán las vacaciones en su bienestar. Al no cumplirse estas expectativas, pueden sentirse desilusionadas.
  • Presión laboral: La carga de trabajo acumulada durante la ausencia puede generar estrés y ansiedad al regresar, lo que contribuye a la sensación de malestar.
  • Comparación social: Las redes sociales pueden exacerbar la depresión postvacacional al mostrar las experiencias «perfectas» de otros, generando sentimientos de envidia y tristeza.

Medidas para afrontar la depresión postvacacional

Aunque la depresión postvacacional puede ser desafiante, existen estrategias que pueden ayudar a sobrellevarla de manera más efectiva:

  • Planificación gradual: Al retornar de las vacaciones, es recomendable planificar una reintegración gradual a la rutina y no asumir todas las responsabilidades de golpe. Esto permitirá ajustarse de manera más suave.
  • Enfoque en lo positivo: En lugar de enfocarse en la tristeza de haber terminado las vacaciones, es útil recordar los momentos positivos y llevar esa energía a la vida cotidiana.
  • Establecer metas y objetivos: Definir metas personales y profesionales a corto plazo puede generar un sentido de propósito y motivación.
  • Cuidado personal: Mantener hábitos saludables, como una dieta equilibrada, ejercicio regular y un sueño adecuado, puede contribuir a mejorar el estado de ánimo.
  • Mantener conexiones sociales: Compartir experiencias y emociones con amigos y seres queridos puede brindar apoyo emocional y disminuir la sensación de aislamiento.

 

La depresión postvacacional es un fenómeno común que puede afectar a cualquier persona después de un período de descanso. Reconocer sus síntomas y comprender los factores que influyen en su aparición es el primer paso para afrontarla de manera efectiva. Al adoptar estrategias de adaptación y cuidado personal, es posible minimizar su impacto y lograr una transición más suave hacia la rutina diaria. Recuerda que, aunque puede ser difícil, esta etapa pasará y te encontrarás nuevamente en equilibrio emocional y mental.

 

Fuentes consultadas:

Bello, M. N. (2008). Depresión post vacacional: la cuesta emocional de septiembre. Sesenta y más, (272), 18-23.

Díaz Bretones, F. J. (2017). Afrontando el síndrome post-vacacional.

 

Videojuegos que SÍ recomendamos para tus hijos e hijas

Hemos escrito varios artículos hablando de la exposición a las pantallas de los niños. Como bien hemos dicho, los niños menores de tres años no deberían estar expuestos de ninguna manera, pero los mayores de tres años podrían incluso beneficiarse del uso de pantallas. Por ejemplo, ciertas películas transmiten valores importantes a los niños… aquí tienes un artículo con películas que aconsejamos y que transmiten valores importantes como, por ejemplo, el duelo:

https://centrotaby.es/peliculas-para-abordar-el-tema-de-la-muerte-con-mis-hijos-as/

Por otro lado, los videojuegos también pueden ser una buena forma de trabajar habilidades cognitivas y ejecutivas de los niños. Los videojuegos pueden ser una forma divertida y educativa para que los niños aprendan y se diviertan. Sin embargo, recuerda que es importante elegir los videojuegos adecuados para la edad y madurez de tu hijo/a y que el tiempo de exposición no supere lo recomendado, porque todo los beneficios que te pueden aportar los videojuegos se pueden transformar en perjuicios. Recuerda que cada videojuego tiene un número PEGI, que establece la edad mínima recomendada.

Lee este artículo donde te damos recomendaciones al respecto:

https://centrotaby.es/es-perjudicial-el-uso-de-pantallas-para-los-ninos-as/

Videojuegos recomendados

A continuación te vamos a recomendar algunos videojuegos que son en general adecuados para los niños y que pueden servir para trabajar habilidades cognitivas y ejecutivas.

