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Tipos de frustración en un mundo de gratificación inmediata. 

¿Alguna vez tu hijo/a ha tenido una pataleta porque le has dicho que no a algo tan lógico como, por ejemplo, no puedes usar un cuchillo para jugar?

Entre los 2-3 años es normal que los niños y niñas tengan frustración, ya que aún están en proceso de aprendizaje del NO, es más, es el momento en el que poner a prueba a papá y mamá y saber hasta dónde pueden llegar.

En este artículo, os vamos a ayudar a identificar cuándo esa frustración es o no adaptativa y a saber identificar los tipos que existen.

¡Allá vamos!

La frustración es un estado emocional que se desencadena ante acontecimientos que involucran la reducción o supresión inesperada de reforzadores apetitivos. Está muy ligada a las expectativas que nos hemos creado sobre una situación y por esa razón, es importante también trabajar en ello.

Además, está relacionada a algo importante que debemos tener en cuenta que es algo que está sucediendo hoy en día que es la GRATIFICACIÓN INMEDIATA.

Existen estudios que demuestran que actualmente la dificultad de los videojuegos está disminuyendo debido a la falta de esfuerzo por parte de los jugadores a seguir intentándolo, además de realizar metas y objetivos más a corto plazo para que sientan ese refuerzo en el menor tiempo posible.

La gratificación inmediata unida a la falsa educación positiva donde impedimos que los niños tengan emociones adaptativas como la tristeza, ira o frustración – cuando todas ellas contribuyen al desarrollo normal y a la inteligencia emocional de los niños y niñas – hacen que la gestión emocional se convierta en un problema a trabajar años posteriores.

A continuación os explicamos los tipos de frustración a detectar en los niños y niñas y unos pequeños tips para trabajar en ello:

  • El primer tipo de frustración surge de aquellos peques que son muy imaginativos y creativos y piensan que aquello que están pensando e imaginando va a suceder. Cuando no sucede no saben aceptarlo, esto se debe además a que en la infancia tenemos un pensamiento egocéntrico por lo que no tienen en cuenta ni el ambiente, ni lo que piensan los demás.Sería importante trabajar la empatía, la anticipación, la explicación de la situación, entorno y darse cuenta que no es la única persona que está participando.
  • La sobreprotección como causa de la frustración. El refuerzo cuando hacen algo mal, el no castigo o la falta de límites hacen que los niños y niñas no estén expuestos a la realidad de que no siempre van a poder conseguir aquello que deseen.Exponer de manera gradual a la frustración de no conseguir lo que quieren siempre y a dar luz a la satisfacción interna de haberlo intentado y de esforzarse pese a no obtener exactamente lo que desea.
  • La autoestima baja. Su valía está a niveles muy bajo, por lo que cuando determinadas actividades se te dan mal, hay una tendencia a sobrecompensar y agarrar ciertos éxitos como si su autoestima dependiera de ello, por lo que el perder o no conseguir algo les afecta de una forma intensa y no son capaces de regular ese sentimiento de inutilidad. Los éxitos los celebran en exceso.Conocer porqué hay baja autoestima, trabajar sobre ella y en la empatía. Darle el valor que tiene a la actividad que estemos realizando.
  • Problemas de impulsividad. No son capaces de mantener el autocontrol ni el razonamiento de causa-consecuencia, por lo que en momentos de frustración no pueden controlar sus sentimientos de ira y tristeza.Trabajar el autocontrol y la atención en el contexto y emociones internas. La planificación y el anticiparse son estrategias que ayudan al control.

Existen muchos juegos y actividades con los que interactuar con nuestros hijos e hijas, cualquier dinámica relacionada con la espera y juegos competitivos como el parchís, las cartas o el dominó pueden ser buenas oportunidades para explicarles que no siempre pueden ganar, haciendo ver que hay otras personas que están jugando a la vez. La espera, además, es conveniente para eliminar la gratificación inmediata y recordar que ha sido un momento divertido con la familia se gane o pierda.

Bibliografía

  • Ibañez, M. B., Franco, P., & Mustaca, A. E. (2020). Intolerancia a la frustración y regulación emocional en adolescentes. ConCiencia EPG, 3(2), 12-33. https://doi.org/10.32654/concienciaepg.3-2.2 
  • Kamenetzky, G., Cuenya, L., Elgier, Á. M., Seal, F. L., Fosacheca, S. E., Martin, L., & Mustaca, A. E. (2009). Respuestas de frustración en humanos. Terapia psicológica, 27(2). https://doi.org/10.4067/s0718-48082009000200005
  • Tarrés, S., & Méndez, A. (2021, 23 febrero). Por qué no hay que dejar ganar a los niños en los juegos para evitar su frustración. Guiainfantil.com. https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/conducta/hay-que-dejar-ganar-a-los-ninos-en-los-juegos-para-evitar-su-frustracion/

 

«Una torta a tiempo previene muchos problemas», hablemos de las consecuencias de la violencia hacia los niños

«Una torta a tiempo previene muchos problemas» “mi padre me daba una cachetada de vez en cuando y no me pasó nada”… son algunas de las frases que escuchamos día a día y que muchas personas defienden. La realidad es que son frases que encierran muchísimas consecuencias negativas.

La infancia es una etapa crucial en el desarrollo humano, donde se forjan las bases de la personalidad, la autoestima y la salud mental. Los niños dependen en gran medida de un entorno seguro y afectuoso para florecer emocionalmente, y cualquier forma de violencia ejercida por los padres puede dejar cicatrices profundas y duraderas en su bienestar psicológico. Incluso la violencia aparentemente «leve» puede tener efectos perjudiciales a largo plazo en los niños.

La violencia ejercida por los padres abarca una amplia gama de comportamientos, que van desde la violencia física y el abuso verbal hasta la negligencia emocional. Incluso las discusiones constantes y los conflictos no resueltos pueden crear un ambiente tóxico en el hogar, que afecta profundamente a los niños.

