Trastorno del Espectro Autista

¿Qué son los TICS? ¿Qué los diferencia de las estereotipias?

Los trastornos neurológicos y del desarrollo a menudo se manifiestan a través de una variedad de comportamientos y síntomas. Entre estos, los TICS motores y vocales son fenómenos comunes que afectan a ciertas poblaciones, en particular a niños. 

TICS motores y vocales: qué son

Los TICS motores y vocales son movimientos o sonidos involuntarios, repetitivos y no rítmicos que se presentan en determinados trastornos neurológicos y del desarrollo. Los TICS motores incluyen sacudidas, parpadeos, encogimientos de hombros y movimientos faciales, mientras que los TICS vocales involucran sonidos como carraspeos, gruñidos, palabras o frases repetitivas. Ambos tipos de TICS pueden presentarse por separado o en combinación, y su gravedad puede variar ampliamente.

Población afectada

Los TICS motores y vocales pueden darse sin existir ningún tipo de trastorno asociado. De hecho, muchos de estos TICS desaparecen con el tiempo, algunos duran incluso unos pocos días o semanas. Sin embargo, hay otros TICS que permanecen y que se relacionan con algún trastorno. Por ejemplo, muchos de estos TICS están relacionados con el trastorno del movimiento conocido como síndrome de Tourette. Este síndrome suele manifestarse en la infancia y afecta más a los hombres que a las mujeres. Sin embargo, los TICS también pueden presentarse en otros trastornos neurológicos, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otros trastornos del espectro obsesivo-compulsivo (TOC).

Diferencias entre TICS y Estereotipias

Con todo lo que hemos dicho, probablemente te preguntes qué diferencia a un TIC de una estereotipia. Pues bien. Las estereotipias son comportamientos repetitivos y rígidos que son característicos de diversos trastornos del espectro autista (TEA) (aunque pueden aparecer sin estar asociadas a ningún trastorno). Aunque son muy parecidos y en ocasiones pueden llegar a ser lo mismo,, las estereotipias se diferencian en varios aspectos:

  • Función: Los TICS suelen aumentar con el estrés o la ansiedad, mientras que las estereotipias pueden ser una forma de autorregulación emocional o sensorial en personas con TEA.
  • Enfoque en la repetición: Las estereotipias a menudo se centran en movimientos corporales o patrones de juego repetitivos, mientras que los TICS motores y vocales son más variables en su naturaleza.
  • Contexto: Las estereotipias son más comunes en personas con TEA, mientras que los TICS motores y vocales pueden manifestarse en una variedad de trastornos, incluido el síndrome de Tourette.

Causas de los TICS

Las causas exactas de los TICS aún no están completamente comprendidas, pero se cree que tienen un componente genético y neurológico. Factores como la disfunción en los circuitos cerebrales que regulan el movimiento y la comunicación entre diferentes áreas del cerebro pueden desempeñar un papel en su desarrollo. Además, algunos estudios sugieren que los TICS pueden estar relacionados con desequilibrios en los neurotransmisores, como la dopamina.

Tipos de TICS

Los TICS pueden ser clasificados en dos categorías principales: TICS motores y TICS vocales. Los TICS motores involucran movimientos repetitivos e involuntarios, como parpadear excesivamente, encogerse de hombros, hacer gestos con las manos o torcer el cuello. Por otro lado, los TICS vocales implican sonidos repetitivos no intencionales, que pueden ser ruidos como carraspeos, toses, aclarar la garganta, y en casos más severos, incluso la emisión involuntaria de palabras o frases.

Factores desencadenantes y variabilidad

Los TICS tienden a aumentar en situaciones de estrés, emoción intensa o fatiga, y a disminuir durante actividades que requieren concentración profunda o relajación. La gravedad y la frecuencia de los TICS pueden variar significativamente de una persona a otra. Algunas personas pueden experimentar TICS leves y poco frecuentes que no afectan su vida diaria, mientras que otras pueden enfrentar TICS más intensos y frecuentes que pueden interferir con su funcionamiento social y académico.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de los TICS generalmente se basa en la observación de los síntomas por parte de un profesional de la salud, como un médico o un neurólogo. Es importante descartar otras afecciones médicas que puedan presentar síntomas similares. 