  • Abzu es un juego de exploración submarino en el que los jugadores pueden nadar por los océanos y explorar la vida marina.
  • Baba Is You es un juego de rompecabezas en el que los jugadores pueden cambiar las reglas del juego para resolver acertijos.
  • Celeste es un juego de plataformas en el que los jugadores controlan a una joven que escala una montaña para enfrentar sus miedos.
  • Don’t Starve es un juego de supervivencia en el que los jugadores deben recolectar recursos y construir refugios para sobrevivir en un mundo peligroso.
  • Fez es un juego de plataformas en el que los jugadores pueden girar el mundo para revelar nuevos caminos.
  • Journey es un juego de aventura en el que los jugadores viajan a través de un desierto para alcanzar un pico lejano.
  • Limbo es un juego de plataformas en el que los jugadores controlan a un niño que debe atravesar un mundo oscuro y peligroso.
  • Mario Kart 8 es un juego de carreras en el que los jugadores pueden conducir karts por pistas coloridas y competir entre ellos.
  • Minecraft es un juego de mundo abierto en el que los jugadores pueden construir sus propios mundos y crear sus propias aventuras.
  • Overcooked es un juego de cocina en el que los jugadores deben trabajar juntos para preparar y servir comida a los clientes.
  • Portal 2 es un juego de rompecabezas en el que los jugadores usan portales para moverse por el espacio y resolver acertijos.
  • Stardew Valley es un juego de simulación agrícola en el que los jugadores pueden cultivar cultivos, criar animales e interactuar con los aldeanos.
  • Super Mario Odyssey es un juego de plataformas en el que los jugadores controlan a Mario mientras explora mundos coloridos y resuelve acertijos.
  • Terraria es un juego de mundo abierto en el que los jugadores pueden construir, luchar y explorar.
  • The Legend of Zelda: Breath of the Wild es un juego de acción y aventura en el que los jugadores controlan a Link mientras explora un mundo abierto y completa misiones.
  • Untitled Goose Game es un juego de sigilo en el que los jugadores controlan a un ganso que debe causar travesuras en un pueblo.

Aplicaciones de móvil

Aquí tienes otras aplicaciones de móvil más centradas en procesos cognitivos (funciones ejecutivas, memoria, atención, lectura, numeración…) en sí, muy recomendados:

  • Kokoro Kids.
  • Kids Visual Games.
  • Mejora Attention.
  • Supernumbers.
  • Tiny Puzzle.
  •  Bini ABC.
  • I read.
  • Lumosity.
  • Flow free.
  • Kids Games.

¡Recuerda! Todos los videojuegos y aplicaciones, aunque las recomendemos, siempre deben ser supervisadas por los adultos, ya que va a depender mucho de la edad y las características del niño o niña.

Técnicas de relajación para niños

Hay muchas razones por las que es bueno que los niños aprendan técnicas de relajación. Las técnicas de relajación son una herramienta valiosa que puede ayudar a los niños a relajarse y a lidiar con las situaciones estresantes (porque sí, aunque parezca que no, los niños/as también pueden sufrir estrés). Es importante enseñar a los niños técnicas de relajación a una edad temprana, para que puedan desarrollar las habilidades de afrontamiento positivas que necesitan para tener éxito en la vida. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a:

  • Reducir el estrés y la ansiedad. El estrés y la ansiedad son comunes en los niños, y pueden afectar negativamente su salud física y mental. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a relajarse y a lidiar con el estrés y la ansiedad de una manera saludable.
  • Mejorar el sueño. Los niños que están nerviosos o tienen problemas de gestión emocional a menudo tienen problemas para dormir. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a relajarse y a dormir mejor.
  • Mejorar el rendimiento académico. Los niños que están relajados y concentrados pueden aprender mejor. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a relajarse y a concentrarse, lo que puede mejorar su rendimiento académico.
  • Mejorar la salud física. El estrés y la ansiedad pueden contribuir a una serie de problemas de salud física, como dolores de cabeza, problemas estomacales y problemas de la piel. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a reducir el estrés y la ansiedad, lo que puede mejorar su salud física.
  • Mejorar la autoestima. Los niños que saben cómo relajarse y lidiar con la frustración y las situaciones de alta intensidad emocional tienen más probabilidades de tener una buena autoestima. Las técnicas de relajación pueden ayudar a los niños a desarrollar habilidades de afrontamiento positivas, lo que puede mejorar su autoestima.

Tipos de técnicas de relajación

Existen muchos tipos de técnicas de relajación que pueden ser enseñadas a los niños. Algunas de las técnicas más populares incluyen:

  • Respiración profunda: Esta es una de las técnicas de relajación más básicas y efectivas. Los niños pueden aprender a respirar profundamente para calmarse cuando están estresados o ansiosos.
  • Visualización: Esta técnica consiste en que los niños se imaginen un lugar o una escena que les haga sentir relajados. Puede ser una playa, un bosque o cualquier otro lugar que les resulte agradable.
  • Masaje: El masaje es una excelente manera de ayudar a los niños a relajarse. Puede ser realizado por los padres, los maestros o los terapeutas.
  • Meditación: La meditación es una técnica que ayuda a los niños a concentrarse en el presente y a dejar de lado sus pensamientos y preocupaciones.
  • Yoga: El yoga es una forma de ejercicio que combina movimientos físicos con técnicas de respiración y relajación. Puede ser una excelente manera de ayudar a los niños a relajarse y a mejorar su salud física y mental.
  • Relajación progresiva de Jacobson. Esta técnica nos gusta mucho y la usamos bastante en el Gabinete. Pasamos a explicarte detenidamente en qué consiste.