Las consecuencias inmediatas

Cuando los niños son testigos de violencia o son víctimas de ella, pueden experimentar una serie de respuestas inmediatas, como miedo, ansiedad, confusión y tristeza. A menudo, estos niños se sienten atrapados en un ambiente lleno de tensión y conflictos, lo que puede obstaculizar su capacidad para concentrarse en el colegio, de relacionarse con sus iguales y los adultos  y de afrontar situaciones cotidianas (ya que muchas veces lo hacen con miedo e inseguridad).

Las consecuencias a largo plazo

Lo que hace que la violencia parental sea especialmente perjudicial son las consecuencias a largo plazo que puede tener en el bienestar psicológico de los niños. Estas consecuencias pueden persistir hasta la edad adulta e influir en la calidad de sus relaciones y su salud mental. Algunos de los efectos más comunes incluyen:

  • Problemas de salud mental: Los niños expuestos a la violencia en el hogar tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático en la adultez.
  • Problemas de comportamiento: La agresión, la impulsividad y la conducta delictiva son más comunes en niños que han experimentado violencia en el hogar.
  • Dificultades en las relaciones: Los niños que han presenciado la violencia pueden tener dificultades para establecer relaciones saludables y seguras en la edad adulta, lo que puede afectar su capacidad para formar relaciones amorosas y duraderas.
  • Baja autoestima: La violencia parental puede socavar la autoestima de los niños, haciéndolos sentir indignos o culpables. Esto puede llevar a problemas de imagen corporal y confianza en sí mismos.
  • Replicación del patrón: Los niños que han sido testigos de violencia en el hogar pueden ser más propensos a reproducir ese patrón en sus relaciones adultas o en la crianza de sus propios hijos.

La violencia «leve» también causa daño

Es importante destacar que la violencia «leve» no debe minimizarse ni pasarse por alto. Los efectos negativos en los niños no dependen únicamente de la gravedad de la violencia, sino también de la percepción del niño y de su incapacidad para comprender y procesar adecuadamente la situación.

La importancia de la intervención y el apoyo

Para mitigar las consecuencias de la violencia parental, es esencial la intervención temprana y el apoyo adecuado para los niños afectados. Los profesionales de la salud mental y los trabajadores sociales desempeñan un papel fundamental en la identificación y el tratamiento de estos casos. Además, es vital proporcionar un entorno seguro y afectuoso para que los niños se recuperen y reconstruyan su confianza en sí mismos y en las relaciones.

En conclusión, la violencia parental, incluso la que puede parecer «leve», tiene consecuencias profundamente perjudiciales a largo plazo en el bienestar psicológico de los niños. Por eso debemos evitar emitir ese tipo de frases que normalizan la violencia. Romper este ciclo de violencia y proporcionar apoyo a los niños afectados es esencial para garantizar un futuro más saludable y feliz para las generaciones venideras. La sociedad tiene la responsabilidad de crear conciencia sobre este problema y trabajar para prevenirlo y abordarlo de manera efectiva.

 

Bibliografía consultada:

Aroca Montolío, C. (2010). La violencia filio-parental: una aproximación a sus claves.

Aroca, C., Lorenzo, M., y Miró, C. (2014). La violencia filio-parental: un análisis de sus claves. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 30(1), 157-170.

Montelío, C. A., Leonhardt, P. C., y Robles, J. L. A. (2012). Características de las familias que sufren violencia filio-parental: un estudio de revisión. Educatio siglo XXI, 30(2), 231-254.

Pereira, R. (2011). Psicoterapia de la violencia filio-parental. Ediciones Morata.

Pereira, R., y Bertino, L. (2009). Una comprensión ecológica de la violencia filio-parental. Violencia familiar, 226.

Recomendaciones para la vuelta al cole

La vuelta al colegio es un momento emocionante y crucial en la vida de los niños. Después de un período de descanso, la transición de las vacaciones al entorno escolar puede generar diversas emociones y desafíos. Para asegurar que este proceso sea exitoso y beneficioso para los niños, es importante seguir algunas recomendaciones clave que fomenten su adaptación y bienestar. 

  • Comunicación 

Mantener una comunicación abierta y honesta con los niños es esencial para ayudarles a comprender y afrontar la vuelta al colegio. Habla con ellos sobre sus sentimientos, expectativas y preocupaciones. Anímalos a expresar cualquier inquietud que puedan tener y ofréceles apoyo emocional. Puedes hacer directamente actividades con ellos antes de empezar, en las que dibujen o escriban: ¿qué esperamos de este año en el cole? ¿con quién tengo más ganas de encontrarme? 

  • Establecer rutinas

Tanto en el blog como en el Gabinete siempre hablamos de la gran importancia que tienen las rutinas en el bienestar emocional de los niños. Las rutinas proporcionan estructura y seguridad a los niños. Antes del comienzo del año escolar, vuelve a rutinas y horarios regulares para la hora de acostarse, la hora de levantarse y las comidas. Esto ayudará a los niños a ajustarse gradualmente al horario escolar y a sentirse más preparados para el día a día. ¡No lo dejes para último momento!

  • Preparación anticipada

Prepare a los niños para el regreso a clases hablando sobre las expectativas y los cambios que pueden experimentar. Haz una visita al cole antes del primer día, si es posible. Pueden darse un paseo por fuera y hablar sobre el cole y sus características.

  • Reforzar la positividad

Enfócate en los aspectos positivos de la vuelta al colegio. Habla sobre las nuevas amistades que pueden hacer, las actividades emocionantes que les esperan y las oportunidades de aprendizaje. Ayuda a los niños a ver la escuela como un lugar de crecimiento y exploración.