Si los TICS interfieren significativamente con la vida cotidiana o causan angustia, es posible que se considere el tratamiento. Las opciones terapéuticas pueden incluir terapia cognitivo-conductual, que puede ayudar a los pacientes a manejar los TICS y reducir su impacto emocional. En algunos casos, se pueden recetar medicamentos para ayudar a controlar los síntomas, especialmente cuando los TICS son graves y afectan negativamente la calidad de vida.

Apoyo y comprensión

El apoyo social y la comprensión son fundamentales para las personas que viven con TICS. La estigmatización y el desconocimiento sobre esta condición pueden llevar a la discriminación y el aislamiento. Amigos, familiares y educadores deben educarse sobre los TICS y tratar a las personas afectadas con empatía y respeto, ayudándoles a enfrentar los desafíos que pueden surgir en la escuela y en otros aspectos de la vida.

 

¿Cómo afrontar los cambios de rutina en vacaciones con un hijo/a con TEA?

En nada llegan las vacaciones de Semana Santa y son muchos los padres y madres de niños con TEA que temen la llegada de las vacaciones por el cambio de rutina que supone para sus hijos/as. Recordemos que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición que afecta a la comunicación y la interacción social, y puede presentarse con diferentes niveles de gravedad. Los niños con TEA a menudo tienen dificultades para adaptarse a los cambios, lo que puede hacer que las vacaciones sean un desafío para ellos y sus familias.

Hoy hablaremos sobre por qué los cambios pueden ser difíciles para los niños con TEA, y proporcionaremos algunos consejos y actividades para ayudar a los padres y madres a sobrellevar las vacaciones.

¿Por qué a los niños con TEA les cuesta adaptarse a los cambios?

Los niños con TEA a menudo tienen dificultades para procesar la información sensorial y para regular sus emociones. Esto puede hacer que los cambios en la rutina o en el ambiente les resulten abrumadores y estresantes.

Además, los niños con TEA pueden tener dificultades para comprender y anticipar lo que va a pasar en el futuro, lo que puede hacer que las vacaciones sean especialmente difíciles para ellos.

Consejos para padres y madres para sobrellevar los cambios en las vacaciones:

  1. Preparación: Una de las mejores maneras de ayudar a los niños con TEA a adaptarse a los cambios es prepararlos con anticipación. Asegúrate de hablar con tu hijo sobre lo que va a pasar durante las vacaciones, y trata de mantener la mayor cantidad de rutinas posibles.
  2.  Planificación: Planea con anticipación las actividades que harán durante las vacaciones, y asegúrate de tener un plan de respaldo si algo no sale como estaba previsto. Los niños con TEA pueden sentirse más cómodos si saben lo que va a pasar, así que trata de explicarles lo que van a hacer cada día.
  3. Comunicación: Es importante comunicarse con los niños con TEA durante las vacaciones, y tratar de comprender sus sentimientos y necesidades. Asegúrate de prestar atención a su lenguaje corporal y a sus expresiones faciales, y de hacerles preguntas claras para comprender mejor sus emociones.
  4. Entorno tranquilo: Cuando sea posible, trata de proporcionar un entorno tranquilo y relajado para que los niños con TEA puedan descansar y relajarse. Puedes proporcionar una habitación tranquila donde puedan retirarse si necesitan un descanso.
  5. Actividades sensoriales: Los niños con TEA a menudo tienen una gran sensibilidad sensorial, por lo que las actividades sensoriales pueden ser útiles para ayudarles a relajarse. Algunas ideas pueden ser jugar con arena o arcilla, escuchar música relajante, o utilizar juguetes sensoriales.