Relajación progresiva de Jacobson

La relajación progresiva de Jacobson (RPM) es una técnica de relajación que ayuda a los niños a identificar y reducir la tensión muscular. Esta técnica se basa en la idea de que la tensión muscular está vinculada a la ansiedad y el estrés. Cuando los niños están tensos, sus músculos se contraen y esto puede provocar dolor, dificultad para respirar y otros problemas. La RPM ayuda a los niños a relajar sus músculos tensos, lo que puede reducir la ansiedad y el estrés y mejorar su salud física y mental.

Aquí tienes un vídeo de nuestro canal de Youtube en el que te explicamos esta técnica de relajación. Puedes practicarla con tus niños.

https://www.youtube.com/watch?v=OymDTgZEtes&ab_channel=CentroTABY

Para practicar la RPM, los niños deben encontrar un lugar tranquilo donde puedan sentarse o acostarse cómodamente. Luego, deben cerrar los ojos y concentrarse en su respiración. Una vez que estén relajados, deben tensar y relajar diferentes grupos musculares de su cuerpo, comenzando con los pies y terminando con la cabeza. Por ejemplo, pueden tensar los músculos de sus pies durante unos segundos y luego relajarlos. Luego, pueden tensar los músculos de sus pantorrillas y luego relajarlos. Pueden continuar de este modo hasta que hayan tensado y relajado todos los grupos musculares de su cuerpo.

La RPM es una técnica segura y efectiva que puede ser practicada por niños de todas las edades. Es una excelente manera de ayudar a los niños a relajarse y a lidiar con el estrés y la ansiedad.

Aquí hay algunos consejos para enseñar a los niños la RPM:

  • Comienza con grupos musculares pequeños y luego aumenta gradualmente el tamaño de los grupos musculares.
  • Anima a los niños a concentrarse en la sensación de tensión y relajación en sus músculos.
  • Felicita a los niños cuando hacen un buen trabajo.
  • Practicar la RPM regularmente para obtener mejores resultados. Al fin y al cabo es un entrenamiento. Cuanto más se entrene, más útil será la técnica y más la usarán en momentos de estrés.

Por qué es bueno que les enseñemos relajación a los niños

La relajación es una habilidad importante que los niños pueden aprender a cualquier edad. Es una herramienta que les ayudará a lidiar con el estrés y la ansiedad, y a mejorar su salud física y mental.

Los padres, los maestros y los terapeutas pueden ayudar a los niños a aprender técnicas de relajación. Hay muchos recursos disponibles, incluyendo libros, sitios web y videos.

Enseñar a los niños técnicas de relajación es una inversión a largo plazo. Es una manera de ayudarles a desarrollar habilidades que les ayudarán a llevar una vida más feliz y saludable.

Aquí hay algunos consejos para enseñar a los niños técnicas de relajación:

  • Elige una técnica que sea apropiada para la edad y el nivel de desarrollo del niño.
  • Sé paciente y consistente. Es importante practicar la relajación regularmente para que los niños puedan aprender a relajarse fácilmente.
  • Haz que la relajación sea divertida. Los niños son más propensos a participar en actividades que disfrutan.
  • Felicita y anima al niño cuando practique la relajación. Esto le ayudará a desarrollar una actitud positiva hacia la relajación.

Con un poco de esfuerzo, puedes ayudar a los niños a aprender técnicas de relajación que les ayudarán a vivir una vida más feliz y saludable.

Referencias bibliográficas

  • Jacobson, E. (1938). Progressive muscle relaxation. Chicago: University of Chicago Press.
  • López-Fuster, M., & Martínez-Hernández, M. (2011). Técnicas de relajación para niños. Madrid: Pirámide.
  • Ramos-Sánchez, J. A. (2012). Técnicas de relajación para niños y adolescentes. Barcelona: Graó.
  • Sánchez-Gutiérrez, M. (2013). Técnicas de relajación para niños: una guía para padres y educadores. Madrid: Paidós.

 

¿Por qué es importante poner normas y límites a los niños? 

Todos y todas tenemos muy claro cuáles son las consecuencias de basar la educación de nuestros hijos en una estructura autoritaria y muy rígida. Pero pocas veces hablamos de lo perjudicial que es para el bienestar psicosocial de nuestros hijos la ausencia de normas y límites. La educación de los niños es un aspecto fundamental en su desarrollo integral. En este sentido, las normas y los límites desempeñan un papel crucial para brindarles una estructura, seguridad y orientación adecuadas. Sin embargo, en algunos casos, la falta de normas y límites en la educación en casa puede generar problemas psicosociales en los niños. 

Importancia de las normas y límites en la educación 

Las normas y los límites proporcionan a los niños una estructura y un marco de referencia para comprender su entorno y las expectativas sociales. Estas pautas les permiten aprender sobre los límites aceptables de comportamiento, las responsabilidades y las consecuencias de sus acciones. Además, las normas y los límites ayudan a establecer rutinas, promueven la disciplina y fomentan la autorregulación emocional.

