memoria

¿Conoces lo fascinante que es la memoria?

La memoria es uno de los procesos cognitivos más fascinantes y fundamentales del cerebro humano. Nos permite almacenar, recuperar y utilizar información, experiencias y habilidades adquiridas a lo largo de nuestras vidas. Aunque bien es cierto que el cerebro y la memoria siguen siendo un gran desconocido, sabemos algunas cositas sobre la memoria y su importancia. 

Lo primero, vamos a ver qué tipos de memoria conocemos.

Tipos de Memoria

La memoria se divide en varios tipos según la duración y la naturaleza de la información almacenada:

  1. Memoria Sensorial: Este tipo de memoria es temporal y retiene información sensorial, como lo que vemos o escuchamos, por un período muy corto, generalmente menos de un segundo. 
  2. Memoria a Corto Plazo: Esta memoria almacena información durante un período de tiempo más corto que la memoria a largo plazo, generalmente unos segundos o minutos. Es esencial para tareas cotidianas como recordar números de teléfono o direcciones temporales.
  3. Memoria a Largo Plazo: Aquí es donde se almacena la información durante períodos más largos, desde días hasta toda la vida. Esta memoria es crucial para el aprendizaje, la toma de decisiones y la construcción de nuestro sentido de identidad. Se divide en dos tipos principales:
  • Memoria Declarativa: Esta parte de la memoria contiene hechos y eventos que podemos expresar conscientemente, como nombres, fechas, lugares y episodios autobiográficos.
  • Memoria Procedimental: Almacena habilidades y procedimientos, como montar en bicicleta o tocar un instrumento musical. A menudo, esta memoria se forma mediante la repetición y la práctica.

Recomendaciones para Mejorar la Memoria

La capacidad de mejorar la memoria es esencial para el aprendizaje continuo y el desarrollo personal. Aquí hay algunas recomendaciones para fortalecerla:

  • Mantén la mente activa: Desafía tu cerebro con actividades cognitivamente estimulantes como rompecabezas, crucigramas, ajedrez y aprender nuevas habilidades. Esto fomenta la plasticidad cerebral y refuerza la memoria.
  • Organiza la información: Usa técnicas como la organización, la categorización y la elaboración para procesar y almacenar la información de manera más efectiva.
  • Alimentación saludable: Consumir una dieta equilibrada rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y vitaminas B puede beneficiar la función cerebral y, por ende, la memoria.
  • Ejercicio regular: El ejercicio cardiovascular mejora el flujo sanguíneo al cerebro y estimula la liberación de neurotransmisores beneficiosos para la memoria, como la dopamina y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).
  • Gestión del estrés: El estrés crónico puede dañar la memoria. Practica técnicas de manejo del estrés, como la meditación y el yoga, para mantener la mente en calma y enfocada.
  • Duerme suficiente: El sueño es crucial para consolidar la memoria a largo plazo. Durante el sueño, el cerebro procesa y almacena la información del día, lo que mejora la retención y el aprendizaje. Intenta dormir entre 7 y 9 horas por noche.

La Importancia del Sueño en la Memoria

La última recomendación que te hemos mencionado merece un apartado, porque es casi de lo más importante en el correcto funcionamiento de la memoria. Uno de los factores más críticos para una memoria saludable es el sueño. Durante el sueño profundo, el cerebro realiza procesos de consolidación de la memoria, transfiriendo información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Además, el sueño REM (movimiento rápido de los ojos) está asociado con el procesamiento de información emocional y creativa.

La falta de sueño puede tener graves repercusiones en la memoria. La privación del sueño interrumpe estos procesos de consolidación, lo que dificulta el aprendizaje y la retención de información. A largo plazo, la falta de sueño crónica está relacionada con un mayor riesgo de trastornos cognitivos como el Alzheimer.