Actividades que pueden realizar los padres y madres con sus hijos e hijas con TEA en vacaciones

  1. Paseos al aire libre: Los paseos al aire libre pueden ser una gran manera de ayudar a los niños con TEA a relajarse y disfrutar de la naturaleza. Puedes ir a un parque cercano, a la playa o al campo.
  2. Manualidades: Las manualidades pueden ser una forma divertida y relajante de pasar tiempo juntos. Puedes hacer dibujos, collages o manualidades con papel maché.
  3. Cocinar juntos: Cocinar juntos puede ser una actividad divertida y educativa. Los niños pueden ayudar a preparar comidas sencillas, como pizzas, galletas o batidos, y pueden aprender habilidades de cocina básicas mientras se divierten.
  4. Juegos de mesa: Los juegos de mesa pueden ser una forma divertida de pasar tiempo juntos en familia. Los juegos de mesa pueden ayudar a los niños con TEA a desarrollar habilidades sociales, como turnarse y seguir las reglas.
  5. Actividades deportivas: Las actividades deportivas pueden ser una forma divertida de ejercitar y liberar energía. Puedes jugar al fútbol, al baloncesto o simplemente correr y saltar.
  6. Lectura: La lectura puede ser una actividad relajante y educativa. Puedes leer libros juntos o permitir que los niños elijan sus propios libros para leer. La lectura puede ayudar a los niños con TEA a mejorar su comprensión verbal y a desarrollar habilidades de lenguaje.
  7. Arte y manualidades: Las actividades de arte y manualidades pueden ayudar a los niños con TEA a desarrollar habilidades motoras finas y a ser creativos. Puedes hacer dibujos, pintar, hacer manualidades con papel, o crear collages.
  8. Actividades acuáticas: Las actividades acuáticas pueden ser una gran forma de disfrutar del agua y refrescarse en verano. Puedes ir a la piscina, a la playa o incluso simplemente jugar con agua en el jardín.

En resumen, las vacaciones pueden ser un desafío para los niños con TEA y sus familias, pero con la preparación adecuada y el enfoque correcto, pueden ser una experiencia divertida y enriquecedora para todos. Asegúrate de comunicarte con tu hijo con TEA y de prestar atención a sus necesidades y emociones durante las vacaciones, y de planificar actividades que sean divertidas y educativas al mismo tiempo. Con un poco de planificación y esfuerzo, las vacaciones pueden ser una gran oportunidad para crear recuerdos inolvidables y para fortalecer los lazos familiares.

El Síndrome de Down, ¿qué es? ¿Qué implica?

Esta semana se ha celebrado el día mundial del Síndrome de Down. Hoy en día, casi todos conocemos a alguna persona que tenga Síndrome de Down y sabemos a grandes rasgos qué es. Sin embargo, hoy explicaremos realmente qué implica el síndrome de Down así como las expectativas de futuro y algunos personajes importantes que podemos encontrar en la actualidad.

 

Un poco de historia

En el año 1866 fue la primera vez que se describieron las características de una persona con Síndrome de Down, por el médico John Langdon Haydon Down (Pérez, 2014). En el año 1958 se descubrió que el síndrome consistía en una alteración cromosómica del par 21, lo cual lo convirtió en la primera alteración cromosómica descubierta por el ser humano.

 

¿Y en qué consiste esta alteración cromosómica?

El Síndrome de Down es una condición genética que se produce cuando una persona tiene una copia adicional del cromosoma 21. En lugar de tener dos copias, como la mayoría de las personas, las personas con Síndrome de Down tienen tres copias del cromosoma 21. Esto puede causar una variedad de características físicas y de desarrollo, así como un mayor riesgo de ciertas condiciones de salud.

Las personas con Síndrome de Down pueden tener características faciales distintivas (Muñoz, 2004), como ojos inclinados hacia arriba, una nariz pequeña y un labio inferior protruyente. También pueden tener un tono muscular más bajo y una estatura más baja que la media. Sin embargo, es importante recordar que las personas con Síndrome de Down son únicas y pueden tener una amplia variedad de características físicas y de desarrollo.

Además de las características físicas, las personas con Síndrome de Down pueden tener retrasos en el desarrollo, tanto físicos como cognitivos. Pueden tardar más en alcanzar ciertos hitos del desarrollo, como sentarse, gatear, caminar y hablar. También pueden tener dificultades para aprender nuevas habilidades y pueden requerir apoyo adicional en el colegio y la familia. Es por ello que la mayoría de los niños y niñas con SD reciben apoyo a nivel terapéutico (pedagogía, logopedia, terapia ocupacional…).