Desde una perspectiva psicológica, las normas y los límites brindan seguridad y estabilidad emocional a los niños. Les ofrecen una sensación de pertenencia y los protegen de situaciones que podrían resultar peligrosas o dañinas para su desarrollo. Las normas claras y consistentes también contribuyen a cultivar valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía.

¿A partir de qué edad es importante establecer normas y límites?

La edad en la que se deben establecer normas y límites en la educación de los niños puede variar, pero es recomendable iniciar este proceso desde edades tempranas. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), los primeros años de vida son fundamentales para la adquisición de normas básicas, ya que los niños están en una etapa de rápida formación de hábitos y estructuración de su comportamiento.

Es importante tener en cuenta que las normas y los límites deben ser apropiados para la edad y el nivel de desarrollo del niño. Al principio, se pueden establecer normas simples relacionadas con la seguridad, el respeto y las rutinas básicas, adaptándolas gradualmente a medida que el niño crece y adquiere más habilidades cognitivas y emocionales.

Problemas psicosociales derivados de la falta de normas y límites

La falta de normas y límites en la educación en casa puede ocasionar diversos problemas psicosociales en los niños. Algunos de los efectos negativos que se pueden observar incluyen:

  • Falta de autorregulación emocional: Sin normas y límites, los niños pueden tener dificultades para controlar sus emociones, lo que puede llevar a rabietas, comportamientos agresivos o falta de empatía hacia los demás.
  • Inseguridad y ansiedad: La ausencia de normas y límites claros puede generar inseguridad en los niños, quienes pueden experimentar ansiedad al no saber qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de sus acciones.
  • Dificultades en las relaciones sociales: La falta de normas y límites puede dificultar la interacción social de los niños. La ausencia de pautas sobre el respeto y la empatía puede dar lugar a problemas en las relaciones con sus pares y con adultos.
  • Baja tolerancia a la frustración: La falta de normas y límites puede llevar a una baja tolerancia a la frustración en los niños, ya que no han aprendido a aceptar límites y retrasar la gratificación.

 

Es esencial destacar que establecer normas y límites no implica una educación autoritaria o restrictiva. Al contrario, se trata de brindar un entorno seguro y estructurado en el que los niños puedan crecer, desarrollarse y aprender a tomar decisiones responsables.

En resumen, las normas y los límites son fundamentales en la educación de los niños, ya que proporcionan una estructura necesaria para su desarrollo psicosocial. Establecer estas pautas desde una edad temprana es crucial para ayudar a los niños a comprender las expectativas sociales, regular sus emociones y comportamientos, y desarrollar habilidades de toma de decisiones y responsabilidad. La falta de normas y límites puede dar lugar a diversos problemas psicosociales que afectan el bienestar y el desarrollo saludable de los niños. Por lo tanto, es importante que los padres y cuidadores se comprometan en establecer y mantener normas claras y consistentes en el entorno familiar.

Bibliografía consultada:

  • Asociación Española de Pediatría. (2016). Guía de salud infantil: 0-14 años. Recuperado de https://www.aeped.es/sites/default/files/guia_salud_infantil.pdf
  • Escolar, M. C. (2006). Límites y normas en la educación de los hijos. Psicología educativa, 12(1), 55-64.
  • Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF). (s.f.). Educar en normas y límites: una tarea fundamental.
  • Martínez, A. (2018). Límites en la educación infantil: guía práctica para padres y educadores. Ediciones Pirámide.
  • Navarro, M. (2018). Educar sin perder los nervios: guía emocional para transformar tu vida familiar. Grijalbo.
  • López, V. (2020). Importancia de los límites en la educación infantil. Escuela en la nube.
  • Ortega-Ruiz, R., Del Rey, R., & Casas, J. A. (2016). Evaluar y prevenir el bullying y el cyberbullying: mirando al futuro. Universidad de Córdoba.

 

Características de los niños/as con TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Se caracteriza por la presencia de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, que pueden variar en intensidad y manifestarse de diferentes maneras. Asimismo, debes saber que para realizar el diagnóstico es necesario que el niño tenga seis años, pero hay características antes de dicha edad que nos pueden indicar de forma temprana que existe el trastorno en el niño/a. Por ello, hoy te vamos a contar las características de antes de los seis años y después de los seis. 

Características en niños de menos de seis años

Los niños de menos de seis años con TDAH presentan una serie de características que pueden ser indicativas de esta condición. Algunos de los signos más comunes incluyen:

  1. Dificultades para mantener la atención: Los niños pequeños con TDAH pueden tener dificultades para prestar atención a tareas o actividades específicas, como jugar o escuchar instrucciones.
  2. Hiperactividad: Los niños pueden mostrar un nivel de actividad física excesivo, siendo inquietos y constantemente en movimiento.
  3. Impulsividad: Los niños pueden actuar sin pensar en las consecuencias, interrumpir a los demás y tener dificultades para esperar su turno.
  4. Problemas de sueño: Los problemas de sueño, como dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes, son comunes en niños pequeños con TDAH.
  5. Dificultades en el desarrollo del lenguaje y la coordinación motora: Algunos niños con TDAH pueden tener retrasos en el desarrollo del lenguaje o dificultades en la coordinación motora fina.