  • Involucramiento en la preparación

Involucra a los niños en la preparación de los materiales y todo lo que necesitan para el nuevo curso. Ve con ellos a comprar y que elijan aquello que les haga ilusión. Permite que elijan mochilas, estuches y otros materiales que les gusten. Esto les dará un sentido de propiedad y control sobre su entorno escolar.

  • Promover el contacto social

Ayuda a los niños a mantener y establecer conexiones sociales. Fomentar las amistades y la interacción con sus compañeros les proporcionará un sentido de pertenencia y apoyo emocional. Anímale a participar en actividades extraescolares que le interesen y que le permitan establecer contacto social con sus compañeros más allá del entorno escolar.

  • Establecer metas realistas

Ayuda a los niños a establecer metas académicas y personales realistas. Establecer objetivos alcanzables les dará un sentido de logro y motivación. Asegúrate de elogiar sus esfuerzos y celebrar sus éxitos, independientemente de su magnitud. Podemos dibujar o escribir una cartulina grande con todos los objetivos y metas que nos planteamos para este nuevo año. 

  • Tiempo para el juego y la recreación

Asegúrate de que los niños tengan tiempo adecuado para el juego y la recreación después del colegio. El juego es esencial para su desarrollo físico, social y emocional y es bueno que el niño o niña también crea que esa parte es importante. 

  • Mantener un ambiente de apoyo y confianza en casa

Crea un ambiente en el hogar que respalde el aprendizaje y el bienestar de los niños. Establece un espacio de estudio tranquilo y organizado donde puedan hacer su tarea y estudiar. Fomenta la comunicación abierta y crea un espacio para dicha comunicación todos los días. Recuerda, sin juzgar, siempre desde el interés, el apoyo y la confianza.

 

En definitiva, la vuelta al cole puede ser una experiencia enriquecedora y exitosa para los niños, pero también puede ser un momento estresante. Por eso es importante tener estos aspectos en cuenta.. Al proporcionar un entorno de apoyo, fomentar la autonomía, promover la creatividad y prestar atención al bienestar emocional y físico, los padres y cuidadores pueden contribuir a que los niños se adapten de manera positiva al entorno escolar y aprovechen al máximo su experiencia educativa.

 

¿Existe la depresión postvacacional?

En infinidad de ocasiones hemos oído el término de depresión postvacacional, pero ¿realmente existe? ¿sabemos lo que es? 

La depresión postvacacional, también conocida como síndrome postvacacional, es un fenómeno psicológico que afecta a muchas personas después de regresar de sus vacaciones y reincorporarse a sus actividades diarias. Aunque no es una condición clínica reconocida oficialmente, sus efectos pueden ser significativos en el bienestar emocional y el rendimiento laboral de quienes la experimentan..

Por lo tanto, a la primera cuestión de si existe la depresión postvacacional podríamos decir que depende. Sí que se describen una serie de características que suponen un malestar emocional en las personas que la experimentan, pero no conforma una depresión en sí, ya que no tiene una significación clínica. 

La depresión postvacacional se refiere a un estado de ánimo caracterizado por sensaciones de tristeza, apatía, ansiedad y fatiga que se experimentan tras el retorno de unas vacaciones y la reincorporación a la rutina laboral o estudiantil. Aunque sus síntomas pueden variar en intensidad, es común sentir una especie de «bajón» emocional después de haber disfrutado de un periodo de descanso y desconexión. Esto puede deberse a la sensación de pérdida de libertad y relajación que ofrecen las vacaciones, contrastada con las responsabilidades y demandas habituales. Estos síntomas suelen aparecer en la primera semana después de volver de las vacaciones y pueden durar entre 2 y 3 días, aunque en algunos casos pueden prolongarse hasta 21 días.

Factores que Influyen en la depresión postvacacional

Varios factores pueden influir en la aparición de la depresión postvacacional:

  • Cambio de ritmo: Pasar de un ritmo más tranquilo y relajado durante las vacaciones a la intensidad de la vida cotidiana puede ser abrumador y desencadenar emociones negativas.
  • Monotonía y rutina: Volver a la rutina diaria puede generar aburrimiento y desmotivación, especialmente si la persona siente que su vida carece de novedad y emoción.
  • Expectativas poco realistas: A menudo, las personas tienen expectativas poco realistas sobre el impacto que tendrán las vacaciones en su bienestar. Al no cumplirse estas expectativas, pueden sentirse desilusionadas.
  • Presión laboral: La carga de trabajo acumulada durante la ausencia puede generar estrés y ansiedad al regresar, lo que contribuye a la sensación de malestar.
  • Comparación social: Las redes sociales pueden exacerbar la depresión postvacacional al mostrar las experiencias «perfectas» de otros, generando sentimientos de envidia y tristeza.

Medidas para afrontar la depresión postvacacional

Aunque la depresión postvacacional puede ser desafiante, existen estrategias que pueden ayudar a sobrellevarla de manera más efectiva:

  • Planificación gradual: Al retornar de las vacaciones, es recomendable planificar una reintegración gradual a la rutina y no asumir todas las responsabilidades de golpe. Esto permitirá ajustarse de manera más suave.
  • Enfoque en lo positivo: En lugar de enfocarse en la tristeza de haber terminado las vacaciones, es útil recordar los momentos positivos y llevar esa energía a la vida cotidiana.
  • Establecer metas y objetivos: Definir metas personales y profesionales a corto plazo puede generar un sentido de propósito y motivación.
  • Cuidado personal: Mantener hábitos saludables, como una dieta equilibrada, ejercicio regular y un sueño adecuado, puede contribuir a mejorar el estado de ánimo.
  • Mantener conexiones sociales: Compartir experiencias y emociones con amigos y seres queridos puede brindar apoyo emocional y disminuir la sensación de aislamiento.