El diagnóstico del Síndrome de Down generalmente se hace mediante una prueba genética, como una amniocentesis o una muestra de vellosidades coriónicas (CVS). Estas pruebas se realizan durante el embarazo y pueden determinar si un feto tiene Síndrome de Down.

También es posible diagnosticar el Síndrome de Down después del nacimiento, basándose en las características físicas y en las pruebas genéticas. En algunos casos, los padres pueden optar por hacerse pruebas genéticas para saber si tienen un mayor riesgo de tener un hijo con Síndrome de Down.

 

¿Cuánto de habitual es el Síndrome de Down?

El Síndrome de Down es una condición relativamente común en todo el mundo, afectando a aproximadamente 1 de cada 700 nacimientos. En España, se estima que hay alrededor de 35.000 personas con Síndrome de Down. La prevalencia del Síndrome de Down parece ser similar en todo el mundo, aunque hay ciertos factores de riesgo.

 

Factores de riesgo en el Síndrome de Down

Aunque no hay una causa conocida para el Síndrome de Down, existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de tener un bebé con esta condición (Morales, 2016):

  • Edad avanzada de la madre

El factor de riesgo más conocido para el Síndrome de Down es la edad materna avanzada. Las mujeres que tienen hijos a una edad más avanzada tienen un mayor riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. Esto se debe a que las células del óvulo de las mujeres mayores tienen más probabilidades de tener un error en la división celular que resulta en una copia adicional del cromosoma 21.

  • Antecedentes familiares

Tener antecedentes familiares de Síndrome de Down también puede aumentar el riesgo de tener un bebé con esta condición. Si uno de los padres tiene una translocación, en la que una parte del cromosoma 21 se une a otro cromosoma, esto puede aumentar las posibilidades de tener un bebé con Síndrome de Down.

  • Exposición a ciertas sustancias

La exposición a ciertas sustancias durante el embarazo también puede aumentar el riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. Por ejemplo, se ha demostrado que las mujeres que fuman durante el embarazo tienen un mayor riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. Además, ciertos productos químicos y sustancias tóxicas pueden aumentar el riesgo de esta condición.

  • Otros factores

Además de estos factores de riesgo conocidos, hay algunos otros factores que pueden estar asociados con un mayor riesgo de Síndrome de Down. Por ejemplo, las mujeres con ciertos trastornos hormonales o autoinmunitarios pueden tener un mayor riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. 

Es importante recordar que tener uno o más de estos factores de riesgo no significa necesariamente que un bebé tendrá Síndrome de Down. Muchos bebés nacen con esta condición sin ningún factor de riesgo conocido, y muchas mujeres mayores tienen bebés sanos sin Síndrome de Down.

 

¿Cómo suele ser la vida de las personas con Síndrome de Down?

Las expectativas de futuro para las personas con Síndrome de Down han mejorado significativamente en las últimas décadas. Con la atención médica adecuada, las personas con Síndrome de Down pueden vivir una vida larga y saludable. 

Y a pesar de los desafíos que pueden enfrentar, muchas personas con Síndrome de Down han logrado cosas increíbles y han tenido un impacto significativo en el mundo. Aquí hay algunos ejemplos de personajes importantes con Síndrome de Down:

  • Chris Nikic: En 2020, Chris Nikic se convirtió en la primera persona con Síndrome de Down en completar un triatlón de distancia completa en el Ironman de Florida. 
  • Pablo Pineda: Es un actor y activista español que se convirtió en la primera persona con Síndrome de Down en obtener un título universitario en Europa. También es conocido por su papel en la película «Yo También», que cuenta la historia de un hombre con Síndrome de Down que asiste a la universidad y se enamora.
  • Karen Gaffney: Es una nadadora y activista estadounidense que se convirtió en la primera persona con Síndrome de Down en nadar el Canal de la Mancha. También ha nadado la distancia de la Bahía de San Francisco y ha recibido múltiples premios por su trabajo en defensa de las personas con discapacidades intelectuales.
  • Lauren Potter: Lauren Potter es una actriz estadounidense conocida por su papel en la serie de televisión «Glee». También es una activista por los derechos de las personas con diversidad funcional.
  • John Franklin Stephens: John Franklin Stephens es un escritor y activista estadounidense que ha sido una voz líder en la lucha contra la discriminación de las personas con Síndrome de Down.

