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¿Conoces lo fascinante que es la memoria?

La memoria es uno de los procesos cognitivos más fascinantes y fundamentales del cerebro humano. Nos permite almacenar, recuperar y utilizar información, experiencias y habilidades adquiridas a lo largo de nuestras vidas. Aunque bien es cierto que el cerebro y la memoria siguen siendo un gran desconocido, sabemos algunas cositas sobre la memoria y su importancia. 

Lo primero, vamos a ver qué tipos de memoria conocemos.

Tipos de Memoria

La memoria se divide en varios tipos según la duración y la naturaleza de la información almacenada:

  1. Memoria Sensorial: Este tipo de memoria es temporal y retiene información sensorial, como lo que vemos o escuchamos, por un período muy corto, generalmente menos de un segundo. 
  2. Memoria a Corto Plazo: Esta memoria almacena información durante un período de tiempo más corto que la memoria a largo plazo, generalmente unos segundos o minutos. Es esencial para tareas cotidianas como recordar números de teléfono o direcciones temporales.
  3. Memoria a Largo Plazo: Aquí es donde se almacena la información durante períodos más largos, desde días hasta toda la vida. Esta memoria es crucial para el aprendizaje, la toma de decisiones y la construcción de nuestro sentido de identidad. Se divide en dos tipos principales:
  • Memoria Declarativa: Esta parte de la memoria contiene hechos y eventos que podemos expresar conscientemente, como nombres, fechas, lugares y episodios autobiográficos.
  • Memoria Procedimental: Almacena habilidades y procedimientos, como montar en bicicleta o tocar un instrumento musical. A menudo, esta memoria se forma mediante la repetición y la práctica.

Recomendaciones para Mejorar la Memoria

La capacidad de mejorar la memoria es esencial para el aprendizaje continuo y el desarrollo personal. Aquí hay algunas recomendaciones para fortalecerla:

  • Mantén la mente activa: Desafía tu cerebro con actividades cognitivamente estimulantes como rompecabezas, crucigramas, ajedrez y aprender nuevas habilidades. Esto fomenta la plasticidad cerebral y refuerza la memoria.
  • Organiza la información: Usa técnicas como la organización, la categorización y la elaboración para procesar y almacenar la información de manera más efectiva.
  • Alimentación saludable: Consumir una dieta equilibrada rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y vitaminas B puede beneficiar la función cerebral y, por ende, la memoria.
  • Ejercicio regular: El ejercicio cardiovascular mejora el flujo sanguíneo al cerebro y estimula la liberación de neurotransmisores beneficiosos para la memoria, como la dopamina y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).
  • Gestión del estrés: El estrés crónico puede dañar la memoria. Practica técnicas de manejo del estrés, como la meditación y el yoga, para mantener la mente en calma y enfocada.
  • Duerme suficiente: El sueño es crucial para consolidar la memoria a largo plazo. Durante el sueño, el cerebro procesa y almacena la información del día, lo que mejora la retención y el aprendizaje. Intenta dormir entre 7 y 9 horas por noche.

La Importancia del Sueño en la Memoria

La última recomendación que te hemos mencionado merece un apartado, porque es casi de lo más importante en el correcto funcionamiento de la memoria. Uno de los factores más críticos para una memoria saludable es el sueño. Durante el sueño profundo, el cerebro realiza procesos de consolidación de la memoria, transfiriendo información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Además, el sueño REM (movimiento rápido de los ojos) está asociado con el procesamiento de información emocional y creativa.

La falta de sueño puede tener graves repercusiones en la memoria. La privación del sueño interrumpe estos procesos de consolidación, lo que dificulta el aprendizaje y la retención de información. A largo plazo, la falta de sueño crónica está relacionada con un mayor riesgo de trastornos cognitivos como el Alzheimer.