 

La depresión postvacacional es un fenómeno común que puede afectar a cualquier persona después de un período de descanso. Reconocer sus síntomas y comprender los factores que influyen en su aparición es el primer paso para afrontarla de manera efectiva. Al adoptar estrategias de adaptación y cuidado personal, es posible minimizar su impacto y lograr una transición más suave hacia la rutina diaria. Recuerda que, aunque puede ser difícil, esta etapa pasará y te encontrarás nuevamente en equilibrio emocional y mental.

 

Fuentes consultadas:

Bello, M. N. (2008). Depresión post vacacional: la cuesta emocional de septiembre. Sesenta y más, (272), 18-23.

Díaz Bretones, F. J. (2017). Afrontando el síndrome post-vacacional.

 

Videojuegos que SÍ recomendamos para tus hijos e hijas

Hemos escrito varios artículos hablando de la exposición a las pantallas de los niños. Como bien hemos dicho, los niños menores de tres años no deberían estar expuestos de ninguna manera, pero los mayores de tres años podrían incluso beneficiarse del uso de pantallas. Por ejemplo, ciertas películas transmiten valores importantes a los niños… aquí tienes un artículo con películas que aconsejamos y que transmiten valores importantes como, por ejemplo, el duelo:

https://centrotaby.es/peliculas-para-abordar-el-tema-de-la-muerte-con-mis-hijos-as/

Por otro lado, los videojuegos también pueden ser una buena forma de trabajar habilidades cognitivas y ejecutivas de los niños. Los videojuegos pueden ser una forma divertida y educativa para que los niños aprendan y se diviertan. Sin embargo, recuerda que es importante elegir los videojuegos adecuados para la edad y madurez de tu hijo/a y que el tiempo de exposición no supere lo recomendado, porque todo los beneficios que te pueden aportar los videojuegos se pueden transformar en perjuicios. Recuerda que cada videojuego tiene un número PEGI, que establece la edad mínima recomendada.

Lee este artículo donde te damos recomendaciones al respecto:

https://centrotaby.es/es-perjudicial-el-uso-de-pantallas-para-los-ninos-as/

Videojuegos recomendados

A continuación te vamos a recomendar algunos videojuegos que son en general adecuados para los niños y que pueden servir para trabajar habilidades cognitivas y ejecutivas.

  • Abzu es un juego de exploración submarino en el que los jugadores pueden nadar por los océanos y explorar la vida marina.
  • Baba Is You es un juego de rompecabezas en el que los jugadores pueden cambiar las reglas del juego para resolver acertijos.
  • Celeste es un juego de plataformas en el que los jugadores controlan a una joven que escala una montaña para enfrentar sus miedos.
  • Don’t Starve es un juego de supervivencia en el que los jugadores deben recolectar recursos y construir refugios para sobrevivir en un mundo peligroso.
  • Fez es un juego de plataformas en el que los jugadores pueden girar el mundo para revelar nuevos caminos.
  • Journey es un juego de aventura en el que los jugadores viajan a través de un desierto para alcanzar un pico lejano.
  • Limbo es un juego de plataformas en el que los jugadores controlan a un niño que debe atravesar un mundo oscuro y peligroso.
  • Mario Kart 8 es un juego de carreras en el que los jugadores pueden conducir karts por pistas coloridas y competir entre ellos.
  • Minecraft es un juego de mundo abierto en el que los jugadores pueden construir sus propios mundos y crear sus propias aventuras.
  • Overcooked es un juego de cocina en el que los jugadores deben trabajar juntos para preparar y servir comida a los clientes.
  • Portal 2 es un juego de rompecabezas en el que los jugadores usan portales para moverse por el espacio y resolver acertijos.
  • Stardew Valley es un juego de simulación agrícola en el que los jugadores pueden cultivar cultivos, criar animales e interactuar con los aldeanos.
  • Super Mario Odyssey es un juego de plataformas en el que los jugadores controlan a Mario mientras explora mundos coloridos y resuelve acertijos.
  • Terraria es un juego de mundo abierto en el que los jugadores pueden construir, luchar y explorar.
  • The Legend of Zelda: Breath of the Wild es un juego de acción y aventura en el que los jugadores controlan a Link mientras explora un mundo abierto y completa misiones.
  • Untitled Goose Game es un juego de sigilo en el que los jugadores controlan a un ganso que debe causar travesuras en un pueblo.

Aplicaciones de móvil

Aquí tienes otras aplicaciones de móvil más centradas en procesos cognitivos (funciones ejecutivas, memoria, atención, lectura, numeración…) en sí, muy recomendados:

  • Kokoro Kids.
  • Kids Visual Games.
  • Mejora Attention.
  • Supernumbers.
  • Tiny Puzzle.
  •  Bini ABC.
  • I read.
  • Lumosity.
  • Flow free.
  • Kids Games.

¡Recuerda! Todos los videojuegos y aplicaciones, aunque las recomendemos, siempre deben ser supervisadas por los adultos, ya que va a depender mucho de la edad y las características del niño o niña.

¿Es perjudicial el uso de pantallas para los niños/as?

El uso de pantallas se ha vuelto cada vez más común en los niños y niñas. Los dispositivos electrónicos, como los teléfonos, las tablets y los ordenadores, ofrecen una variedad de actividades que pueden ser atractivas para los niños, como jugar videojuegos, ver videos o navegar por Internet. Sin embargo, el uso excesivo de pantallas tiene una serie de efectos negativos en el desarrollo de los niños y niñas. De momento, se han estudiado efectos que se ven desde ya, pero hay que tener en cuenta que debemos estar atentos a los efectos que producirán a largo plazo en la población.