Estos son solo algunos ejemplos de las muchas personas con Síndrome de Down que han logrado cosas notables y han tenido un impacto significativo en el mundo. Su valentía, determinación y perseverancia son un recordatorio de que la diversidad funcional no define a una persona y que todos tenemos la capacidad de lograr cosas importantes en la vida. Al fin y al cabo, quien más limita es la sociedad en sí, no la condición. 

 

Bibliografía consultada

Casero, J. L., & Pérez, J. G. (2014). Protocolo de seguimiento del síndrome de Down. Pediatría integral, 18(8), 539-549.

Escribá Fernández-Marcote, A. (2002). Síndrome de Down: propuestas de intervención.

Morales, A. D. F. (2016). Aspectos generales sobre el Síndrome de Down. Revista Internacional de apoyo a la inclusión, logopedia, sociedad y multiculturalidad, 2(1), 33-38.

Muñoz, A. M. (2004). El síndrome de Down. Revista Retrieved, 4, 1-104.

Pérez Chávez, D. A. (2014). Síndrome de down. Revista de Actualización Clínica Investiga, 45, 2357.

El papel de los padres en el desarrollo emocional de los niños

 

El papel de los padres y la familia en el desarrollo infantil es fundamental para el crecimiento y bienestar de un niño. Durante los primeros años de vida, la influencia y el apoyo de los padres pueden tener un impacto duradero en su futuro.

Uno de los aspectos más importantes en el desarrollo infantil es la formación de vínculos afectivos seguros (apego seguro). Los niños que tienen una relación fuerte y positiva con sus padres y familiares van a tener mayor confianza en sí mismos y una autoestima más elevada no solo durante en la infancia, sino también en su vida adulta.

 Además, van a  desarrollar habilidades sociales y emocionales más avanzadas, como la empatía,  la capacidad de resolver conflictos y de manejar situaciones estresantes y difíciles de manera más efectiva. Los niños que sienten que cuentan con el apoyo de sus padres y familiares son más propensos a enfrentar desafíos con confianza y a tener una mayor resiliencia ante la adversidad.

Además, los padres y la familia pueden desempeñar un papel importante en la construcción de la identidad y la autoestima de un niño. Al aceptar y valorar a sus hijos, les permitirá desarrollar una sensación de pertenencia y tener una imagen positiva de sí mismos.

 

¿Qué pasa cuando no se brinda este amor y apoyo?

 

Los padres y familiares pueden influir negativamente en el desarrollo de un niño si no brindan el apoyo,  la aceptación y la valoración necesarios.

 Los niños que crecen en un entorno poco afectuoso o con una falta de apoyo emocional, van a tener mayores dificultades para establecer relaciones positivas y confiables con los demás, y pueden tener una autoestima baja y una mayor probabilidad de sufrir ansiedad y depresión, también en la vida adulta. 

Cuando a un niño no se le valora lo suficiente, cuando sólo se le está hablando de sus defectos, repitiéndoles que no valen nada, o que algo no se les dará bien, ese niño va a crecer con mucha falta de confianza en sí mismo, generando una imagen propia bastante insegura y negativa.  Por eso es importante la terapia psicológica para ayudar a los padres a tener más herramientas saludables y efectivas a la hora de tratar con sus hijos y por otra parte la terapia psicológica para aquellas personas que desde la infancia han sufrido una situación de carencia y apoyo familiar. Para ello puedes contar con la Psicóloga Naira León Acosta, en el Centro de Psicología Aquiles en Vecindario.

 

¿Cuáles son los efectos del amor en el cerebro de un niño?