Enfermedades que tienen que ver con la memoria

  • Enfermedad de Alzheimer: Esta es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a las funciones cognitivas, incluida la memoria. Los pacientes con Alzheimer experimentan una pérdida gradual de la memoria a largo plazo, lo que les dificulta recordar eventos recientes y antiguos. También se asocia con otros síntomas como la confusión y la desorientación.
  • Demencia: La demencia es un término general que describe un declive significativo en las funciones cognitivas, incluida la memoria, lo suficientemente grave como para interferir en la vida diaria. Además del Alzheimer, otras causas de demencia incluyen la demencia vascular, la enfermedad de Lewy cuerpo y la enfermedad de Parkinson avanzada.
  • Amnesia: La amnesia es una pérdida parcial o total de la memoria que puede ser causada por lesiones cerebrales traumáticas, accidentes cerebrovasculares, trastornos neurológicos u otros factores. Puede ser temporal o permanente y afectar tanto a la memoria a corto plazo como a la memoria a largo plazo.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): El TEPT puede afectar la memoria de eventos traumáticos. Las personas con TEPT a menudo tienen recuerdos vívidos y recurrentes de experiencias traumáticas, lo que puede influir en su memoria cotidiana y su calidad de vida.
  • Enfermedad de Huntington: Esta enfermedad genética afecta las funciones cognitivas, incluida la memoria, junto con el control motor. Las personas con la enfermedad de Huntington experimentan deterioro de la memoria y cambios en la personalidad a medida que progresa la enfermedad.
  • Enfermedad de Korsakoff: Esta afección es generalmente causada por deficiencia de tiamina (vitamina B1) relacionada con el abuso crónico de alcohol. Se caracteriza por una pérdida de memoria a corto plazo, confabulación (invención involuntaria de historias), y problemas con la percepción del tiempo.
  • Enfermedad de Parkinson: Aunque se asocia principalmente con problemas motores, la enfermedad de Parkinson también puede afectar la memoria y otras funciones cognitivas en etapas avanzadas. La demencia en la enfermedad de Parkinson se conoce como demencia parkinsoniana.

Estas enfermedades pueden tener un impacto significativo en la vida de quienes las padecen y en la de sus seres queridos. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son esenciales para abordar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

 

En resumen, la memoria es una herramienta invaluable que influye en todos los aspectos de nuestras vidas. Con un enfoque en el autocuidado y hábitos saludables, como el sueño adecuado, podemos fortalecer nuestra memoria y, en última instancia, enriquecer nuestra experiencia de vida. La búsqueda constante de la mejora de la memoria es una inversión en nuestro propio crecimiento y desarrollo personal.

 

Bibliografía consultada:

Acosta, M. T. (2019). Sueño, memoria y aprendizaje. Medicina (Buenos Aires), 79, 29-32.

Bernabéu Brotóns, E. (2017). La atención y la memoria como claves del proceso de aprendizaje. Aplicaciones para el entorno escolar.

D’Ovidio, E. (1909). Enfermedades de la memoria. Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines, 5(13), 39-55.

Medina Ferreira, L. (2020). Influencia de la calidad del sueño en la memoria de trabajo y en la fluidez verbal.

Menor de Gaspar Pinilla, J., Peraita, H., y Elosúa, R. (2001). Trastornos de la memoria en la enfermedad de Alzheimer. Editorial Trotta.

Morgado-Bernal, I. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la memoria. Cic: cuadernos de información y comunicación, (10), 221-233.

 

¿Es perjudicial el uso de pantallas para los niños/as?

El uso de pantallas se ha vuelto cada vez más común en los niños y niñas. Los dispositivos electrónicos, como los teléfonos, las tablets y los ordenadores, ofrecen una variedad de actividades que pueden ser atractivas para los niños, como jugar videojuegos, ver videos o navegar por Internet. Sin embargo, el uso excesivo de pantallas tiene una serie de efectos negativos en el desarrollo de los niños y niñas. De momento, se han estudiado efectos que se ven desde ya, pero hay que tener en cuenta que debemos estar atentos a los efectos que producirán a largo plazo en la población.

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Academia Americana de Pediatría (AAP) para los tiempos de uso de pantallas para los niños son las siguientes:

  • Niños menores de 2 años: Evitar completamente la exposición a pantallas.
  • Niños de 2 a 5 años: Los niños de 2 a 5 años deben limitar su tiempo de pantalla a una hora al día como máximo.
  • Niños de 6 a 11 años: Los niños de 6 a 11 años deben limitar su tiempo de pantalla a dos horas al día como máximo.
  • Adolescentes de 12 a 17 años: Los adolescentes de 12 a 17 años deben limitar su tiempo de pantalla a tres horas al día como máximo.