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Academia Americana de Pediatría (AAP) para los tiempos de uso de pantallas para los niños son las siguientes:

  • Niños menores de 2 años: Evitar completamente la exposición a pantallas.
  • Niños de 2 a 5 años: Los niños de 2 a 5 años deben limitar su tiempo de pantalla a una hora al día como máximo.
  • Niños de 6 a 11 años: Los niños de 6 a 11 años deben limitar su tiempo de pantalla a dos horas al día como máximo.
  • Adolescentes de 12 a 17 años: Los adolescentes de 12 a 17 años deben limitar su tiempo de pantalla a tres horas al día como máximo.

Todas estas son recomendaciones que hacen ambas organizaciones. Sin embargo, entiende que la exposición a pantallas incluye todo tipo de pantallas y que sin darnos cuenta cada vez los niños están más expuestos. Y según un estudio de Common Sense Media, los niños de 8 a 12 años pasan una media de 7 horas y 38 minutos al día frente a las pantallas. Los adolescentes pasan una media de 9 horas y 36 minutos al día frente a las pantallas. Como ves son datos excesivos que nos indican un problema real. 

Bien, hablemos de los efectos perjudiciales que se ven desde ya derivados del uso excesivo de pantallas.

Problemas de salud

El uso excesivo de pantallas puede estar asociado con una serie de problemas de salud, como obesidad, problemas visuales, trastornos del sueño y problemas de atención.

  • Obesidad

El uso excesivo de pantallas puede conducir a la obesidad, ya que los niños que pasan mucho tiempo frente a las pantallas son menos propensos a participar en actividades físicas. Los videojuegos y los videos suelen ser sedentarios, y pueden hacer que los niños se sientan menos motivados a salir y jugar. Además, los anuncios que aparecen en las pantallas pueden promover alimentos poco saludables.

  • Problemas visuales

El uso excesivo de pantallas puede dañar los ojos de los niños. Los síntomas de los problemas visuales relacionados con el uso de pantallas pueden incluir fatiga visual, ojos rojos e irritación.

  • Trastornos del sueño

El uso de pantallas antes de acostarse puede dificultar que los niños se duerman. La luz azul que emiten las pantallas puede interferir con la producción de melatonina, una hormona que ayuda a regular el sueño. Los niños que usan pantallas antes de acostarse pueden tener más problemas para conciliar el sueño y pueden despertarse más durante la noche.

  • Problemas de atención

El uso excesivo de pantallas puede estar asociado con problemas de atención, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Los niños que usan pantallas durante largos períodos de tiempo pueden tener más problemas para concentrarse en tareas que requieren atención sostenida.

  • Cambios en el desarrollo cerebral

El uso de pantallas puede afectar el desarrollo del cerebro, especialmente en los niños pequeños. Los estudios han demostrado que los niños que usan pantallas durante largos períodos de tiempo pueden tener cambios en la estructura y la función del cerebro, lo que puede afectar su aprendizaje, su atención y su comportamiento.

  • Aumento del riesgo de adicción

El uso de pantallas puede aumentar el riesgo de adicción, especialmente en los adolescentes. Los videojuegos, por ejemplo, pueden ser muy adictivos porque ofrecen recompensas inmediatas y una sensación de logro. Esto puede llevar a los adolescentes a jugar videojuegos durante horas y horas, lo que puede interferir con su escuela, su vida social y su salud mental.

  • Problemas de salud mental

El uso de pantallas puede estar asociado con una serie de problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad y, como hemos citado anteriormente, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Los estudios han demostrado que los niños que usan pantallas durante largos períodos de tiempo pueden tener un mayor riesgo de desarrollar estos problemas.

Problemas sociales

El uso excesivo de pantallas puede también tener un impacto negativo en las habilidades sociales de los niños. Los niños que pasan mucho tiempo frente a las pantallas pueden tener menos oportunidades de interactuar con otros niños y desarrollar sus habilidades sociales. Además, los niños que usan pantallas pueden ser más propensos a desarrollar problemas de aislamiento social y ansiedad.

¿Cómo limitar el uso de pantallas en los niños?

Los padres pueden ayudar a limitar el uso de pantallas en los niños siguiendo estas recomendaciones:

  • Establecer límites de tiempo para el uso de pantallas.
  • Animar a los niños a participar en actividades físicas.
  • Supervisar el contenido que los niños ven en las pantallas.
  • Apagar las pantallas antes de acostarse.
  • Pasar tiempo con los niños sin pantallas. Muchas veces hemos visto en restaurantes o incluso por la calle cómo los padres y madres dan un móvil a sus hijos. Esto debes evitarlo a toda costa, tu hijo debe entender que hay que pasar tiempo de calidad sin estar expuesto a la pantalla.

El uso de pantallas puede ser una parte saludable de la vida de los niños, pero es importante limitar el tiempo que pasan frente a ellas. Los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar hábitos saludables de uso de pantallas estableciendo límites de tiempo, animando a los niños a participar en actividades físicas y supervisando el contenido que ven.

Fuentes consultadas:

  • Academia Americana de Pediatría. (2016). Niños y adolescentes y el uso de los medios. Pediatrics, 138(5), e20161493.
  • Common Sense Media. (2019). El censo de Common Sense: El uso de los medios por parte de niños y adolescentes. San Francisco, CA: Common Sense Media.
  • Organización Mundial de la Salud. (2019). Recomendaciones de la OMS sobre la salud infantil y el uso de los medios digitales: Un enfoque integrado para la salud, la educación y el desarrollo. Ginebra, Suiza: OMS.
  • Smith, P. K., y Anderson, C. A. (2013). Uso de medios violentos y comportamiento agresivo: Una revisión metaanalítica. Oxford University Press.

 

Características de los niños/as con TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Se caracteriza por la presencia de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, que pueden variar en intensidad y manifestarse de diferentes maneras. Asimismo, debes saber que para realizar el diagnóstico es necesario que el niño tenga seis años, pero hay características antes de dicha edad que nos pueden indicar de forma temprana que existe el trastorno en el niño/a. Por ello, hoy te vamos a contar las características de antes de los seis años y después de los seis. 

