Psicopedagogía

¿Cómo sacarle partido al verano con tus hijos/as?

El verano es una época esperada por todos, especialmente por los más pequeños de la casa. Las vacaciones escolares les brindan la oportunidad de disfrutar de un merecido descanso y de explorar nuevas experiencias. Sin embargo, es importante destacar la importancia de mantener cierta rutina durante este periodo.  Hoy les vamos a dar algunos consejos para afrontar esta etapa de la manera más adecuada posible y entendiendo que el verano no debe ser sinónimo de caos, sino que es una oportunidad para descansar y establecer nuevas rutinas.

Mantener una rutina equilibrada

El primer paso para mantener una rutina en verano es establecer un horario flexible pero estructurado. Esto ayudará a los niños a mantener cierta organización sin sentirse agobiados. Algunas actividades para incluir en esta rutina pueden ser:

  1. Mañana activa: Aprovechen las mañanas para realizar actividades físicas al aire libre, como caminatas, paseos en bicicleta o jugar en el parque. Esto les brindará energía y les permitirá disfrutar del buen clima.
  2. Momento de estudio: Dediquen un tiempo durante el día para realizar actividades educativas. Pueden leer juntos, resolver acertijos, hacer experimentos científicos simples o incluso aprender sobre nuevas culturas a través de documentales.
  3. Arte y creatividad: Fomenten la creatividad de sus hijos a través de actividades artísticas. Pueden realizar manualidades, pintar, dibujar o incluso crear un álbum de recuerdos del verano. Esto estimulará su imaginación y los mantendrá entretenidos.

Oportunidad para descubrir nuevos intereses

El verano es el momento perfecto para descubrir y explorar nuevos intereses. Aquí les dejo  algunas ideas de actividades para fomentar la curiosidad y el aprendizaje:

  1. Campamentos de verano temáticos: Busquen campamentos de verano que se adapten a los intereses de sus hijos. Pueden encontrar opciones de campamentos deportivos, artísticos, científicos o de naturaleza. Estas experiencias les permitirán aprender nuevas habilidades mientras disfrutan de la compañía de otros niños.
  2. Jardinería: Si tienen un jardín o espacio al aire libre (vale una macetitas pequeñitas), involucren a sus hijos en el cuidado de las plantas. Aprender sobre el crecimiento de las plantas, sembrar flores o vegetales, y cuidar de ellos les dará una sensación de responsabilidad y conexión con la naturaleza. En nuestro campamento todos los años realizamos actividades de huerto.
  3. Excursiones culturales: Aprovechen el tiempo libre para visitar museos, exposiciones o lugares históricos en su localidad. Esto les brindará una experiencia enriquecedora y les ayudará a aprender sobre la historia y la cultura.

Tiempo en familia y relajación

El verano también es un momento para relajarse y disfrutar del tiempo en familia. Aquí hay algunas actividades para que todos disfruten juntos:

  1. Días de picnic: Organicen días de picnic en parques cercanos o en la playa. Preparen comidas juntos y compartan momentos de diversión al aire libre. 
  2. Cine en casa: Planifiquen noches de cine en casa donde todos puedan elegir una película para ver. Preparen palomitas y disfruten de una buena noche de películas en familia.
  3. Juegos de mesa: Los juegos de mesa son una excelente manera de pasar tiempo de calidad juntos. Elijan juegos que sean adecuados para todas las edades y disfruten de momentos divertidos y competitivos.
  4. Días de playa: Aprovechen para pasar días en la playa. Jueguen en la arena, naden en el mar y disfruten de actividades acuáticas como el snorkel o el surf. No olviden aplicar protector solar y seguir las medidas de seguridad.

Equilibrio entre rutina y descanso

Es esencial recordar que el verano también es un momento para descansar y relajarse. ¿Cómo encontrar ese equilibrio?

  1. Tiempo libre y exploración: Dejen espacio en la rutina diaria para que los niños tengan tiempo libre. Esto les permitirá explorar sus propios intereses, leer por placer o simplemente relajarse.
  2. Vacaciones familiares: Planifiquen unas vacaciones familiares donde puedan desconectar por completo de la rutina diaria. No hace falta que sean vacaciones en hoteles caros o irse a otro país. Puede ser simplemente ir de acampada. 
  3. Noches temáticas: Organicen noches temáticas en casa donde todos puedan vestirse según un tema específico, preparar comida relacionada y disfrutar de actividades relacionadas. Esto les permitirá tener momentos especiales y divertidos en familia.

Mantener una rutina equilibrada durante el verano es fundamental para que los niños disfruten de su descanso y continúen aprendiendo y desarrollándose. A través de actividades físicas, educativas y creativas, así como de la exploración de nuevos intereses y el tiempo en familia, los padres pueden ayudar a sus hijos a tener un verano lleno de diversión y aprendizaje. Recuerden que el descanso también es importante, por lo que encontrar un equilibrio entre la rutina y el tiempo libre permitirá que todos disfruten de unas vacaciones enriquecedoras y relajantes.

 

Películas para abordar el tema de la muerte con mis hijos/as

Las películas pueden ser una herramienta poderosa para ayudar a los niños a comprender y procesar temas difíciles, como la muerte. Cuando se trata de abordar este tema delicado, es importante encontrar películas que lo traten de manera sensible y comprensible para su edad. En este artículo, exploraremos una selección de películas para niños que abordan el tema de la muerte de una manera que fomenta la empatía, la reflexión y el crecimiento emocional. Estas películas pueden ayudar a los niños a comprender y enfrentar el duelo de una manera saludable.

  1. Coco (2017)

Coco es una película que ha cautivado a audiencias de todas las edades. Ambientada en la tradición mexicana del Día de los Muertos, la historia sigue a Miguel, un niño que sueña con convertirse en músico a pesar de la oposición de su familia. A medida que se adentra en el mundo de los muertos, Miguel descubre la importancia de la memoria, el amor y la conexión con sus antepasados. Coco aborda el tema de la muerte con ternura y respeto, y muestra cómo los recuerdos y la música pueden unir a las personas a lo largo del tiempo.

  1. El Libro de la Vida (2014)

Esta película animada ofrece una visión colorida y vibrante del Día de los Muertos. La historia se centra en Manolo, un joven torero que se encuentra en medio de un viaje extraordinario a través de la vida, la muerte y el reino de los recordados. Con una animación cautivadora y una banda sonora encantadora, El Libro de la Vida explora temas como el destino, el amor verdadero y la importancia de recordar a aquellos que han fallecido. La película presenta la muerte como parte natural de la existencia y ofrece una perspectiva reconfortante sobre la continuidad de la vida más allá de la muerte.