 

Dice el refrán que el amor todo lo cura, y la realidad es que tiene efectos curativos y saludables en nuestros cerebros. Algunos de los efectos del amor en el cerebro de un niño son:

  1. Permitirá desarrollar las áreas del cerebro responsables de la atención y la concentración, mejorando la capacidad del niño para prestar atención y aprender.
  2. Mejora de la memoria: ya que les brindan un sentido de seguridad y estabilidad que les permite recordar mejor las experiencias positivas.
  3. Desarrollo de las áreas emocionales: responsables del procesamiento emocional, mejorando la capacidad del niño para comprender y manejar sus emociones.
  4. Mejora de la resiliencia: El amor y el apoyo emocional pueden ayudar a fortalecer la resiliencia de los niños, lo que les permite superar con más facilidad situaciones estresantes y desafiantes.
  5. Desarrollo de las habilidades sociales: mejorando su capacidad para interactuar y conectarse con los demás de manera positiva.
  6. Reducción del estrés: lo que puede tener un impacto positivo en su salud física y emocional a largo plazo.

 

¿Qué podemos hacer como padres para asegurar el buen desarrollo emocional de nuestros hijos?

 

  1. Brindar amor y apoyo incondicional: aceptándonos tal como son y apoyándolos en sus logros y fracasos.
  2. Fomentar la comunicación abierta y sincera: escuchándolos y respetando sus opiniones y sentimientos.
  3. Establecer límites claros y consistentes: para ayudar a los niños a comprender lo que se espera de ellos y a desarrollar un sentido de seguridad y estabilidad.
  4. Fomentar la independencia y la autoconfianza: Es importante que los padres y familiares fomenten la independencia y la autoconfianza de sus hijos alentándolos a tomar decisiones y a explorar el mundo por sí mismos.
  5. Ayudar a los niños a manejar sus emociones: esto permitirá que los niños aprenderán a reconocer sus propias emociones y así poder hacer frente a las situaciones estresantes. 
  6. Fomentar la resolución de conflictos: manera efectiva y pacífica, enseñándoles habilidades sociales y emocionales avanzadas.
  7. Proporcionar un entorno seguro y estable: evitando situaciones de estrés y conflictos innecesarios.
  8. Fomentar la empatía y la compasión: hablando sobre los sentimientos y necesidades de los demás y al enseñarles a ser sensibles y compasivos con los demás.

¿Por qué hay tantos problemas en la alimentación de los niños con TEA?

¿Por qué hay tantos problemas en la alimentación de los niños con TEA?

Son muchas las ocasiones en que los padres de un niño diagnosticado con TEA acuden a consulta preocupados por sus desórdenes alimenticios. En general se trata de una dificultad bastante evidente a la hora de variar en los alimentos que ingieren. Esto causa muchos problemas, ya que llevar una dieta equilibrada y saludable es esencial para el correcto desarrollo de los niños.

Bien, antes de entrar en materia en el tema de la alimentación, es importante recordar que el Trastorno del Espectro Autista es una disfunción neurológica de tipo crónica con base genética, en el que se ven afectadas dos áreas principales: comunicación e interacción social y conducta estereotipada (Wing, 1989). Los problemas a nivel conductual llevan consigo una fuerte inflexibilidad cognitiva y conductual que causa rigidez frente a cambios o novedades. Esta última parte está muy relacionada con los problemas de alimentación en los niños con TEA.

Existen muchas causas que la literatura científica maneja con respecto a los problemas en la alimentación en el TEA: deficiencias enzimáticas, alteraciones gastrointestinales, alteraciones sensoriales, hiperselectividad, intolerancias y alergias, y problemas conductuales. 

Como ves, las causas son muy diversas y nada determinadas. Hoy me voy a centrar en aquellos problemas que tienen base en la hiperselectividad de alimentos y en los problemas conductuales.

¿Qué debo hacer para introducir alimentos nuevos a mi hijo con TEA?

Lo primero es que acudas al médico para informarle de la situación y que descarte que la causa se encuentre en algún componente médico.

Una vez hecho eso, lo ideal sería que acudieras a un terapeuta que te guiara en este proceso que es muy complicado y muy largo.

Con todo ello, hoy te voy a dar algunas recomendaciones para que las tengas en cuenta a la hora de iniciarte en este proceso.