Todas estas son recomendaciones que hacen ambas organizaciones. Sin embargo, entiende que la exposición a pantallas incluye todo tipo de pantallas y que sin darnos cuenta cada vez los niños están más expuestos. Y según un estudio de Common Sense Media, los niños de 8 a 12 años pasan una media de 7 horas y 38 minutos al día frente a las pantallas. Los adolescentes pasan una media de 9 horas y 36 minutos al día frente a las pantallas. Como ves son datos excesivos que nos indican un problema real. 

Bien, hablemos de los efectos perjudiciales que se ven desde ya derivados del uso excesivo de pantallas.

Problemas de salud

El uso excesivo de pantallas puede estar asociado con una serie de problemas de salud, como obesidad, problemas visuales, trastornos del sueño y problemas de atención.

  • Obesidad

El uso excesivo de pantallas puede conducir a la obesidad, ya que los niños que pasan mucho tiempo frente a las pantallas son menos propensos a participar en actividades físicas. Los videojuegos y los videos suelen ser sedentarios, y pueden hacer que los niños se sientan menos motivados a salir y jugar. Además, los anuncios que aparecen en las pantallas pueden promover alimentos poco saludables.

  • Problemas visuales

El uso excesivo de pantallas puede dañar los ojos de los niños. Los síntomas de los problemas visuales relacionados con el uso de pantallas pueden incluir fatiga visual, ojos rojos e irritación.

  • Trastornos del sueño

El uso de pantallas antes de acostarse puede dificultar que los niños se duerman. La luz azul que emiten las pantallas puede interferir con la producción de melatonina, una hormona que ayuda a regular el sueño. Los niños que usan pantallas antes de acostarse pueden tener más problemas para conciliar el sueño y pueden despertarse más durante la noche.

  • Problemas de atención

El uso excesivo de pantallas puede estar asociado con problemas de atención, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Los niños que usan pantallas durante largos períodos de tiempo pueden tener más problemas para concentrarse en tareas que requieren atención sostenida.

  • Cambios en el desarrollo cerebral

El uso de pantallas puede afectar el desarrollo del cerebro, especialmente en los niños pequeños. Los estudios han demostrado que los niños que usan pantallas durante largos períodos de tiempo pueden tener cambios en la estructura y la función del cerebro, lo que puede afectar su aprendizaje, su atención y su comportamiento.

  • Aumento del riesgo de adicción

El uso de pantallas puede aumentar el riesgo de adicción, especialmente en los adolescentes. Los videojuegos, por ejemplo, pueden ser muy adictivos porque ofrecen recompensas inmediatas y una sensación de logro. Esto puede llevar a los adolescentes a jugar videojuegos durante horas y horas, lo que puede interferir con su escuela, su vida social y su salud mental.

  • Problemas de salud mental

El uso de pantallas puede estar asociado con una serie de problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad y, como hemos citado anteriormente, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Los estudios han demostrado que los niños que usan pantallas durante largos períodos de tiempo pueden tener un mayor riesgo de desarrollar estos problemas.

Problemas sociales

El uso excesivo de pantallas puede también tener un impacto negativo en las habilidades sociales de los niños. Los niños que pasan mucho tiempo frente a las pantallas pueden tener menos oportunidades de interactuar con otros niños y desarrollar sus habilidades sociales. Además, los niños que usan pantallas pueden ser más propensos a desarrollar problemas de aislamiento social y ansiedad.

¿Cómo limitar el uso de pantallas en los niños?

Los padres pueden ayudar a limitar el uso de pantallas en los niños siguiendo estas recomendaciones:

  • Establecer límites de tiempo para el uso de pantallas.
  • Animar a los niños a participar en actividades físicas.
  • Supervisar el contenido que los niños ven en las pantallas.
  • Apagar las pantallas antes de acostarse.
  • Pasar tiempo con los niños sin pantallas. Muchas veces hemos visto en restaurantes o incluso por la calle cómo los padres y madres dan un móvil a sus hijos. Esto debes evitarlo a toda costa, tu hijo debe entender que hay que pasar tiempo de calidad sin estar expuesto a la pantalla.

El uso de pantallas puede ser una parte saludable de la vida de los niños, pero es importante limitar el tiempo que pasan frente a ellas. Los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar hábitos saludables de uso de pantallas estableciendo límites de tiempo, animando a los niños a participar en actividades físicas y supervisando el contenido que ven.