  1. Up (2009)

Aunque Up no se centra exclusivamente en el tema de la muerte, aborda el proceso del duelo de manera conmovedora. La película sigue la historia de Carl, un anciano que decide cumplir el sueño de su difunta esposa y emprende un viaje en su casa voladora. A través de esta aventura, Carl aprende a encontrar la esperanza y el propósito nuevamente después de la pérdida. Up aborda el tema de la muerte de manera sensible, mostrando cómo el amor y los recuerdos pueden ayudarnos a superar la pérdida y encontrar un nuevo significado en la vida.

  1. El Rey León (1994)

Esta película clásica de Disney es una conmovedora historia sobre el crecimiento, la responsabilidad y el duelo. Ambientada en las vastas tierras de África, El Rey León cuenta la historia de Simba, un joven león que debe enfrentar la pérdida de su padre y lidiar con las consecuencias emocionales que conlleva. La película aborda el tema de la muerte de manera accesible para los niños, mostrando cómo Simba se enfrenta a su dolor, aprende lecciones importantes y encuentra el coraje para asumir su lugar como líder. El Rey León ofrece una oportunidad para que los niños reflexionen sobre la pérdida, la resiliencia y el legado de aquellos que ya no están con nosotros.

  1. El viaje de Chihiro (2001)

Esta aclamada película de animación japonesa presenta una historia mágica y emocionalmente profunda. El viaje de Chihiro sigue a una niña llamada Chihiro, quien se encuentra atrapada en un mundo espiritual después de que sus padres son transformados en cerdos. A lo largo de su viaje, Chihiro encuentra criaturas místicas y se enfrenta a desafíos que la ayudan a madurar y encontrar su valentía interior. Aunque la muerte no es el tema principal de la película, se aborda de manera sutil y simbólica, explorando temas de cambio, pérdida y transformación.

  1. Big Hero 6 (2014) 

Esta película de Disney cuenta la historia de Hiro Hamada, un joven prodigio de la robótica. Después de una tragedia, Hiro se enfrenta a la pérdida y debe aprender a lidiar con su dolor mientras forma un vínculo especial con Baymax, un robot de atención médica.

  1. Mi Vecino Totoro (1988) 

Esta película de Studio Ghibli sigue a dos hermanas, Satsuki y Mei, mientras exploran un mundo mágico lleno de criaturas encantadoras. Aunque la muerte no es el tema central, la película aborda el tema del cambio y la superación de los desafíos emocionales.

Las películas pueden ser una valiosa herramienta para abordar el tema de la muerte con los niños, ayudándoles a comprender y procesar sus emociones de manera saludable. Al ver estas películas con tus hijos, puedes fomentar la comunicación abierta, la empatía y el crecimiento emocional mientras exploran el tema del duelo y la importancia de recordar a aquellos que han fallecido.

Recuerda que, como padre o madre, es importante acompañar a tus hijos durante la experiencia de ver estas películas, brindarles apoyo emocional y estar dispuestos a responder sus preguntas. Al abordar el tema de la muerte de manera compasiva y comprensible, estás ayudando a tus hijos a desarrollar una mejor comprensión de la vida y la pérdida, fortaleciendo su resiliencia y capacidad para enfrentar las dificultades de una manera saludable.

 

¿Cómo ayudar a mi hijo/a a mejorar su tolerancia a la frustración?

Seguro que más de una vez han escuchado la frase: “Mi hijo/a tiene baja tolerancia a la frustración”. Lo escuchamos muchísimo, pero ¿realmente sabemos a qué se refiere? Puede resultar algo confuso así que vamos a tratar de explicar a qué se refiere.

Primero vamos a aclarar qué es la frustración: es un estado negativo originado por el bloqueo o incumplimiento de una meta. Mientras más intensa sea la motivación por lograr el objetivo, mayor será la frustración que se experimente si no se alcanza. Por otro lado, la tolerancia indica la capacidad de resistir o soportar algo. 

En consecuencia, la baja tolerancia a la frustración es la falta de capacidad para resistirse a eventos difíciles, adversos, estresantes… en la que la persona anticipa su respuesta o impulso, y es incapaz de continuar debido a  dichas contrariedades. ¿Nos suena esto, verdad? A muchos niños y niñas les sucede y es normal. 

A lo largo de nuestra vida encontraremos muchas situaciones difíciles de manejar, presiones a las que estamos expuestos/as y debemos transmitirles a los niños/as que estas situaciones existen y que es normal que cueste afrontarlas. Y que es por eso que debemos desarrollar técnicas que nos permitan manejar la tolerancia a la frustración.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para enseñar a desarrollar la tolerancia a la frustración es localizar qué está causando ese estado de ánimo negativo. Podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Estamos exigiendo demasiado?
  • ¿Él/Ella es muy perfeccionista?
  • ¿Seguro que hay oportunidades para el éxito?
  • ¿Está muy cansado/a?

Hay que considerar que en ocasiones la meta sea demasiado difícil para su nivel o edad y el no poder acceder a ella puede desencadenar el efecto contrario al que buscamos y aumentar su frustración y en consecuencia la rabia o ira. Además, si es muy perfeccionista o está cansado son situaciones individuales que hay que valorar para adaptar las metas a cada uno/a.

Vamos a darte algunos consejos para desarrollar con los peques técnicas que mejoren la tolerancia a la frustración: 

  1. Enseñar técnicas de relajación. La ansiedad o la ira no pueden aparecer si tenemos control sobre nuestro cuerpo. Algo interesante es por ejemplo, enseñar relajación con un globo imaginario, donde el niño debe inflarlo en su mente poco a poco respirando y cuando esté hinchado debe soltarlo.
  2. Identificación: En el momento que sienta frustración y rabia ayudarlo a que identifique su estado corporal y mental: mira tus manos, están apretadas, tu respiración está siendo rápida, trata de concentrarte en ella. 
  3. Pedir ayuda en el momento adecuado: En ocasiones los niños y niñas piden ayuda sin ni siquiera haber intentado. Trata de no dar una respuesta demasiado temprana que alivie su frustración al momento. Hay que darle pistas o ayudar en el momento en que se ha calmado si no estaremos reforzando su conducta. 
  4. Buscar consecuencias: ¿Qué puede pasar si no se cumple el objetivo? Trata de hacerle ver que en ocasiones no cumplir la meta no es algo negativo. Por ejemplo, jugando a algún juego de cartas, si pierde realmente no está perdiendo nada, es un juego donde la finalidad es divertirse. 
  5. Enseñar alternativas: Estimular el pensamiento creativo, si alguna tarea es tediosa podemos proponer alternativas que le resulten más estimulantes y fáciles para así enseñar otras opciones de procesamiento y que aprenda que no existe un solo camino. 