Características en niños de más de seis años y adolescencia

A medida que los niños con TDAH crecen, las características pueden cambiar y manifestarse de manera diferente. Algunas características comunes en esta etapa incluyen:

  1. Inatención: Los niños mayores y adolescentes con TDAH pueden tener dificultades para concentrarse en tareas escolares, organizarse y completar el trabajo.
  2. Hiperactividad y agitación: Aunque la hiperactividad puede disminuir en comparación con la etapa preescolar, los niños y adolescentes con TDAH aún pueden tener dificultades para quedarse quietos, especialmente en situaciones en las que se requiere calma.
  3. Impulsividad: La impulsividad puede manifestarse en la toma de decisiones apresuradas, interrumpir a los demás o tener dificultades para esperar turnos.
  4. Problemas emocionales y de conducta: Los niños y adolescentes con TDAH tienen un mayor riesgo de presentar problemas emocionales, como ansiedad y depresión, así como comportamientos desafiantes o agresivos.
  5. Baja autoestima: Las dificultades en el rendimiento académico y las relaciones sociales pueden afectar la autoestima de los niños y adolescentes con TDAH.

Diagnóstico y edad

Como hemos mencionado anteriormente, el diagnóstico del TDAH se puede realizar a partir de los seis años de edad, según los criterios diagnósticos establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

Es importante tener en cuenta que los síntomas del TDAH deben estar presentes en diferentes contextos, como el hogar, la escuela y las relaciones sociales, y deben causar un deterioro significativo en el funcionamiento del niño o adolescente.

El proceso de diagnóstico generalmente implica una evaluación exhaustiva realizada por un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra. Se recopilará información detallada sobre los síntomas, antecedentes médicos y de desarrollo, así como la observación directa del comportamiento del niño en diferentes situaciones.

Es importante considerar que el diagnóstico del TDAH puede ser complejo debido a la superposición de síntomas con otros trastornos o condiciones, como trastornos del espectro autista, ansiedad, depresión o dificultades de aprendizaje. Por lo tanto, se requiere una evaluación minuciosa para descartar otras posibles explicaciones.

Conclusiones

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Las características principales del TDAH varían según la edad, con síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad que se manifiestan de manera diferente en niños de menos de seis años, niños de más de seis años y durante la adolescencia.

Es fundamental destacar que el diagnóstico del TDAH se realiza a partir de los seis años de edad, y requiere una evaluación completa por parte de un profesional de la salud mental. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para ayudar a los niños y adolescentes con TDAH a alcanzar su máximo potencial y mejorar su calidad de vida.

Esperamos que este artículo haya proporcionado una visión general de las características principales de los niños y niñas diagnosticados con TDAH, teniendo en cuenta las diferencias según la edad. Recuerda que es esencial buscar información y orientación profesional para un diagnóstico preciso y un enfoque terapéutico adecuado.

 

Bibliografía consultada

American Psychiatric Association (APA). (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Editorial Médica Panamericana.

Asociación Española de Pediatría (AEP). Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/guia_tda_hiperactividad.pdf

Fundación CADAH (Centro de Atención y Diagnóstico del Déficit de Atención e Hiperactividad). Características del TDAH. Disponible en: http://www.cadah.org/index.php/informacion-tdah/caracteristicas-del-tdah

Organización Mundial de la Salud (OMS). (1992). Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10). Décima revisión.

 

¿Cómo ayudar a mi hijo/a a mejorar su tolerancia a la frustración?

Seguro que más de una vez han escuchado la frase: “Mi hijo/a tiene baja tolerancia a la frustración”. Lo escuchamos muchísimo, pero ¿realmente sabemos a qué se refiere? Puede resultar algo confuso así que vamos a tratar de explicar a qué se refiere.

Primero vamos a aclarar qué es la frustración: es un estado negativo originado por el bloqueo o incumplimiento de una meta. Mientras más intensa sea la motivación por lograr el objetivo, mayor será la frustración que se experimente si no se alcanza. Por otro lado, la tolerancia indica la capacidad de resistir o soportar algo. 

En consecuencia, la baja tolerancia a la frustración es la falta de capacidad para resistirse a eventos difíciles, adversos, estresantes… en la que la persona anticipa su respuesta o impulso, y es incapaz de continuar debido a  dichas contrariedades. ¿Nos suena esto, verdad? A muchos niños y niñas les sucede y es normal. 