Características en niños de menos de seis años

Los niños de menos de seis años con TDAH presentan una serie de características que pueden ser indicativas de esta condición. Algunos de los signos más comunes incluyen:

  1. Dificultades para mantener la atención: Los niños pequeños con TDAH pueden tener dificultades para prestar atención a tareas o actividades específicas, como jugar o escuchar instrucciones.
  2. Hiperactividad: Los niños pueden mostrar un nivel de actividad física excesivo, siendo inquietos y constantemente en movimiento.
  3. Impulsividad: Los niños pueden actuar sin pensar en las consecuencias, interrumpir a los demás y tener dificultades para esperar su turno.
  4. Problemas de sueño: Los problemas de sueño, como dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes, son comunes en niños pequeños con TDAH.
  5. Dificultades en el desarrollo del lenguaje y la coordinación motora: Algunos niños con TDAH pueden tener retrasos en el desarrollo del lenguaje o dificultades en la coordinación motora fina.

Características en niños de más de seis años y adolescencia

A medida que los niños con TDAH crecen, las características pueden cambiar y manifestarse de manera diferente. Algunas características comunes en esta etapa incluyen:

  1. Inatención: Los niños mayores y adolescentes con TDAH pueden tener dificultades para concentrarse en tareas escolares, organizarse y completar el trabajo.
  2. Hiperactividad y agitación: Aunque la hiperactividad puede disminuir en comparación con la etapa preescolar, los niños y adolescentes con TDAH aún pueden tener dificultades para quedarse quietos, especialmente en situaciones en las que se requiere calma.
  3. Impulsividad: La impulsividad puede manifestarse en la toma de decisiones apresuradas, interrumpir a los demás o tener dificultades para esperar turnos.
  4. Problemas emocionales y de conducta: Los niños y adolescentes con TDAH tienen un mayor riesgo de presentar problemas emocionales, como ansiedad y depresión, así como comportamientos desafiantes o agresivos.
  5. Baja autoestima: Las dificultades en el rendimiento académico y las relaciones sociales pueden afectar la autoestima de los niños y adolescentes con TDAH.

Diagnóstico y edad

Como hemos mencionado anteriormente, el diagnóstico del TDAH se puede realizar a partir de los seis años de edad, según los criterios diagnósticos establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

Es importante tener en cuenta que los síntomas del TDAH deben estar presentes en diferentes contextos, como el hogar, la escuela y las relaciones sociales, y deben causar un deterioro significativo en el funcionamiento del niño o adolescente.

El proceso de diagnóstico generalmente implica una evaluación exhaustiva realizada por un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra. Se recopilará información detallada sobre los síntomas, antecedentes médicos y de desarrollo, así como la observación directa del comportamiento del niño en diferentes situaciones.

Es importante considerar que el diagnóstico del TDAH puede ser complejo debido a la superposición de síntomas con otros trastornos o condiciones, como trastornos del espectro autista, ansiedad, depresión o dificultades de aprendizaje. Por lo tanto, se requiere una evaluación minuciosa para descartar otras posibles explicaciones.

Conclusiones

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Las características principales del TDAH varían según la edad, con síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad que se manifiestan de manera diferente en niños de menos de seis años, niños de más de seis años y durante la adolescencia.

Es fundamental destacar que el diagnóstico del TDAH se realiza a partir de los seis años de edad, y requiere una evaluación completa por parte de un profesional de la salud mental. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para ayudar a los niños y adolescentes con TDAH a alcanzar su máximo potencial y mejorar su calidad de vida.

Esperamos que este artículo haya proporcionado una visión general de las características principales de los niños y niñas diagnosticados con TDAH, teniendo en cuenta las diferencias según la edad. Recuerda que es esencial buscar información y orientación profesional para un diagnóstico preciso y un enfoque terapéutico adecuado.

 

Bibliografía consultada

American Psychiatric Association (APA). (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Editorial Médica Panamericana.

Asociación Española de Pediatría (AEP). Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/guia_tda_hiperactividad.pdf

Fundación CADAH (Centro de Atención y Diagnóstico del Déficit de Atención e Hiperactividad). Características del TDAH. Disponible en: http://www.cadah.org/index.php/informacion-tdah/caracteristicas-del-tdah

Organización Mundial de la Salud (OMS). (1992). Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10). Décima revisión.

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a a mejorar sus habilidades sociales?

La interacción social es un componente esencial del desarrollo infantil. Desde la primera infancia, los niños aprenden a relacionarse con los demás a través de la observación, la imitación y la práctica. Las habilidades sociales son una parte fundamental de esta interacción y se refieren a las conductas y estrategias que se utilizan para establecer y mantener relaciones sociales satisfactorias. Aunque algunas habilidades sociales son innatas, la mayoría se aprenden y se pueden entrenar. 

Las habilidades sociales son esenciales para el bienestar emocional y el éxito social de los niños. La falta de habilidades sociales puede llevar a problemas de comportamiento, aislamiento social, baja autoestima y dificultades académicas. Por el contrario, los niños que poseen habilidades sociales bien desarrolladas tienden a tener relaciones sociales más satisfactorias, mejores habilidades de resolución de conflictos, mayor autoconfianza y éxito académico (Bernier y Calkins, 2010).

Aunque algunas habilidades sociales se adquieren naturalmente a medida que los niños crecen, otras deben ser enseñadas. Los padres y madres tienen un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños, al igual que los profesionales de la salud mental y los educadores. 