¡Esperamos que os sirva de ayuda!

Bibliografía consultada:

Aguilar, P. E., & Garcia, G. (2022). Propuesta de intervención con técnicas gestálticas para mejorar la tolerancia a la frustración en adolescentes de una institución de Trujillo [Tesis de licenciatura, Universidad Privada del Norte]. Repositorio de la Universidad Privada del Norte 

Ventura-León, J., Universidad Privada del Norte, Perú, Caycho-Rodríguez, T., Vargas-Tenazoa, D., Flores-Pino, G., Universidad Privada del Norte, Perú, Universidad Privada del Norte, Perú, & Universidad Privada del Norte, Perú. (2018). Adaptación y validación de la Escala de Tolerancia a la Frustración (ETF) en niños peruanos. Revista de psicología clínica con niños y adolescentes, 5(2), 23–29.

 

Cuentos para leer con tu peque

Hoy te vamos a recomendar algunos cuentos muy buenos para leer con tus peques y recordarte los beneficios que puede generar leer cuentos desde que los niños/as son bien pequeñitos. En esta ocasión, los libros que te mencionamos están recomendados para menores de seis años.

La lectura de cuentos a los niños de menos de seis años es una actividad fundamental para su desarrollo cognitivo, emocional y social. A través de los cuentos, los niños pueden aprender sobre el mundo que les rodea, desarrollar su imaginación, mejorar su capacidad de atención y concentración, y desarrollar habilidades sociales y emocionales. En este artículo, exploraremos la importancia de leer cuentos a los niños de menos de seis años y recomendaremos algunos cuentos ideales para esta edad.

Desarrollo cognitivo

Los cuentos son una herramienta importante para el desarrollo cognitivo de los niños. Cuando se les leen cuentos, los niños pueden aprender nuevos conceptos y desarrollar habilidades de pensamiento crítico. A través de los personajes y las situaciones presentadas en los cuentos, los niños pueden aprender sobre emociones, relaciones sociales, y valores como la empatía y la justicia. La lectura de cuentos también puede estimular el pensamiento abstracto y la imaginación de los niños, lo que puede mejorar su capacidad para resolver problemas y crear soluciones creativas.

Desarrollo emocional

La lectura de cuentos también es una herramienta importante para el desarrollo emocional de los niños. Los cuentos a menudo tratan temas emocionales, como el miedo, la tristeza, la alegría, y la ira. Al escuchar estos cuentos, los niños pueden aprender a reconocer y expresar sus propias emociones, así como a desarrollar habilidades de empatía y compasión. Además, los cuentos pueden ayudar a los niños a entender y manejar situaciones emocionales complejas, como la pérdida, el cambio y la separación.

Desarrollo social

La lectura de cuentos también puede ser una herramienta importante para el desarrollo social de los niños. Los cuentos a menudo presentan personajes que enfrentan desafíos y conflictos sociales, lo que puede ayudar a los niños a entender y manejar situaciones similares en sus propias vidas. Al escuchar cuentos, los niños también pueden aprender habilidades sociales importantes, como la comunicación, la negociación, la resolución de conflictos, y la cooperación. La lectura de cuentos también puede fomentar la formación de lazos sociales y afectivos entre padres y niños, lo que puede mejorar el bienestar emocional y social de ambos.

Recomendaciones de cuentos para niños menores de 6 años

  1. «La oruga muy hambrienta» de Eric Carle: Este cuento sigue la historia de una pequeña oruga que come todo lo que encuentra en su camino. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la naturaleza y el ciclo de vida de los insectos.
  2. «El patito feo» de Hans Christian Andersen: Este clásico cuento cuenta la historia de un patito que es diferente a sus hermanos y es rechazado por ellos. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la aceptación y la diversidad.
  3. «El gato con botas» de Charles Perrault: Este cuento sigue la historia de un gato astuto que ayuda a su dueño a ganar la riqueza y la felicidad. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la inteligencia y la astucia.
  4. «La tortuga y la liebre» de Esopo: Este cuento clásico cuenta la historia de una carrera entre una tortuga y una liebre, en la que la tortuga gana gracias a su perseverancia y determinación. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la perseverancia y el esfuerzo en la consecución de objetivos.
  5. «El león y el ratón» de Esopo: En este cuento, un pequeño ratón ayuda a un león atrapado en una trampa. A pesar de su pequeñez, el ratón es capaz de ayudar al león gracias a su ingenio y coraje. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la valentía y la solidaridad.
  6. «Caperucita Roja» de los hermanos Grimm: Este cuento cuenta la historia de una niña que desobedece las instrucciones de su madre y se adentra en el bosque, donde encuentra a un lobo. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de obedecer a los adultos y ser cautelosos al interactuar con extraños.
  7. «Los tres cerditos» de autor desconocido: Este cuento cuenta la historia de tres cerditos que construyen casas para protegerse de un lobo hambriento. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la planificación y el trabajo duro en la consecución de objetivos.
  8. «La gallinita roja» de autor desconocido: En este cuento, una gallina trabaja duro para sembrar y cosechar trigo, mientras que sus compañeros de granja se niegan a ayudarla. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia del trabajo en equipo y la cooperación.

Hay muchos más cuentos, pero recomendamos que te apuntes estos. Recuerda que  la lectura de cuentos a los niños menores de seis años es una actividad importante que puede mejorar su desarrollo cognitivo, emocional y social. A través de los cuentos, los niños pueden aprender sobre el mundo que les rodea, desarrollar su imaginación y mejorar sus habilidades sociales y emocionales. Los cuentos recomendados en este artículo son ideales para niños de esta edad, ya que presentan historias simples y mensajes claros que pueden ser fácilmente comprendidos y disfrutados por los más pequeños.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a a mejorar sus habilidades sociales?