A lo largo de nuestra vida encontraremos muchas situaciones difíciles de manejar, presiones a las que estamos expuestos/as y debemos transmitirles a los niños/as que estas situaciones existen y que es normal que cueste afrontarlas. Y que es por eso que debemos desarrollar técnicas que nos permitan manejar la tolerancia a la frustración.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para enseñar a desarrollar la tolerancia a la frustración es localizar qué está causando ese estado de ánimo negativo. Podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Estamos exigiendo demasiado?
  • ¿Él/Ella es muy perfeccionista?
  • ¿Seguro que hay oportunidades para el éxito?
  • ¿Está muy cansado/a?

Hay que considerar que en ocasiones la meta sea demasiado difícil para su nivel o edad y el no poder acceder a ella puede desencadenar el efecto contrario al que buscamos y aumentar su frustración y en consecuencia la rabia o ira. Además, si es muy perfeccionista o está cansado son situaciones individuales que hay que valorar para adaptar las metas a cada uno/a.

Vamos a darte algunos consejos para desarrollar con los peques técnicas que mejoren la tolerancia a la frustración: 

  1. Enseñar técnicas de relajación. La ansiedad o la ira no pueden aparecer si tenemos control sobre nuestro cuerpo. Algo interesante es por ejemplo, enseñar relajación con un globo imaginario, donde el niño debe inflarlo en su mente poco a poco respirando y cuando esté hinchado debe soltarlo.
  2. Identificación: En el momento que sienta frustración y rabia ayudarlo a que identifique su estado corporal y mental: mira tus manos, están apretadas, tu respiración está siendo rápida, trata de concentrarte en ella. 
  3. Pedir ayuda en el momento adecuado: En ocasiones los niños y niñas piden ayuda sin ni siquiera haber intentado. Trata de no dar una respuesta demasiado temprana que alivie su frustración al momento. Hay que darle pistas o ayudar en el momento en que se ha calmado si no estaremos reforzando su conducta. 
  4. Buscar consecuencias: ¿Qué puede pasar si no se cumple el objetivo? Trata de hacerle ver que en ocasiones no cumplir la meta no es algo negativo. Por ejemplo, jugando a algún juego de cartas, si pierde realmente no está perdiendo nada, es un juego donde la finalidad es divertirse. 
  5. Enseñar alternativas: Estimular el pensamiento creativo, si alguna tarea es tediosa podemos proponer alternativas que le resulten más estimulantes y fáciles para así enseñar otras opciones de procesamiento y que aprenda que no existe un solo camino. 

¡Esperamos que os sirva de ayuda!

Bibliografía consultada:

Aguilar, P. E., & Garcia, G. (2022). Propuesta de intervención con técnicas gestálticas para mejorar la tolerancia a la frustración en adolescentes de una institución de Trujillo [Tesis de licenciatura, Universidad Privada del Norte]. Repositorio de la Universidad Privada del Norte 

Ventura-León, J., Universidad Privada del Norte, Perú, Caycho-Rodríguez, T., Vargas-Tenazoa, D., Flores-Pino, G., Universidad Privada del Norte, Perú, Universidad Privada del Norte, Perú, & Universidad Privada del Norte, Perú. (2018). Adaptación y validación de la Escala de Tolerancia a la Frustración (ETF) en niños peruanos. Revista de psicología clínica con niños y adolescentes, 5(2), 23–29.

 

¿Cómo enseñar a mi hijo/a a escuchar? ¿por qué es importante?

La escucha activa es una habilidad fundamental en nuestras relaciones sociales y en la vida cotidiana. Aunque a veces puede parecer que estamos escuchando, en realidad, muchas veces estamos simplemente esperando nuestro turno para hablar o pensando en otras cosas. Y en los niños y niñas esto sucede bastante. La escucha activa se trata de estar completamente presente y atento a la persona que está hablando, con el fin de comprenderla mejor y construir relaciones más fuertes y significativas. 

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa es un proceso de comunicación en el que se presta atención a lo que la otra persona está diciendo, se comprende su mensaje y se responde de manera adecuada. Implica escuchar sin prejuicios ni interrupciones, estar atento a los gestos y lenguaje corporal, y hacer preguntas claras para aclarar cualquier malentendido. La escucha activa es un proceso importante en nuestras relaciones interpersonales, ya que nos ayuda a construir relaciones más sólidas y significativas.

La escucha activa es importante por varias razones. En primer lugar, nos ayuda a comprender mejor a la persona que está hablando y a entender sus necesidades y preocupaciones. Esto puede ayudarnos a mejorar nuestra comunicación y resolver conflictos de manera más efectiva.