Es por ello que como padre o madre tienes un papel fundamental en el correcto desarrollo de las habilidades sociales de tu hijo/a. Te presentamos algunos consejos para mejorar dichas habilidades con tu peque:

1. Juegos de rol

Los juegos de rol son una forma divertida de ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales. Los padres y madres pueden representar diferentes personajes, y los niños pueden asumir el papel de alguien más. De esta manera, los niños pueden practicar habilidades como la empatía, la escucha activa y la resolución de conflictos. Por ejemplo, pueden representar situaciones cotidianas, como pedir ayuda a un desconocido, compartir juguetes con un amigo o resolver una discusión con un hermano. A través de este juego, los niños pueden aprender a comunicarse de manera efectiva y desarrollar habilidades de resolución de problemas (Pellegrini, 2002).

 2. Juegos de mesa cooperativos

Los juegos de mesa cooperativos son una excelente manera de fomentar el trabajo en equipo y la cooperación. En lugar de competir entre sí, los jugadores trabajan juntos para lograr un objetivo común. Estos juegos ayudan a los niños a aprender a escuchar y comunicarse eficazmente, así como a respetar las ideas y opiniones de los demás. Además, pueden ser una actividad divertida para toda la familia. 

 3. Actividades en grupo

Las actividades en grupo pueden ser una excelente manera de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Estas actividades pueden incluir deportes en equipo, ir a clases de teatro, clases de música… Estas actividades ayudan a los niños a aprender a trabajar en equipo, a comunicarse eficazmente y a construir relaciones positivas con los demás. Además, las actividades en grupo también pueden ser una forma divertida de hacer amigos y desarrollar un sentido de pertenencia.

4. Lectura de libros y cuentos

La lectura de libros y cuentos puede ser una forma divertida de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden elegir libros que traten temas como la empatía, la resolución de conflictos, la amistad y la comunicación efectiva. Al leer juntos, los niños pueden aprender sobre diferentes situaciones sociales y cómo lidiar con ellas de manera positiva y efectiva. Además, la lectura también puede ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario y su capacidad de concentración.

5. Juegos de imaginación

Los juegos de imaginación pueden ser una forma divertida de fomentar la creatividad y el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden alentar a sus hijos a crear historias y personajes, y a jugar juntos en un mundo imaginario. Estos juegos ayudan a los niños a desarrollar su capacidad de empatía, su imaginación y su capacidad de comunicarse y trabajar juntos en un entorno seguro y sin juicios.

 

En definitiva, las habilidades sociales son esenciales para el desarrollo de los niños y los padres y madres pueden desempeñar un papel clave en su fomento a través de actividades y dinámicas divertidas. Los juegos de rol, los juegos de mesa cooperativos, las actividades en grupo, la lectura de libros y cuentos y los juegos de imaginación son solo algunas de las muchas dinámicas útiles que los padres y madres pueden utilizar para mejorar las habilidades sociales de sus hijos. Al incorporar estas actividades en la rutina diaria de sus hijos, los padres y madres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades sociales valiosas y duraderas que les servirán en su vida adulta.

Bibliografía consultada:

  • Bernier, A., y Calkins, S. D. (2010). El desarrollo conjunto de la competencia socioemocional y cognitiva en la infancia: implicaciones para la práctica en la primera infancia. Early Childhood Research Quarterly, 25(4), 427-439.
  • Cassidy, J., Parke, R. D., Butkovsky, L., y Braungart, J. M. (1992). Conexiones familiares y entre pares: el papel de la expresividad emocional dentro de la familia y la comprensión de las emociones de los niños. Child Development, 63(2), 603-618.
  • Greene, R. W., Biederman, J., Faraone, S. V., Monuteaux, M. C., Mick, E., DuPre, E. P., … y Goring, J. C. (2001). Dificultades sociales en niñas con TDAH: patrones, comparaciones de género y correlatos. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40(6), 704-710.
  • Pellegrini, A. D. (2002). El papel del juego en el desarrollo humano. New directions for child and adolescent development, 2002(93), 55-65.

 

¿Cómo enseñar a mi hijo/a a escuchar? ¿por qué es importante?

La escucha activa es una habilidad fundamental en nuestras relaciones sociales y en la vida cotidiana. Aunque a veces puede parecer que estamos escuchando, en realidad, muchas veces estamos simplemente esperando nuestro turno para hablar o pensando en otras cosas. Y en los niños y niñas esto sucede bastante. La escucha activa se trata de estar completamente presente y atento a la persona que está hablando, con el fin de comprenderla mejor y construir relaciones más fuertes y significativas. 

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa es un proceso de comunicación en el que se presta atención a lo que la otra persona está diciendo, se comprende su mensaje y se responde de manera adecuada. Implica escuchar sin prejuicios ni interrupciones, estar atento a los gestos y lenguaje corporal, y hacer preguntas claras para aclarar cualquier malentendido. La escucha activa es un proceso importante en nuestras relaciones interpersonales, ya que nos ayuda a construir relaciones más sólidas y significativas.

La escucha activa es importante por varias razones. En primer lugar, nos ayuda a comprender mejor a la persona que está hablando y a entender sus necesidades y preocupaciones. Esto puede ayudarnos a mejorar nuestra comunicación y resolver conflictos de manera más efectiva.

Además, la escucha activa puede ayudar a fortalecer nuestras relaciones interpersonales. Cuando alguien se siente escuchado y comprendido, es más probable que confíe en nosotros y esté dispuesto a compartir sus pensamientos y sentimientos con nosotros en el futuro. La escucha activa también puede mejorar nuestra empatía, lo que nos ayuda a ser más comprensivos y compasivos hacia los demás.