La interacción social es un componente esencial del desarrollo infantil. Desde la primera infancia, los niños aprenden a relacionarse con los demás a través de la observación, la imitación y la práctica. Las habilidades sociales son una parte fundamental de esta interacción y se refieren a las conductas y estrategias que se utilizan para establecer y mantener relaciones sociales satisfactorias. Aunque algunas habilidades sociales son innatas, la mayoría se aprenden y se pueden entrenar. 

Las habilidades sociales son esenciales para el bienestar emocional y el éxito social de los niños. La falta de habilidades sociales puede llevar a problemas de comportamiento, aislamiento social, baja autoestima y dificultades académicas. Por el contrario, los niños que poseen habilidades sociales bien desarrolladas tienden a tener relaciones sociales más satisfactorias, mejores habilidades de resolución de conflictos, mayor autoconfianza y éxito académico (Bernier y Calkins, 2010).

Aunque algunas habilidades sociales se adquieren naturalmente a medida que los niños crecen, otras deben ser enseñadas. Los padres y madres tienen un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños, al igual que los profesionales de la salud mental y los educadores. 

Es por ello que como padre o madre tienes un papel fundamental en el correcto desarrollo de las habilidades sociales de tu hijo/a. Te presentamos algunos consejos para mejorar dichas habilidades con tu peque:

1. Juegos de rol

Los juegos de rol son una forma divertida de ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales. Los padres y madres pueden representar diferentes personajes, y los niños pueden asumir el papel de alguien más. De esta manera, los niños pueden practicar habilidades como la empatía, la escucha activa y la resolución de conflictos. Por ejemplo, pueden representar situaciones cotidianas, como pedir ayuda a un desconocido, compartir juguetes con un amigo o resolver una discusión con un hermano. A través de este juego, los niños pueden aprender a comunicarse de manera efectiva y desarrollar habilidades de resolución de problemas (Pellegrini, 2002).

 2. Juegos de mesa cooperativos

Los juegos de mesa cooperativos son una excelente manera de fomentar el trabajo en equipo y la cooperación. En lugar de competir entre sí, los jugadores trabajan juntos para lograr un objetivo común. Estos juegos ayudan a los niños a aprender a escuchar y comunicarse eficazmente, así como a respetar las ideas y opiniones de los demás. Además, pueden ser una actividad divertida para toda la familia. 

 3. Actividades en grupo

Las actividades en grupo pueden ser una excelente manera de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Estas actividades pueden incluir deportes en equipo, ir a clases de teatro, clases de música… Estas actividades ayudan a los niños a aprender a trabajar en equipo, a comunicarse eficazmente y a construir relaciones positivas con los demás. Además, las actividades en grupo también pueden ser una forma divertida de hacer amigos y desarrollar un sentido de pertenencia.

4. Lectura de libros y cuentos

La lectura de libros y cuentos puede ser una forma divertida de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden elegir libros que traten temas como la empatía, la resolución de conflictos, la amistad y la comunicación efectiva. Al leer juntos, los niños pueden aprender sobre diferentes situaciones sociales y cómo lidiar con ellas de manera positiva y efectiva. Además, la lectura también puede ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario y su capacidad de concentración.

5. Juegos de imaginación

Los juegos de imaginación pueden ser una forma divertida de fomentar la creatividad y el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden alentar a sus hijos a crear historias y personajes, y a jugar juntos en un mundo imaginario. Estos juegos ayudan a los niños a desarrollar su capacidad de empatía, su imaginación y su capacidad de comunicarse y trabajar juntos en un entorno seguro y sin juicios.

 

En definitiva, las habilidades sociales son esenciales para el desarrollo de los niños y los padres y madres pueden desempeñar un papel clave en su fomento a través de actividades y dinámicas divertidas. Los juegos de rol, los juegos de mesa cooperativos, las actividades en grupo, la lectura de libros y cuentos y los juegos de imaginación son solo algunas de las muchas dinámicas útiles que los padres y madres pueden utilizar para mejorar las habilidades sociales de sus hijos. Al incorporar estas actividades en la rutina diaria de sus hijos, los padres y madres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades sociales valiosas y duraderas que les servirán en su vida adulta.

Bibliografía consultada:

  • Bernier, A., y Calkins, S. D. (2010). El desarrollo conjunto de la competencia socioemocional y cognitiva en la infancia: implicaciones para la práctica en la primera infancia. Early Childhood Research Quarterly, 25(4), 427-439.
  • Cassidy, J., Parke, R. D., Butkovsky, L., y Braungart, J. M. (1992). Conexiones familiares y entre pares: el papel de la expresividad emocional dentro de la familia y la comprensión de las emociones de los niños. Child Development, 63(2), 603-618.
  • Greene, R. W., Biederman, J., Faraone, S. V., Monuteaux, M. C., Mick, E., DuPre, E. P., … y Goring, J. C. (2001). Dificultades sociales en niñas con TDAH: patrones, comparaciones de género y correlatos. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40(6), 704-710.
  • Pellegrini, A. D. (2002). El papel del juego en el desarrollo humano. New directions for child and adolescent development, 2002(93), 55-65.

 

¿Cómo enseñar a mi hijo/a a escuchar? ¿por qué es importante?

La escucha activa es una habilidad fundamental en nuestras relaciones sociales y en la vida cotidiana. Aunque a veces puede parecer que estamos escuchando, en realidad, muchas veces estamos simplemente esperando nuestro turno para hablar o pensando en otras cosas. Y en los niños y niñas esto sucede bastante. La escucha activa se trata de estar completamente presente y atento a la persona que está hablando, con el fin de comprenderla mejor y construir relaciones más fuertes y significativas. 

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa es un proceso de comunicación en el que se presta atención a lo que la otra persona está diciendo, se comprende su mensaje y se responde de manera adecuada. Implica escuchar sin prejuicios ni interrupciones, estar atento a los gestos y lenguaje corporal, y hacer preguntas claras para aclarar cualquier malentendido. La escucha activa es un proceso importante en nuestras relaciones interpersonales, ya que nos ayuda a construir relaciones más sólidas y significativas.

La escucha activa es importante por varias razones. En primer lugar, nos ayuda a comprender mejor a la persona que está hablando y a entender sus necesidades y preocupaciones. Esto puede ayudarnos a mejorar nuestra comunicación y resolver conflictos de manera más efectiva.