Además, la escucha activa puede ayudar a fortalecer nuestras relaciones interpersonales. Cuando alguien se siente escuchado y comprendido, es más probable que confíe en nosotros y esté dispuesto a compartir sus pensamientos y sentimientos con nosotros en el futuro. La escucha activa también puede mejorar nuestra empatía, lo que nos ayuda a ser más comprensivos y compasivos hacia los demás.

Consejos para trabajar la escucha activa en los niños

Los niños también pueden beneficiarse de la escucha activa y es muy importante que desde que son bien pequeñitos se les vaya incentivando en esta habilidad social. Aquí hay algunos consejos para ayudar a los niños a desarrollar la escucha activa:

  1. Escucha sin interrupciones: Enséñale a tu hijo a escuchar sin interrumpir, dejando que la otra persona termine de hablar antes de responder. Muchas veces en las sesiones de terapia usamos elementos físicos, puedes hacerlo tú también en casa. Por ejemplo: coge un objeto que sea significativo y establece la norma de que quien tenga ese objeto es quien tiene la palabras y el resto debe escuchar.  También puedes practicar contando cuentos y luego haciéndole preguntas acerca del cuento.
  2. Muestra interés: Anima a tu hijo a mostrar interés en lo que la otra persona está diciendo, haciendo preguntas y prestando atención a los detalles. Sé su ejemplo y mientras el niño o la niña te cuenta lo que ha hecho durante el día, tú ve haciéndole preguntas para que note tu interés.
  3. Usa el lenguaje corporal adecuado: Enséñale a tu hijo a prestar atención al lenguaje corporal de la otra persona, ya que esto puede dar pistas importantes sobre lo que está sintiendo. Por ejemplo, cuando estés viendo una peli con él o ella, resalta los gestos o el lenguaje no verbal de los personajes.
  4. Aclara cualquier malentendido: Si hay algún malentendido, asegúrate de que tu hijo haga preguntas para aclarar la situación. No grites ni finalices las discusiones sin haberte comunicado adecuadamente.
  5. Modela el comportamiento: Finalmente, es importante que los padres y madres modelen el comportamiento de escucha activa. Asegúrate de escuchar atentamente a tu hijo y a los demás, y de hacerles preguntas claras para entender mejor sus puntos de vista. Sé su mejor ejemplo de escucha activa.

 

Educando en emociones: recomendaciones para padres

Este artículo que comparto contiene los aspectos más importantes para la correcta educación emocional de nuestros hijos. Son las claves del trabajo terapéutico en reconocimiento y gestión emocional.

Antes de entrar en materia te voy a aclarar qué son las emociones.

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que surgen ante un estímulo. Hay cinco emociones básicas:

  • Alegría
  • Tristeza
  • Miedo
  • Asco.

Que sean básicas significa que todos los seres humanos las tienen de forma instintiva, sin importar la cultura a la que pertenezcamos.

Parece sencillo. Emociones y reacciones. Sin embargo, no lo es en absoluto. Hay un problema muy básico en el correcto manejo emocional de los niños (y en los adultos también, para qué nos vamos a engañar); y es en este problema en el que radican gran parte de las dificultades que acarrean impulsividad y bajo autocontrol.

¿Cuál es este problema? Estamos empeñados en negarnos sentir tristeza, miedo o enfado. Pensamos que sentir estas emociones está mal y que debemos evitarlas. Creemos que siempre nos debemos sentir alegres y pletóricos para ser felices. Y no, no es así. La felicidad no es un rasgo ni algo constante. Y felicidad no es sinónimo de alegría. La alegría es una emoción más. Placentera, sí, pero una emoción más. Y es sobre esta idea que entramos en la primera recomendación:

No hay emociones positivas ni negativas

No existen las emociones malas. Todas las emociones nos ayudan a sobrevivir. El miedo nos hace activar mecanismos de huida ante un peligro. El enfado nos activa para hacer valer nuestros derechos. La tristeza nos ayuda a parar y coger fuerzas para aceptar lo que ha pasado y reactivarnos superando una pérdida o un evento doloroso. El asco nos protege de tomar algo que puede sentarnos mal o incluso causarnos la muerte. Y la alegría nos ayuda a sentir bienestar y a acercarnos a los demás.

Es de suma importancia que tengamos clara esta idea y que sea la idea que le transmitamos a nuestros hijos, ya que es esta la idea en la que trabajamos duramente en terapia.

¿En qué se traduce esto? En que no tenemos que proteger a nuestros hijos de la tristeza o el enfado. No debemos negarles que sientan esas emociones ni juzgarles por sentirlas.

Si tiene un enfado muy grande por algo que ha perdido o porque le hemos quitado algo que quería, debemos entender que es normal que se enfade. Y debemos acompañarle en ese enfado. Eso NO significa que si su enfado se da de forma tóxica (es decir, haciéndose daño a sí mismo o a los demás) aplaudamos su reacción. Se trata de validar su emoción y de enseñarle una alternativa sana de vivir esa emoción.