Es esencial que antes de nada conozcas y analices bien qué alimentos son los que tu hijo tolera y qué alimentos le gustan. Te aconsejo que primero observes y te respondas a varias preguntas importantes:

  1. ¿Qué comida le gusta?
  2. ¿Qué comida ha probado y no le gusta?
  3. ¿Qué comida no ha probado siquiera?
  4. ¿Qué hace cuándo no quiere comer? (se provoca el vómito, llora, grita…)
  5. ¿Realiza alguna otra actividad mientras está comiendo? (ver la tele, jugar a la tablet…)

Todo ello es importante tenerlo en cuenta a la hora de iniciar la introducción de nuevos alimentos en la dieta de tu hijo.

Ahora tenemos que hablar de las bases de este proceso:

  1. La hora de la comida es exclusiva de la comida. Es decir, no vemos la tele, jugamos a la tablet o jugamos a cualquier otra cosa.
  2. Hay que establecer una rutina de comidas, más o menos todos los días a la misma hora.
  3. El entorno en que come debe ser agradable para el niño.
  4. No debemos excedernos en la cantidad.

Primero empezamos por introducir una cucharada del alimento que no le gusta, solo una. Y siempre con otro alimento que sí le guste, por ejemplo: una cucharada de calabaza a la plancha (comida que no le gusta), y dos pechugas de pollo (comida que sí le gusta). Vamos aumentando la cantidad conforme van pasando los días. 

  1. La textura del alimento nuevo debe ser parecida al alimento que sí le gusta. Por ejemplo, si lo que le gusta es la textura de la pechuga de pollo, no le vamos a poner directamente puré de calabaza. Primero intentaremos introducir la calabaza a la plancha.
  2. No le engañes. No le camufles la comida haciéndole creer que en realidad está comiendo lo que le gusta. Se puede sentir engañado y no confiar en probar ninguna comida.
  3. Ponle un sistema de recompensas. Refuerza positivamente su esfuerzo a la hora de probar alimentos nuevos. Pequeños detalles y cositas que le gustan (un postre de su agrado, jugar un ratito en la tablet…).
  4. No te pongas nervioso ni pierdas la paciencia. Este es un proceso muy complicado en el que tanto tu hijo como tú lo van a pasar mal. Por eso es muy importante que seas paciente y no pierdas los nervios gritando o enfadándote con tu hijo. A él le cuesta bastante todo esto.
  5. Nunca le pongas solo el alimento que no le gusta. No se lo va a comer y no se está alimentando de forma adecuada. Siempre preséntaselo con comida que sí le gusta y aumentando poco a poco la cantidad.
  6. Si deja el alimento en la boca pero no lo quiere tragar, ofrécele una cucharada del alimento que sí le gusta, así puede masticar y va a comer también el alimento que no le gusta. Siempre animándole: ¡muy bien, lo estás haciendo genial!
  7. Acepta y permite que a tu hijo no le gusten ciertos alimentos. ¡Nos pasa a todos!

Te aconsejo que vayas haciendo un registro para que veas cómo va yendo el proceso. Eso sí, ten en cuenta que el proceso no va a ser siempre de forma ascendente: habrá momentos en los que vaya mejor y momentos en los que sufra un retroceso. Lo importante es ser persistente y tener paciencia.

Este es el modelo de hoja de registro que te sugiero.

Bibliografía consultada:

  • Calderón Díaz, D. M. (2017). PROPUESTA DE GUÍA DE ALIMENTACIÓN PARA NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA DEL CENTRO PSICOEDUCATIVO INTEGRAL ISAAC DE LA CIUDAD DE GUAYAQUIL (Bachelor’s thesis).
  • Ventoso, M. R., & Kanner, C. L. (2000). Los problemas de alimentación en niños pequeños con autismo. Breve guía de intervención. El niño pequeño con autismo, 153-172.
  • Vidaña, R. R. (2013). Cómo intervenir en los trastornos de alimentación de los niños y las niñas con autismo. Aula de innovación educativa, (218), 43-46.
  • Wing, L. (1989). The diagnosis of autism. In Diagnosis and treatment of autism (pp. 5-22). Springer, Boston, MA.
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