Además, la escucha activa puede ayudar a fortalecer nuestras relaciones interpersonales. Cuando alguien se siente escuchado y comprendido, es más probable que confíe en nosotros y esté dispuesto a compartir sus pensamientos y sentimientos con nosotros en el futuro. La escucha activa también puede mejorar nuestra empatía, lo que nos ayuda a ser más comprensivos y compasivos hacia los demás.

Consejos para trabajar la escucha activa en los niños

Los niños también pueden beneficiarse de la escucha activa y es muy importante que desde que son bien pequeñitos se les vaya incentivando en esta habilidad social. Aquí hay algunos consejos para ayudar a los niños a desarrollar la escucha activa:

  1. Escucha sin interrupciones: Enséñale a tu hijo a escuchar sin interrumpir, dejando que la otra persona termine de hablar antes de responder. Muchas veces en las sesiones de terapia usamos elementos físicos, puedes hacerlo tú también en casa. Por ejemplo: coge un objeto que sea significativo y establece la norma de que quien tenga ese objeto es quien tiene la palabras y el resto debe escuchar.  También puedes practicar contando cuentos y luego haciéndole preguntas acerca del cuento.
  2. Muestra interés: Anima a tu hijo a mostrar interés en lo que la otra persona está diciendo, haciendo preguntas y prestando atención a los detalles. Sé su ejemplo y mientras el niño o la niña te cuenta lo que ha hecho durante el día, tú ve haciéndole preguntas para que note tu interés.
  3. Usa el lenguaje corporal adecuado: Enséñale a tu hijo a prestar atención al lenguaje corporal de la otra persona, ya que esto puede dar pistas importantes sobre lo que está sintiendo. Por ejemplo, cuando estés viendo una peli con él o ella, resalta los gestos o el lenguaje no verbal de los personajes.
  4. Aclara cualquier malentendido: Si hay algún malentendido, asegúrate de que tu hijo haga preguntas para aclarar la situación. No grites ni finalices las discusiones sin haberte comunicado adecuadamente.
  5. Modela el comportamiento: Finalmente, es importante que los padres y madres modelen el comportamiento de escucha activa. Asegúrate de escuchar atentamente a tu hijo y a los demás, y de hacerles preguntas claras para entender mejor sus puntos de vista. Sé su mejor ejemplo de escucha activa.

 

¿Qué son los trastornos del neurodesarrollo?

Hoy en día escuchamos mucho el término de “neurodesarrollo” y “trastorno del neurodesarrollo”, pero exactamente, ¿qué es?.

Los trastornos del neurodesarrollo (o trastornos del desarrollo neurológico) hacen referencia a un grupo de alteraciones o problemas que interfieren en el adecuado funcionamiento y que se presentan desde el nacimiento o, con mayor frecuencia, al inicio de la infancia. Las alteraciones de neurodesarrollo implican dificultades en el desarrollo y funcionamiento del cerebro (Galán-López et al, 2017). Es decir, son todas aquellas dificultades o problemas que surgen desde que el niño nace o desde que es muy pequeñito.

Dentro de estos trastornos del desarrollo podemos encontrar una gran diversidad. Los que incluye el Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) (los incluye como trastornos del desarrollo neurológico) son los siguientes:

  • Discapacidad intelectual.
  • Discapacidad intelectual limítrofe.
  • Trastorno del espectro autista.
  • Retraso global del desarrollo.
  • Discapacidad intelectual no especificada.
  • Trastorno del lenguaje.
  • Trastorno de la comunicación social (pragmática).
  • Trastorno del sonido del lenguaje.
  • Trastorno de fluidez de inicio en la infancia (tartamudeo).
  • Mutismo selectivo.
  • Trastorno específico del aprendizaje.
  • Problema académico o educativo.
  • Trastorno de la comunicación no especificado.
  • Trastornos del desarrollo de la coordinación.
  • Trastorno de movimientos estereotípicos.
  • Trastorno de Gilles la Tourette.
  • Trastorno de tics motores o vocales persistente (crónico).
  • Trastorno de tics transitorio.
  • Trastorno de tics de otros tipos o no especificado.
  • Trastorno por déficit de atención/hiperactividad.
  • Otro trastorno por déficit de atención/hiperactividad especificado (o no especificado).
  • Trastorno negativista desafiante.
  • Trastorno de la conducta.
  • Pica.
  • Trastorno de rumiación.
  • Encopresis.
  • Enuresis.
  • Trastorno del despertar del sueño no REM, del tipo con terrores nocturnos.
  • Problema de relación padre-hijo.
  • Problema de relación entre hermanos.
  • Problemas relacionados con el abuso o negligencia.
  • Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo.
  • Trastorno de ansiedad por separación.
  • Trastorno de estrés postraumático en preescolares.
  • Disforia de género en niños.
  • Trastorno facticio aplicado a otro.
  • Otro trastorno del neurodesarrollo especificado (o no especificado).

Como ves, existen multitud de trastornos del neurodesarrollo y además, muchos son completamente diferentes entre sí. 

Es cierto que algunos de los trastornos que existen son de mayor severidad que otros. Y también es cierto que en muchas ocasiones se realiza un diagnóstico tardío o no se llega a realizar nunca. Y esto trae bastantes consecuencias.

Al fin y al cabo, lo que debemos tener claro con todo esto es que es mucho mejor realizar un diagnóstico temprano para que el niño reciba intervención terapéutica cuanto antes. Hablamos así de la atención temprana. 

La importancia de la atención temprana

Bien, se entiende por atención temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a los niños y niñas de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos (Artigás-Pallarés, 2007).

La atención temprana sería, por tanto, un tratamiento y una prevención a su vez. Ya que en muchas ocasiones un niño de 3 años diagnosticado con TEA recibe atención temprana y se previenen así dificultades futuras. 

Este tipo de intervención es, sin duda, la mejor opción. En todo tipo de dificultades o patologías cuanto antes se trate, menores serán las consecuencias a largo plazo. Pues esto se acentúa aún más en los trastornos del neurodesarrollo.

 

Bibliografía consultada:

American Psychiatric Association – APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (5a. ed. –.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Artigas-Pallarés, J. (2007). Atención precoz de los trastornos del neurodesarrollo. A favor de la intervención precoz de los trastornos del neurodesarrollo. Rev Neurol, 44(3), S31-S34.