Enfermedades que tienen que ver con la memoria

  • Enfermedad de Alzheimer: Esta es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a las funciones cognitivas, incluida la memoria. Los pacientes con Alzheimer experimentan una pérdida gradual de la memoria a largo plazo, lo que les dificulta recordar eventos recientes y antiguos. También se asocia con otros síntomas como la confusión y la desorientación.
  • Demencia: La demencia es un término general que describe un declive significativo en las funciones cognitivas, incluida la memoria, lo suficientemente grave como para interferir en la vida diaria. Además del Alzheimer, otras causas de demencia incluyen la demencia vascular, la enfermedad de Lewy cuerpo y la enfermedad de Parkinson avanzada.
  • Amnesia: La amnesia es una pérdida parcial o total de la memoria que puede ser causada por lesiones cerebrales traumáticas, accidentes cerebrovasculares, trastornos neurológicos u otros factores. Puede ser temporal o permanente y afectar tanto a la memoria a corto plazo como a la memoria a largo plazo.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): El TEPT puede afectar la memoria de eventos traumáticos. Las personas con TEPT a menudo tienen recuerdos vívidos y recurrentes de experiencias traumáticas, lo que puede influir en su memoria cotidiana y su calidad de vida.
  • Enfermedad de Huntington: Esta enfermedad genética afecta las funciones cognitivas, incluida la memoria, junto con el control motor. Las personas con la enfermedad de Huntington experimentan deterioro de la memoria y cambios en la personalidad a medida que progresa la enfermedad.
  • Enfermedad de Korsakoff: Esta afección es generalmente causada por deficiencia de tiamina (vitamina B1) relacionada con el abuso crónico de alcohol. Se caracteriza por una pérdida de memoria a corto plazo, confabulación (invención involuntaria de historias), y problemas con la percepción del tiempo.
  • Enfermedad de Parkinson: Aunque se asocia principalmente con problemas motores, la enfermedad de Parkinson también puede afectar la memoria y otras funciones cognitivas en etapas avanzadas. La demencia en la enfermedad de Parkinson se conoce como demencia parkinsoniana.

Estas enfermedades pueden tener un impacto significativo en la vida de quienes las padecen y en la de sus seres queridos. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son esenciales para abordar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

 

En resumen, la memoria es una herramienta invaluable que influye en todos los aspectos de nuestras vidas. Con un enfoque en el autocuidado y hábitos saludables, como el sueño adecuado, podemos fortalecer nuestra memoria y, en última instancia, enriquecer nuestra experiencia de vida. La búsqueda constante de la mejora de la memoria es una inversión en nuestro propio crecimiento y desarrollo personal.

 

Bibliografía consultada:

Acosta, M. T. (2019). Sueño, memoria y aprendizaje. Medicina (Buenos Aires), 79, 29-32.

Bernabéu Brotóns, E. (2017). La atención y la memoria como claves del proceso de aprendizaje. Aplicaciones para el entorno escolar.

D’Ovidio, E. (1909). Enfermedades de la memoria. Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines, 5(13), 39-55.

Medina Ferreira, L. (2020). Influencia de la calidad del sueño en la memoria de trabajo y en la fluidez verbal.

Menor de Gaspar Pinilla, J., Peraita, H., y Elosúa, R. (2001). Trastornos de la memoria en la enfermedad de Alzheimer. Editorial Trotta.

Morgado-Bernal, I. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la memoria. Cic: cuadernos de información y comunicación, (10), 221-233.

 

El descanso en el desarrollo infantil

Se estima que aproximadamente un 30% de los niños presentan un trastorno relacionado con el sueño. Y esto supone un enorme problema, ya que el sueño es una actividad neurológica y neurovegetativa básica para el correcto funcionamiento adaptativo de los seres humanos; y es que concretamente en la infancia, el sueño juega un papel fundamental en el desarrollo infantil.

En los adultos, el ritmo del sueño es circadiano (cerca de un día) y en el caso de los recién nacidos es en periodos de 3 o 4 horas (lo que se denomina ultradianos). A partir de los tres meses, el ritmo se va alargando progresivamente. Así, al año de nacidos la media de sueño es entre 12 y 13 horas, y de los seis a los diez años la media de horas de sueño es de 10 horas al día. 

Asimismo, los trastornos del sueño pueden causar en los niños problemas emocionales, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, obesidad, alteraciones del sistema inmune, enfermedades cardiovasculares, patologías relacionadas con el crecimiento, bajo rendimiento escolar, trastornos del aprendizaje… Y, por el contrario, tener un sueño adecuado ayuda a:

  • Mejorar el proceso de memoria, aprendizaje y funciones ejecutivas.
  • Desarrollar adecuadamente el proceso atencional.
  • Fortalecer el sistema inmune.
  • Mejora la correcta gestión emocional.
  • Contribuir al correcto desarrollo de las hormonas del crecimiento.

Antes de entrar en las recomendaciones que te hacemos para conseguir una buena higiene del sueño, vamos a explicar brevemente en qué consisten las fases del sueño. Hay dos fases principales: fase REM o MOR (Rapid Eye Movement en inglés, o Movimiento Ocular Rápido en español), y la fase NO REM. 