Fuentes consultadas:

  • Academia Americana de Pediatría. (2016). Niños y adolescentes y el uso de los medios. Pediatrics, 138(5), e20161493.
  • Common Sense Media. (2019). El censo de Common Sense: El uso de los medios por parte de niños y adolescentes. San Francisco, CA: Common Sense Media.
  • Organización Mundial de la Salud. (2019). Recomendaciones de la OMS sobre la salud infantil y el uso de los medios digitales: Un enfoque integrado para la salud, la educación y el desarrollo. Ginebra, Suiza: OMS.
  • Smith, P. K., y Anderson, C. A. (2013). Uso de medios violentos y comportamiento agresivo: Una revisión metaanalítica. Oxford University Press.

 

Juegos en familia con la baraja española

¿Tienes una baraja española? Seguramente, y si no es así, te recomendamos que te hagas con una. Es muy económica y súper versátil para jugar con tus hijos/as. Los juegos de cartas son una forma divertida y educativa de pasar tiempo en familia. Además de ser entretenidos, ayudan a desarrollar habilidades cognitivas, sociales y de resolución de problemas en los niños. Si tienes hijos a partir de los 4 años, estás en el momento perfecto para introducirlos en el emocionante mundo de los juegos de cartas. Hoy te presentaremos algunas recomendaciones de juegos de cartas adecuados para niños en edad preescolar y más allá. ¡Prepárate para disfrutar de momentos inolvidables en familia!

  • Tute: Un clásico que se juega en parejas. El objetivo es acumular puntos mediante la captura de cartas en diferentes rondas. Se juega con 4 jugadores, divididos en parejas. Los jugadores de cada pareja se sientan uno frente al otro. Se reparten todas las cartas de la baraja española (40 cartas) entre los jugadores, recibiendo cada uno 10 cartas. El objetivo del Tute es acumular la mayor cantidad de puntos capturando cartas en diferentes rondas.
  • Brisca: Otro juego popular para 2-6 jugadores que se juega en parejas. El objetivo es acumular puntos capturando cartas en diferentes rondas. El objetivo de la Brisca es acumular la mayor cantidad de puntos capturando cartas en diferentes rondas.
  • Chinchón: Un juego de eliminación para 2-8 jugadores en el que el objetivo es formar combinaciones de cartas (escaleras, tríos, etc.) para quedarse sin cartas en la mano. Chinchón es un juego muy completo que requiere habilidades de observación y planificación.
  • Mus: Un juego tradicional para 2-4 jugadores en el que los jugadores compiten para formar combinaciones de cartas y adivinar las combinaciones de sus oponentes. Mus es un juego con el que trabajamos muy bien las funciones ejecutivas. 
  • Siete y Medio: Un juego simple y rápido para 2-8 jugadores en el que el objetivo es llegar lo más cerca posible de siete y medio sumando los valores de las cartas. Se pueden aplicar reglas adicionales para añadir emoción y variabilidad al juego.
  • Rat-a-Tat Cat: Rat-a-Tat Cat. Un juego menos conocido diseñado para niños en edad preescolar. El objetivo del juego es tener la puntuación más baja posible al final de la partida. Los jugadores deben intercambiar cartas para obtener las de menor valor posible, pero hay un giro: no pueden ver las cartas que tienen en la mano, lo que añade un elemento de estrategia y sorpresa. Rat-a-Tat Cat ayuda a desarrollar habilidades numéricas y de toma de decisiones en los niños.
  • Crazy Eights: Crazy Eights es un juego clásico y sencillo que se puede adaptar fácilmente para jugar con niños pequeños. El objetivo del juego es ser el primero en deshacerse de todas las cartas de la mano. Los jugadores deben hacer coincidir el número o el palo de la carta jugada anteriormente, o bien jugar un ocho para cambiar el palo. Crazy Eights es fácil de entender y puede ayudar a los niños a practicar el reconocimiento de números y colores.
  • La Escoba: Un juego popular para 2 o más jugadores. El objetivo es capturar cartas de la mesa sumando sus valores. Se capturan combinando cartas que sumen 15, y se ganan puntos por capturar cartas específicas. El jugador que alcance primero un número determinado de puntos gana la partida.
  • La Malilla: Un juego de cartas para 2 o más jugadores. El objetivo es formar combinaciones de cartas, como tríos, escaleras o pintas, para acumular puntos. Cada combinación tiene un valor específico y el jugador que obtenga la mayor puntuación al final de la partida gana.
  • La Brisca: Un juego para 2 o más jugadores que se juega en parejas. El objetivo es acumular puntos capturando cartas en diferentes rondas. La brisca utiliza una parte específica de la baraja española y se basa en estrategias de juego y cálculo de puntos.
  • El Cinquillo: Un juego de cartas para 2 o más jugadores. El objetivo es ser el primero en quedarse sin cartas en la mano. Los jugadores deben deshacerse de sus cartas colocándolas en orden numérico ascendente o descendente en el centro de la mesa.
  • La Copa: Un juego de cartas para 3 o más jugadores. El objetivo es acumular puntos capturando cartas de mayor valor en cada ronda. Los jugadores deben jugar cartas del mismo palo para capturar cartas del centro de la mesa y obtener puntos.