Galán-López, I. G., Lascarez-Martínez, S., Gómez-Tello, M. F., & Galicia-Alvarado, M. A. (2017). Abordaje integral en los trastornos del neurodesarrollo. Revista del Hospital Juárez de México, 84(1), 19-25.

Morrison, J. (2015). DSM-5 Guía para el diagnóstico clínico. Editorial El Manual Moderno.

 

Autoestima en los niños y niñas

La autoestima en los niños y niñas

La autoestima es uno de los aspectos fundamentales en el estado emocional de las personas. Así, la autoestima iría muy ligada al autoconcepto. El autoconcepto es la imagen o la percepción que tenemos de nosotros mismos. La autoestima es la valoración que hacemos de esa imagen que tenemos.

La autoestima se va desarrollando durante edades bien tempranas y va siendo influida por múltiples factores. En el caso de los niños y niñas la autoestima se ve altamente influida por el contexto familiar en primer lugar y por el contexto escolar. Estos dos son los contextos de mayor influencia. Es por eso que es fundamental que los niños perciban a su familia y a la escuela como elementos de seguridad y protección.

¿Qué aporta una autoestima positiva a los niños y niñas?

La autoestima es, en definitiva, un gran predictor de bienestar psicológico en los niños y las niñas. Así, se ha demostrado que una autoestima positiva influye en (Vargas y Oros, 2011):

  • Mejores habilidades sociales.
  • Mejor tolerancia al estrés.
  • Mejor adaptación a cambios y flexibilidad.
  • Mayor integración social y capacidad de trabajo en equipo.
  • Mayor percepción de felicidad y satisfacción con la vida.

Por el contrario, una autoestima baja está relacionada con síntomas de depresión infantil, problemas en la escuela,  conductas violentas, impulsividad y desajuste emocional (Vargas y Oros, 2011).

Aunque bien es cierto que muchas personas pueden caer en el error de pensar que la autoestima es sentir que eres perfecto. Y no, no va por ahí. La autoestima se trata de tener una valoración positiva, lo que lleva también a ser realista y entender que hay veces que debemos mejorar en cosas que resultan molestas para nosotros mismos o para los demás. Y entender que esto incidirá en que nos sintamos aún mejor.

¿Qué puedo hacer en casa para contribuir a que mi hijo/a tenga una mejor autoestima?

Como hemos dicho anteriormente, la familia es el contexto principal de influencia en los niños/as. Es por eso que resulta de vital importancia que exista en casa un clima positivo que ayude a que tu hijo/a desarrolle un autoconcepto sano. Los aspectos principales a tener en cuenta son:

  • La comunicación. Es esencial que desde que el niño/a es bien pequeñito/a le acostumbremos a que se sienta parte activa de la estructura familiar y a que entienda que sus opiniones son válidas y bien recibidas. Esto no significa que todo lo que el niño diga se vaya a cumplir, ya que evidentemente entendemos que los niños y niñas no tienen un nivel cognitivo lo suficientemente maduro como para tomar decisiones importantes. Sin embargo, debemos transmitirles a los niños/as que siempre van a ser escuchados y sus opiniones tenidas en cuenta (que no definitivas). Esto, sin duda, va a mejorar su autoconcepto y autoestima.
  • El afecto. El cariño es un aspecto fundamental en la satisfacción personal de los niños y niñas. Resulta básico en el día a día de un niño sano y feliz recibir afecto por parte de su familia, ya sea afecto físico (abrazos, besos…) o verbales (palabras de aprobación, felicitaciones…).
  • El apoyo y la aceptación. Esta parte es de las más importantes, ya que muchas veces caemos en el error de querer moldear a nuestro hijo a nuestro gusto. Debemos aceptar a nuestros hijos y apoyarles en las decisiones que vaya tomando a lo largo de su vida. Bien es cierto que, como hemos dicho, el niño no es capaz de tomar decisiones vitales cuando su nivel madurativo no es suficiente, pero sí que va a ser capaz de mostrar y desarrollar su personalidad. Por ello, no debemos señalar continuamente lo que el niño o la niña hace mal, ya que eso puede disminuir significativamente su autoestima. ¿Los niños y niñas deben entender que tienen cosas que mejorar? Sí, por supuesto, los niños y las personas adultas siempre debemos mejorar cosas, sobre todo si esas cosas afectan negativamente a otras personas o a nosotros mismos. Pero lo que debemos hacer es acompañarlos en ese proceso de forma positiva y sirviendo de modelo de conducta adecuado para nuestros hijos e hijas.
  • La presencia de normas y límites. Sí, también los límites y normas influyen en la autoestima de los niños y niñas. Un niño que entiende que debe respetar algunos límites es un niño que también será consciente de que tiene derecho a que se respeten también con él. Se desarrolla así un comportamiento más asertivo, en el que se respetan los derechos de los demás y se respetan los de uno mismo. Ello incide en una mayor confianza, seguridad y por ende autoestima. Además, se ha visto que los niños que no respetan normas pueden llegar a tener una autoestima demasiado exagerada, lo que incluye comportamientos violentos y agresivos.
  • El fomento de su autonomía. Este es un aspecto clave en la autoestima infantil ya que no solo le decimos al niño que es capaz de hacer algo, sino que se lo demostramos. Lo vivencia por sí mismo. Si los niños se sienten capaces de valerse por sí mismos (dentro de las limitaciones de la etapa evolutiva en que se encuentre) tendrán mayor seguridad, confianza y autoestima. Por ello es muy importante que no intentemos continuamente hacerlo todo por ellos, porque al contrario de lo que pensamos, es altamente contraproducente para su desarrollo y autoestima.

¿Y en la escuela?

Como habíamos comentado, la escuela es el otro ámbito de mayor influencia en la autoestima de los niños y niñas. Este ámbito va muy relacionado con las relaciones sociales y los iguales. Los iguales cobran gran importancia, sobre todo, en la adolescencia.

Es fundamental que los niños y niñas se sientan agusto en la escuela, protegidos, validados y valorados por sus compañeros. Es importante en este caso que el niño experimente experiencias positivas en la escuela que le hagan pensar que es igual de válido que el resto de sus compañeros, tanto a nivel académico como a nivel social. Por eso en muchas ocasiones el sistema educativo de etiquetar a los niños por las notas resulta altamente negativo para su autoestima. Muchos niños y niñas se sienten juzgados por la nota que saquen. Esto crea en los niños una autoestima muy inestable. Es decir, si se trata de un niño que siempre saca malas notas, pensará que es un “inútil”. Y si es un niño que siempre saca buenas notas, va a tener continuamente la presión de que debe seguir sacando dichas notas. Así, en el momento en que no lo hace, se siente un “inútil”.