En terapia trabajamos mucho con la técnica del semáforo. ¿Qué es? Se trata de incentivar que sientan que tienen en su mente un semáforo que va a encender la luz roja cada vez que sientan enfado, tristeza o miedo. Que este semáforo se encienda significa que deben parar, porque todo lo que van a hacer estando enfadados o teniendo miedo es algo sin razonar lo suficiente, es impulsivo, y obviamente nos podemos arrepentir y hacer daño a los demás.

Sería bueno que cuando se enfaden o sientan miedo les invitemos a encender este semáforo de su cabeza.

También es súper importante invitarles a respirar correctamente.

La respiración es un aspecto fundamental, ya que cuando nos enfadamos o sentimos miedo, la respiración suele estar muy acelerada. Y si los niños regularizan su respiración, su cerebro recibe la idea de que realmente no hay ningún peligro, y comienzan a relajarse.

A continuación, enseño un ejemplo de vídeo para saber cómo respirar correctamente

⏯️ Haz click aquí: https://www.youtube.com/watch?v=tA2kT8eSjtg 

Por otro lado, en terapia trabajamos la relajación progresiva de Jacobson. Se trata de una relajación muscular en la que los músculos se van a tensar para luego destensarse y conseguir así una mayor relajación.

Cuando sentimos las emociones, no razonamos de forma adecuada.

Hay que hacerle entender a los niños que si tomamos decisiones estando enfadados, tristes o temerosos, muy probablemente esas decisiones no sean acertadas. Sobre todo, si la intensidad emocional es muy elevada.

En terapia recalcamos la idea de que la reacción emocional va a subir y pensamos solo en base a esa emoción. Pero luego, esa reacción emocional va a bajar. No va a mantenerse así todo el tiempo. Pues bien, debemos esperar a que esa emoción comience a ser menos intensa y que nos sintamos más relajados para poder tomar acción.

A continuación, te enseño de forma visual lo que te acabo de explicar. Le podemos enseñar el dibujo al niño y explicarle: “estás enfadado, lo entiendo, no es malo estarlo. Pero tienes que saber que ese enfado, más tarde o más temprano, va a pasar. Si intentamos relajarnos juntos, pasará antes. Es muy importante que sepas que no debemos tomar ninguna decisión en estos momentos, ya que nos podemos arrepentir. ¿Por qué? Porque no estamos pensando de forma adecuada, es el enfado el que habla por ti”.

“Cada uno, en su universo, siente su dolor como algo inmenso”. Esta es una frase que me gusta mucho de una canción de Bebe: «respirar». Esta frase entraña muchas cosas y es súper significativa. La idea es hacerles ver a los niños que cada persona vive las emociones de manera distinta y que lo que para mí es importante, para la otra persona quizá no lo sea. Se trata de ir inculcando en ellos la gran y poderosa capacidad de la empatía.

Y esta idea también es muy importante para ti como padre o madre. Debes tener en cuenta que jamás debes invalidar las emociones de tus hijos: “no te pongas así, eso es una tontería”. No. Debemos acompañar a nuestros hijos en sus emociones y ayudarles a que se conozcan a ellos mismos y conozcan cómo sus emociones influyen sobre ellos. Pero no se trata de enseñarles cómo emocionarse o sobre qué emocionarse.

Las emociones no tienen edad.

Abandona esa antigua idea de que los niños cuando cumplen x edad no deben llorar. Llorar es una reacción emocional relacionada con la tristeza, la alegría, el miedo… Si incitamos a nuestro hijo a que no lo haga, esa reacción emocional va a convertirse en otra cosa; puede ser insultar, pegar, dar golpes, adoptar pensamientos obsesivos… Dejemos fluir esa reacción emocional y que su mismo sistema madurativo vaya regulando dichas emociones como mejor le resulten.

Evita las frases de: “no llores” “no seas bebé”.

¿Cuándo se convierten en patológicas las emociones? La tristeza, como te explicamos en el primer punto, no es un problema. Sí lo es la depresión. El miedo no es un problema, sí lo es la fobia. El enfado no es un problema, sí lo es la violencia.

Las emociones se convierten en patológicas por muchísimos factores. Uno de ellos es convivir en un entorno que rechace esas emociones. Como te decía en el punto 1, deja fluir las emociones, ya que no hay emociones buenas o malas.

Eso sí, si ves que en algún momento las emociones de tu hijo se han vuelto patológicas, sí debes actuar y buscar ayuda profesional para ese problema en concreto.

Sé el mejor ejemplo para tu hijo. Parece algo muy básico. Pero es más cierto que que el cielo es azul. Tu hijo necesita ver en ti esta correcta gestión emocional. Si ve que vives tus emociones de forma sana, ellos casi sin quererlo, van adoptando tu gestión emocional como la suya propia.

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