Consejos para trabajar la escucha activa en los niños

Los niños también pueden beneficiarse de la escucha activa y es muy importante que desde que son bien pequeñitos se les vaya incentivando en esta habilidad social. Aquí hay algunos consejos para ayudar a los niños a desarrollar la escucha activa:

  1. Escucha sin interrupciones: Enséñale a tu hijo a escuchar sin interrumpir, dejando que la otra persona termine de hablar antes de responder. Muchas veces en las sesiones de terapia usamos elementos físicos, puedes hacerlo tú también en casa. Por ejemplo: coge un objeto que sea significativo y establece la norma de que quien tenga ese objeto es quien tiene la palabras y el resto debe escuchar.  También puedes practicar contando cuentos y luego haciéndole preguntas acerca del cuento.
  2. Muestra interés: Anima a tu hijo a mostrar interés en lo que la otra persona está diciendo, haciendo preguntas y prestando atención a los detalles. Sé su ejemplo y mientras el niño o la niña te cuenta lo que ha hecho durante el día, tú ve haciéndole preguntas para que note tu interés.
  3. Usa el lenguaje corporal adecuado: Enséñale a tu hijo a prestar atención al lenguaje corporal de la otra persona, ya que esto puede dar pistas importantes sobre lo que está sintiendo. Por ejemplo, cuando estés viendo una peli con él o ella, resalta los gestos o el lenguaje no verbal de los personajes.
  4. Aclara cualquier malentendido: Si hay algún malentendido, asegúrate de que tu hijo haga preguntas para aclarar la situación. No grites ni finalices las discusiones sin haberte comunicado adecuadamente.
  5. Modela el comportamiento: Finalmente, es importante que los padres y madres modelen el comportamiento de escucha activa. Asegúrate de escuchar atentamente a tu hijo y a los demás, y de hacerles preguntas claras para entender mejor sus puntos de vista. Sé su mejor ejemplo de escucha activa.

 

¿Qué son los trastornos del neurodesarrollo?

Hoy en día escuchamos mucho el término de “neurodesarrollo” y “trastorno del neurodesarrollo”, pero exactamente, ¿qué es?.

Los trastornos del neurodesarrollo (o trastornos del desarrollo neurológico) hacen referencia a un grupo de alteraciones o problemas que interfieren en el adecuado funcionamiento y que se presentan desde el nacimiento o, con mayor frecuencia, al inicio de la infancia. Las alteraciones de neurodesarrollo implican dificultades en el desarrollo y funcionamiento del cerebro (Galán-López et al, 2017). Es decir, son todas aquellas dificultades o problemas que surgen desde que el niño nace o desde que es muy pequeñito.

Dentro de estos trastornos del desarrollo podemos encontrar una gran diversidad. Los que incluye el Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) (los incluye como trastornos del desarrollo neurológico) son los siguientes:

  • Discapacidad intelectual.
  • Discapacidad intelectual limítrofe.
  • Trastorno del espectro autista.
  • Retraso global del desarrollo.
  • Discapacidad intelectual no especificada.
  • Trastorno del lenguaje.
  • Trastorno de la comunicación social (pragmática).
  • Trastorno del sonido del lenguaje.
  • Trastorno de fluidez de inicio en la infancia (tartamudeo).
  • Mutismo selectivo.
  • Trastorno específico del aprendizaje.
  • Problema académico o educativo.
  • Trastorno de la comunicación no especificado.
  • Trastornos del desarrollo de la coordinación.
  • Trastorno de movimientos estereotípicos.
  • Trastorno de Gilles la Tourette.
  • Trastorno de tics motores o vocales persistente (crónico).
  • Trastorno de tics transitorio.
  • Trastorno de tics de otros tipos o no especificado.
  • Trastorno por déficit de atención/hiperactividad.
  • Otro trastorno por déficit de atención/hiperactividad especificado (o no especificado).
  • Trastorno negativista desafiante.
  • Trastorno de la conducta.
  • Pica.
  • Trastorno de rumiación.
  • Encopresis.
  • Enuresis.
  • Trastorno del despertar del sueño no REM, del tipo con terrores nocturnos.
  • Problema de relación padre-hijo.
  • Problema de relación entre hermanos.
  • Problemas relacionados con el abuso o negligencia.
  • Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo.
  • Trastorno de ansiedad por separación.
  • Trastorno de estrés postraumático en preescolares.
  • Disforia de género en niños.
  • Trastorno facticio aplicado a otro.
  • Otro trastorno del neurodesarrollo especificado (o no especificado).

Como ves, existen multitud de trastornos del neurodesarrollo y además, muchos son completamente diferentes entre sí. 

Es cierto que algunos de los trastornos que existen son de mayor severidad que otros. Y también es cierto que en muchas ocasiones se realiza un diagnóstico tardío o no se llega a realizar nunca. Y esto trae bastantes consecuencias.

Al fin y al cabo, lo que debemos tener claro con todo esto es que es mucho mejor realizar un diagnóstico temprano para que el niño reciba intervención terapéutica cuanto antes. Hablamos así de la atención temprana. 

La importancia de la atención temprana

Bien, se entiende por atención temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a los niños y niñas de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos (Artigás-Pallarés, 2007).

La atención temprana sería, por tanto, un tratamiento y una prevención a su vez. Ya que en muchas ocasiones un niño de 3 años diagnosticado con TEA recibe atención temprana y se previenen así dificultades futuras. 

Este tipo de intervención es, sin duda, la mejor opción. En todo tipo de dificultades o patologías cuanto antes se trate, menores serán las consecuencias a largo plazo. Pues esto se acentúa aún más en los trastornos del neurodesarrollo.

 

Bibliografía consultada:

American Psychiatric Association – APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (5a. ed. –.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Artigas-Pallarés, J. (2007). Atención precoz de los trastornos del neurodesarrollo. A favor de la intervención precoz de los trastornos del neurodesarrollo. Rev Neurol, 44(3), S31-S34.

Galán-López, I. G., Lascarez-Martínez, S., Gómez-Tello, M. F., & Galicia-Alvarado, M. A. (2017). Abordaje integral en los trastornos del neurodesarrollo. Revista del Hospital Juárez de México, 84(1), 19-25.

Morrison, J. (2015). DSM-5 Guía para el diagnóstico clínico. Editorial El Manual Moderno.

 

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