Por eso, en casa es importante que reforzemos su autoestima en este sentido también, haciéndole entender que lo importante para nosotros no es la nota en sí, sino el esfuerzo que pongamos en aprender.

Bibliografía consultado

  • Bragado, C., Hernández-Lloreda, M. J., Sánchez-Bernardos, M. L., y Urbano, S. (2008). Autoconcepto físico, ansiedad, depresión y autoestima en niños con cáncer y niños sanos sin historia de cáncer. Psicothema, 413-419.
  • Del Barrio, V., Navarro, M. D. F., & Escrivá, M. V. M. (1994). Autoestima y depresión en niños. Revista de psicología general y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología, 47(4), 471-476.
  • Muñoz, A. S., Serrano, R. M., & Urbieta, C. T. (2015). Estudio de la autoestima infantil en función del sexo. Revista sobre la infancia y la adolescencia, (9), 98-115.
  • Vargas Rubilar, J. A., & Oros, L. B. (2011). Parentalidad y autoestima de los hijos: una revisión sobre la importancia del fortalecimiento familiar para el desarrollo infantil positivo.
  • Zamora-Lorente, M. J. (2012). El desarrollo de la autoestima en Educación Infantil (Bachelor’s thesis).

El Síndrome de Down, ¿qué es? ¿Qué implica?

Esta semana se ha celebrado el día mundial del Síndrome de Down. Hoy en día, casi todos conocemos a alguna persona que tenga Síndrome de Down y sabemos a grandes rasgos qué es. Sin embargo, hoy explicaremos realmente qué implica el síndrome de Down así como las expectativas de futuro y algunos personajes importantes que podemos encontrar en la actualidad.

 

Un poco de historia

En el año 1866 fue la primera vez que se describieron las características de una persona con Síndrome de Down, por el médico John Langdon Haydon Down (Pérez, 2014). En el año 1958 se descubrió que el síndrome consistía en una alteración cromosómica del par 21, lo cual lo convirtió en la primera alteración cromosómica descubierta por el ser humano.

 

¿Y en qué consiste esta alteración cromosómica?

El Síndrome de Down es una condición genética que se produce cuando una persona tiene una copia adicional del cromosoma 21. En lugar de tener dos copias, como la mayoría de las personas, las personas con Síndrome de Down tienen tres copias del cromosoma 21. Esto puede causar una variedad de características físicas y de desarrollo, así como un mayor riesgo de ciertas condiciones de salud.

Las personas con Síndrome de Down pueden tener características faciales distintivas (Muñoz, 2004), como ojos inclinados hacia arriba, una nariz pequeña y un labio inferior protruyente. También pueden tener un tono muscular más bajo y una estatura más baja que la media. Sin embargo, es importante recordar que las personas con Síndrome de Down son únicas y pueden tener una amplia variedad de características físicas y de desarrollo.

Además de las características físicas, las personas con Síndrome de Down pueden tener retrasos en el desarrollo, tanto físicos como cognitivos. Pueden tardar más en alcanzar ciertos hitos del desarrollo, como sentarse, gatear, caminar y hablar. También pueden tener dificultades para aprender nuevas habilidades y pueden requerir apoyo adicional en el colegio y la familia. Es por ello que la mayoría de los niños y niñas con SD reciben apoyo a nivel terapéutico (pedagogía, logopedia, terapia ocupacional…).

El diagnóstico del Síndrome de Down generalmente se hace mediante una prueba genética, como una amniocentesis o una muestra de vellosidades coriónicas (CVS). Estas pruebas se realizan durante el embarazo y pueden determinar si un feto tiene Síndrome de Down.

También es posible diagnosticar el Síndrome de Down después del nacimiento, basándose en las características físicas y en las pruebas genéticas. En algunos casos, los padres pueden optar por hacerse pruebas genéticas para saber si tienen un mayor riesgo de tener un hijo con Síndrome de Down.

 

¿Cuánto de habitual es el Síndrome de Down?

El Síndrome de Down es una condición relativamente común en todo el mundo, afectando a aproximadamente 1 de cada 700 nacimientos. En España, se estima que hay alrededor de 35.000 personas con Síndrome de Down. La prevalencia del Síndrome de Down parece ser similar en todo el mundo, aunque hay ciertos factores de riesgo.

 

Factores de riesgo en el Síndrome de Down

Aunque no hay una causa conocida para el Síndrome de Down, existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de tener un bebé con esta condición (Morales, 2016):

  • Edad avanzada de la madre

El factor de riesgo más conocido para el Síndrome de Down es la edad materna avanzada. Las mujeres que tienen hijos a una edad más avanzada tienen un mayor riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. Esto se debe a que las células del óvulo de las mujeres mayores tienen más probabilidades de tener un error en la división celular que resulta en una copia adicional del cromosoma 21.

  • Antecedentes familiares

Tener antecedentes familiares de Síndrome de Down también puede aumentar el riesgo de tener un bebé con esta condición. Si uno de los padres tiene una translocación, en la que una parte del cromosoma 21 se une a otro cromosoma, esto puede aumentar las posibilidades de tener un bebé con Síndrome de Down.

  • Exposición a ciertas sustancias

La exposición a ciertas sustancias durante el embarazo también puede aumentar el riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. Por ejemplo, se ha demostrado que las mujeres que fuman durante el embarazo tienen un mayor riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. Además, ciertos productos químicos y sustancias tóxicas pueden aumentar el riesgo de esta condición.

  • Otros factores

Además de estos factores de riesgo conocidos, hay algunos otros factores que pueden estar asociados con un mayor riesgo de Síndrome de Down. Por ejemplo, las mujeres con ciertos trastornos hormonales o autoinmunitarios pueden tener un mayor riesgo de tener un bebé con Síndrome de Down. 

Es importante recordar que tener uno o más de estos factores de riesgo no significa necesariamente que un bebé tendrá Síndrome de Down. Muchos bebés nacen con esta condición sin ningún factor de riesgo conocido, y muchas mujeres mayores tienen bebés sanos sin Síndrome de Down.

 

¿Cómo suele ser la vida de las personas con Síndrome de Down?