Como ves, hay muchísimas combinaciones que se pueden hacer con la baraja y que te pueden ayudar a pasar un buen rato en familia a la vez que trabajas habilidades cognitivas de tus hijos/as. Apúntate los que más te gusten y ¡a jugar!

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a a mejorar sus habilidades sociales?

La interacción social es un componente esencial del desarrollo infantil. Desde la primera infancia, los niños aprenden a relacionarse con los demás a través de la observación, la imitación y la práctica. Las habilidades sociales son una parte fundamental de esta interacción y se refieren a las conductas y estrategias que se utilizan para establecer y mantener relaciones sociales satisfactorias. Aunque algunas habilidades sociales son innatas, la mayoría se aprenden y se pueden entrenar. 

Las habilidades sociales son esenciales para el bienestar emocional y el éxito social de los niños. La falta de habilidades sociales puede llevar a problemas de comportamiento, aislamiento social, baja autoestima y dificultades académicas. Por el contrario, los niños que poseen habilidades sociales bien desarrolladas tienden a tener relaciones sociales más satisfactorias, mejores habilidades de resolución de conflictos, mayor autoconfianza y éxito académico (Bernier y Calkins, 2010).

Aunque algunas habilidades sociales se adquieren naturalmente a medida que los niños crecen, otras deben ser enseñadas. Los padres y madres tienen un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños, al igual que los profesionales de la salud mental y los educadores. 

Es por ello que como padre o madre tienes un papel fundamental en el correcto desarrollo de las habilidades sociales de tu hijo/a. Te presentamos algunos consejos para mejorar dichas habilidades con tu peque:

1. Juegos de rol

Los juegos de rol son una forma divertida de ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales. Los padres y madres pueden representar diferentes personajes, y los niños pueden asumir el papel de alguien más. De esta manera, los niños pueden practicar habilidades como la empatía, la escucha activa y la resolución de conflictos. Por ejemplo, pueden representar situaciones cotidianas, como pedir ayuda a un desconocido, compartir juguetes con un amigo o resolver una discusión con un hermano. A través de este juego, los niños pueden aprender a comunicarse de manera efectiva y desarrollar habilidades de resolución de problemas (Pellegrini, 2002).

 2. Juegos de mesa cooperativos

Los juegos de mesa cooperativos son una excelente manera de fomentar el trabajo en equipo y la cooperación. En lugar de competir entre sí, los jugadores trabajan juntos para lograr un objetivo común. Estos juegos ayudan a los niños a aprender a escuchar y comunicarse eficazmente, así como a respetar las ideas y opiniones de los demás. Además, pueden ser una actividad divertida para toda la familia. 

 3. Actividades en grupo

Las actividades en grupo pueden ser una excelente manera de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Estas actividades pueden incluir deportes en equipo, ir a clases de teatro, clases de música… Estas actividades ayudan a los niños a aprender a trabajar en equipo, a comunicarse eficazmente y a construir relaciones positivas con los demás. Además, las actividades en grupo también pueden ser una forma divertida de hacer amigos y desarrollar un sentido de pertenencia.

4. Lectura de libros y cuentos

La lectura de libros y cuentos puede ser una forma divertida de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden elegir libros que traten temas como la empatía, la resolución de conflictos, la amistad y la comunicación efectiva. Al leer juntos, los niños pueden aprender sobre diferentes situaciones sociales y cómo lidiar con ellas de manera positiva y efectiva. Además, la lectura también puede ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario y su capacidad de concentración.

5. Juegos de imaginación

Los juegos de imaginación pueden ser una forma divertida de fomentar la creatividad y el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden alentar a sus hijos a crear historias y personajes, y a jugar juntos en un mundo imaginario. Estos juegos ayudan a los niños a desarrollar su capacidad de empatía, su imaginación y su capacidad de comunicarse y trabajar juntos en un entorno seguro y sin juicios.