  • La fase NO REM es una etapa de transición entre la vigilia y el sueño y ocurren en ella cuatro procesos distintos:adormecimiento, sueño ligero, transición hacia el sueño profundo y sueño delta (ésta resulta esencial para la correcta recuperación física).
  • La fase REM es una etapa en la que el cerebro se encuentra muy activo; la frecuencia cardiaca y respiratoria es muy alta. Esta fase es fundamental para la correcta regeneración cerebral y la reparación de moléculas; por lo que el proceso de aprendizaje aquí es muy importante.

Bien, en total son cinco fases: cuatro de NO REM y una de REM. Esas cinco fases duran apróximadamente 90 minutos (las cuatro primeras unos 60 minutos, y la de REM unos 30) y se estima que debemos hacer en una noche un mínimo de cinco ciclos completos. Por eso es muy importante dar tiempo a que esto suceda.

Por todo ello, es muy importante que los niños tengan una buena higiene del sueño, y te vamos a dar algunas recomendaciones para conseguirla:

  1. La hora de acostarse debe ser siempre la misma. Debemos tener una rutina de sueño adecuada, en la que la hora de irse a dormir resulte predecible para tu sistema nervioso, así tus ritmos de sueño serán mucho más regulares y sanos. En el caso del fin de semana, sí que es cierto que la hora de acostar a los niños puede variar, aunque debemos intentar que ésta no se distancie demasiado de la hora habitual entre semana (ésta no debe variar más de dos horas).
  2. Debemos incentivar la autonomía del sueño. No debemos relacionar la hora del sueño con papá y/o mamá. Tenemos que intentar que el niño se duerma solo, porque así es mucho más fácil para él que si se despierta de noche por un mal sueño o para ir al baño, luego pueda volver a dormirse solito sin ningún problema. Pero, si por el contrario, nos dormimos siempre con ellos en su cama o ellos en la nuestra y luego los pasamos a la suya, no estamos logrando esa correcta autonomía en el sueño.
  3. Mantén un entorno cómodo. No tengas la cama del niño llena de juguetes o las luces frías o demasiado intensas. Es mejor crear un entorno de luces cálidas.
  4. Asegúrate de que el niño relaciona su habitación con el descanso y no con otras actividades estimulantes. Es preferible que el niño no se acueste durante el día a jugar en la cama o incluso a hacer tareas en ella. El objetivo es lograr que el niño establezca una buena relación entre su cama y descanso.
  5. Evita las pantallas en la habitación. Es muy habitual que le pongamos la televisión al niño/a antes de dormir o incluso le damos la tablet para que juegue. El uso se pantallas antes de dormir se correlaciona directamente con una peor conciliación y mantenimiento del sueño. Los niños que usan pantallas tienen más del doble de posibilidades de tener un sueño inadecuado.
  6. Cena pronto. Que el niño cene 15 minutos antes de ir a dormir no es buena idea, ya que la digestión va a dificultar la correcta conciliación del sueño y facilitar su interrupción.

Con todo ello, te queremos recordar la importancia de un buen descanso, no solo para tu hijo, sino también para ti, ya que para nadie es un secreto que si nos encontramos descansados tenemos mucha más energía y podemos dar mucho más de nosotros mismos.

Bibliografía consultada:

  • Cladellas i Pros, R., Clariana, M., Gotzens Busquets, C., Badia Martín, M., y Dezcallar Sáez, T. (2015). Patrones de descanso, actividades físico-deportivas extraescolares y rendimiento académico en niños y niñas de primaria. Revista de psicología del deporte, 24(1), 0053-59.
  • Martínez Béjar, M. P. (2019). El descanso como rutina escolar en niños de 3 a 6 años para el manejo de sus emociones (Bachelor’s thesis, Universidad Casa Grande. Facultad de Ecología Humana, Educación y Desarrollo).
  • Masalán, M. P., Sequeida, J., y Ortiz, M. (2013). Sueño en escolares y adolescentes, su importancia y promoción a través de programas educativos. Revista chilena de pediatría, 84(5), 554-564.
  • RODRÍGUEZ, A. S., y GARCÍA, B. R. (2005). Hábitos de sueño en la revisión del niño sano. Bol pediatr, 45, 17-22.
  • Oropeza-Bahena, G., López-Sánchez, J. D., y Granados-Ramos, D. E. (2019). Hábitos de sueño, memoria y atención en niños escolares. Revista mexicana de neurociencia, 20(1), 42-49.
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