Las expectativas de futuro para las personas con Síndrome de Down han mejorado significativamente en las últimas décadas. Con la atención médica adecuada, las personas con Síndrome de Down pueden vivir una vida larga y saludable. 

Y a pesar de los desafíos que pueden enfrentar, muchas personas con Síndrome de Down han logrado cosas increíbles y han tenido un impacto significativo en el mundo. Aquí hay algunos ejemplos de personajes importantes con Síndrome de Down:

  • Chris Nikic: En 2020, Chris Nikic se convirtió en la primera persona con Síndrome de Down en completar un triatlón de distancia completa en el Ironman de Florida. 
  • Pablo Pineda: Es un actor y activista español que se convirtió en la primera persona con Síndrome de Down en obtener un título universitario en Europa. También es conocido por su papel en la película «Yo También», que cuenta la historia de un hombre con Síndrome de Down que asiste a la universidad y se enamora.
  • Karen Gaffney: Es una nadadora y activista estadounidense que se convirtió en la primera persona con Síndrome de Down en nadar el Canal de la Mancha. También ha nadado la distancia de la Bahía de San Francisco y ha recibido múltiples premios por su trabajo en defensa de las personas con discapacidades intelectuales.
  • Lauren Potter: Lauren Potter es una actriz estadounidense conocida por su papel en la serie de televisión «Glee». También es una activista por los derechos de las personas con diversidad funcional.
  • John Franklin Stephens: John Franklin Stephens es un escritor y activista estadounidense que ha sido una voz líder en la lucha contra la discriminación de las personas con Síndrome de Down.

Estos son solo algunos ejemplos de las muchas personas con Síndrome de Down que han logrado cosas notables y han tenido un impacto significativo en el mundo. Su valentía, determinación y perseverancia son un recordatorio de que la diversidad funcional no define a una persona y que todos tenemos la capacidad de lograr cosas importantes en la vida. Al fin y al cabo, quien más limita es la sociedad en sí, no la condición. 

 

Bibliografía consultada

Casero, J. L., & Pérez, J. G. (2014). Protocolo de seguimiento del síndrome de Down. Pediatría integral, 18(8), 539-549.

Escribá Fernández-Marcote, A. (2002). Síndrome de Down: propuestas de intervención.

Morales, A. D. F. (2016). Aspectos generales sobre el Síndrome de Down. Revista Internacional de apoyo a la inclusión, logopedia, sociedad y multiculturalidad, 2(1), 33-38.

Muñoz, A. M. (2004). El síndrome de Down. Revista Retrieved, 4, 1-104.

Pérez Chávez, D. A. (2014). Síndrome de down. Revista de Actualización Clínica Investiga, 45, 2357.

La diversidad funcional

Son muchas las ocasiones en la última década que hemos oído hablar del concepto de diversidad funcional. Pero, ¿qué es realmente la diversidad funcional?

¿Qué es la diversidad funcional?

Hablamos de diversidad y no de discapacidad. Este concepto ha ido evolucionando a lo largo de los años en la literatura científica y médica.

Actualmente se usa el término diversidad funcional para referirse a personas que funcionan de una manera que no es la habitual (Ferreira, 2010), y en este concepto se engloban mil y una maneras de funcionar. No se trata así de que estas personas no tengan capacidad para algo, sino que su capacidad se enfoca de una manera diferente a lo que es típico.

Un colectivo históricamente discriminado

Las personas con diversidad funcional (o con discapacidad, como tradicionalmente se conocían) han sido discriminadas a lo largo de la historia (Romanach y Lobato, 2005). Han sido consideradas como personas limitadas que no podían llegar a tener una vida normal o que no merecían si quiera el esfuerzo de intentar que superasen sus barreras, porque muchas veces las barreras se las ponía la sociedad. Bien es cierto que en los últimos años se ha adquirido un nivel de concienciación mucho mayor y que actualmente se apuesta por un modelo de inclusión social.

Tipos de diversidad funcional

Se establece que existen cinco tipos de diversidad funcional: física o motora, auditiva, visual, intelectual y psíquica y multisensorial.

  1. Física o motora: implican una dificultad para realizar ciertos movimientos (problemas para desplazarse, para mantener el equilibrio, problemas relacionados con el lenguaje…). Estas dificultades pueden ser prenatales, perinatales o postnatales (por ejemplo, un accidente o una patología).
  2. Auditiva: supone, de alguna manera, una pérdida de audición. Ésta puede ser profunda (cofosis o sordera) o una hipoacusia, unilateral (un solo oído) o bilateral (los dos oídos). La causa puede ser congénita o derivada de alguna otra enfermedad.
  3. Visual: se trata de una diversidad en la percepción visual. Puede ser una ceguera total o parcial. Su causa puede ser congénita o adquirida.
  4. Intelectual y psíquica: la diversidad de tipo intelectual tiene que ver con un nivel cognitivo inferior a lo que se espera y que comporta problemas de aprendizaje o de adaptación. La diversidad psíquica afecta al comportamiento funcional y adaptativo (comunicación, habilidades sociales…) pero el nivel intelectual no se ve afectado.Ambos tipos de diversidad pueden deberse a condiciones genéticas, a traumatismo craneoencefálicos, desnutrición.
  5. Multisensorial: se da cuando coexisten problemas auditivos y visuales. Existe la sordoceguera congénita (desde el nacimiento) o la adquirida.

En todas ellas, se produce lo que hemos mencionado anteriormente, y es una forma de funcionar diferente a lo que es frecuente. Una persona con ceguera total no logra ver lo que frecuentemente sí ven las personas que no presentan dicha diversidad. Una persona con espina bífida no es capaz de moverse con la misma facilidad que frecuentemente se mueve una persona sin dicha diversidad. Y esa diversidad puede presentarse en un área y no en otras. Es decir, una persona con cofosis (sordera) presenta diversidad en la audición, pero puede tener un buen desarrollo comunicativo y social. Por otro lado, hay ocasiones en las que hay comorbilidad entre varios tipos de diversidad (una persona con cofosis y con diversidad intelectual, por ejemplo).

Referencias bibliográficas

  • Ferreira, M. A. (2010). De la minus-valía a la diversidad funcional: un nuevo marco teórico-metodológico. Política y sociedad, 47(1), 45-65.
  • Romañach, J., y Lobato, M. (2005). Diversidad funcional, nuevo término para la lucha por la dignidad en la diversidad del ser humano. Foro de vida independiente, 5, 1-8.
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