 

En definitiva, las habilidades sociales son esenciales para el desarrollo de los niños y los padres y madres pueden desempeñar un papel clave en su fomento a través de actividades y dinámicas divertidas. Los juegos de rol, los juegos de mesa cooperativos, las actividades en grupo, la lectura de libros y cuentos y los juegos de imaginación son solo algunas de las muchas dinámicas útiles que los padres y madres pueden utilizar para mejorar las habilidades sociales de sus hijos. Al incorporar estas actividades en la rutina diaria de sus hijos, los padres y madres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades sociales valiosas y duraderas que les servirán en su vida adulta.

Bibliografía consultada:

  • Bernier, A., y Calkins, S. D. (2010). El desarrollo conjunto de la competencia socioemocional y cognitiva en la infancia: implicaciones para la práctica en la primera infancia. Early Childhood Research Quarterly, 25(4), 427-439.
  • Cassidy, J., Parke, R. D., Butkovsky, L., y Braungart, J. M. (1992). Conexiones familiares y entre pares: el papel de la expresividad emocional dentro de la familia y la comprensión de las emociones de los niños. Child Development, 63(2), 603-618.
  • Greene, R. W., Biederman, J., Faraone, S. V., Monuteaux, M. C., Mick, E., DuPre, E. P., … y Goring, J. C. (2001). Dificultades sociales en niñas con TDAH: patrones, comparaciones de género y correlatos. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40(6), 704-710.
  • Pellegrini, A. D. (2002). El papel del juego en el desarrollo humano. New directions for child and adolescent development, 2002(93), 55-65.

 

La importancia de estimular las funciones ejecutivas en niños y niñas

Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas cuyo objetivo principal es facilitar la adaptación de la persona  a situaciones nuevas y complejas yendo más allá de conductas habituales y automáticas (Cock, Matute y Jurado, 2008). En términos sencillos, se podría decir que las funciones ejecutivas nos ayudan a regularnos para cumplir un objetivo. En los niños, estas funciones se van desarrollando durante toda la infancia y se van consolidando a partir de los 12 años aproximadamente.

Pues bien, ¿por qué es importante trabajar las funciones ejecutivas en los niños?

Como se ha dicho anteriormente, son funciones estrechamente relacionadas con la consecución de objetivos y metas, y por tanto resultan esenciales para una correcta adaptación.

Para entenderlo mejor, vamos a explicar que las funciones ejecutivas se localizan en los lóbulos frontales. Estos lóbulos se encuentran en la parte frontal del cerebro (justo detrás de nuestra frente), y se ha visto que son esenciales para la correcta adaptación de la persona. De hecho, es la parte que más nos diferencia del resto de animales.

Se ha visto así, que lesiones en los lóbulos frontales están involucradas con dificultades atencionales, reducción en el autocontrol, y cambios en las habilidades de planificación y organización (Goldberg, 2001; Lezak, Howieson, y Loring, 2004; Stuss y Benson, 1986)

¿Cuáles son las funciones ejecutivas?

Son muchas las funciones ejecutivas que se han conceptualizado, pero todas están estrechamente relacionadas entre sí (Rodriguez-Aranda y Sudnet, 2006).

Así, a continuación vamos a hablar un poco de cada una de ellas:

  1. Inhibición: es la función que nos permite ignorar toda aquella información que no sea relevante o adecuada para la consecución de nuestros objetivos. Digamos que esta función nos ayuda a silenciar todo aquello que no es importante. Por esta razón, está estrechamente relacionada con el control de impulsos y es súper importante trabajarla en todos los niños, pero especialmente en aquellos que tienen problemas de impulsividad.
  2. Monitorización: Muy relacionada con el proceso de atención, aunque yendo más allá. Se trata de no solo mantener el foco de atención en la tarea que estamos realizando, sino además ir analizando si lo estamos haciendo correctamente. Sería como el “monitor” que supervisa que lo estamos haciendo acorde al plan establecido.
  3. Atención alternada: es la función que nos permite cambiar el foco de atención cuando sea necesario sin perder información relevante para continuar con la tarea. Si por ejemplo, estamos leyendo un libro y entran en la habitación a decirnos que la comida ya está lista, es la capacidad para responder a la persona que entra sin perder información del libro que estábamos leyendo.
  4. Organización: es la función que nos da las herramientas necesarias para estructurar la información de manera eficaz. Es aquella que nos permite priorizar las tareas más importantes, distribuir las tareas, programar nuestros eventos… Se trataría de la “agenda” que programamos nosotros mismos. Como ven, realmente importante para la correcta gestión de tareas en los niños.
  5. Planificación: Muy relacionada con la organización, encontramos la planificación. Se trata de la función que nos permite operativizar la organización, es decir, nos permite generar las tareas que son necesarias para ir logrando los objetivos que nos proponemos en la organización previa.
  6. Fijación de metas: Habrán observado que durante todo el artículo hablamos mucho de los objetivos y las metas. Es por ello que esta función repercute en gran parte de las demás. La fijación de metas nos lleva a proponernos objetivos a corto, medio y largo plazo que sean coherentes y realistas.
  7. Toma de decisiones: Esta función habla por sí sola y es que es de las más importantes porque se encuentra muy relacionada con el resto de funciones ejecutivas. Se trata así de realizar una correcta elección de alternativas adecuada al objetivo planteado, realizando una reflexión acerca de los pros y los contras de dicha opción.
  8. Inicio y finalización de tareas: es la función que nos ayuda a establecer cuándo es adecuado iniciar una tarea acorde al objetivo que nos hayamos planteado; y cuándo es necesario finalizar dicha tarea, o bien porque ya la hayamos finalizado con éxito, o porque sea necesario parar para no saturarnos.
  9. Memoria de trabajo: Existen dos tipos de memoria principales: a largo y a corto plazo. Esta de la que hablamos pertenece a la memoria a corto plazo. Se trata de un tipo de memoria, como su propio nombre indica, muy relacionada con el trabajo o la realización de una tarea. En la memoria de trabajo almacenamos durante un corto periodo de tiempo, los elementos que necesitamos tener presentes en la realización de una tarea.
  10. Anticipación: esta función nos permite prever los resultados más probables de una situación, basándonos en la experiencia y en el sentido común.
  11. Flexibilidad: Una de las funciones cuya carencia produce más problemas de adaptación e integración. La flexibilidad nos permite modificar nuestra forma de pensar y de actuar dependiendo del contexto en que nos encontremos. Nos lleva así a adaptarnos a todos los cambios que se nos vayan dando. Esta es una función muy necesaria de trabajar con los niños con TEA, ya que gran parte de ellos presentan una gran inflexibilidad ejecutiva.
  12. Razonamiento: es la función que nos permite conectar ideas entre sí usando el pensamiento lógico. Nos permite así llegar a las conclusiones más lógicas posibles.
  13. Resolución de problemas: es la función que nos permite llegar a una respuesta adecuada basándonos en la información que nos dan y que somos capaces de detectar. Los enigmas y los acertijos ayudan mucho a trabajar esta función ejecutiva.
  14. Fluidez cognitiva: es la función más relacionada con el aprendizaje continuo, ya que es la que nos permite generar nueva información a partir del conocimiento que vamos adquiriendo; digamos que la fluidez es la facilidad con la que la información es procesada.

Todas ellas son necesarias trabajarlas en todas las personas, pero si lo hacemos desde que somos niños, nos aseguramos una mejor adaptación e integración social y personal. Hay muchas webs que contienen recomendaciones e incluso materiales para trabajar cada una de ellas:

Referencias bibliográficas

  • Cock, M. R., Matute, E., y Jurado, M. B. (2008). Las funciones ejecutivas a través de la vida. Revista neuropsicología, neuropsiquiatría y neurociencias, 8(1), 23-46.
  • Gilbert, SJ y Burgess, PW (2008). Función ejecutiva. Biología actual , 18 (3), R110-R114.
  • Golberg, E. (2001). The executive brain: Frontal lobes and the civilized mind. New York: Oxford University Press.
  • Lezak, M. D. (2004) Evaluación neuropsicológica. Nueva York: Oxford University Press.
  • Lezak, M. D., Howieson, D. B., y  Loring, D. W. (2004). Neuropsychological assessment (4a. ed.). New York: Oxford University Press. Stuss, D. T., y Benson, D. F. (1986). The frontal lobes. New York: Raven.
  • Verdejo-García, A., y Bechara, A. (2010). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. Psicothema, 227-235.
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