Familias

Juegos de mesa para disfrutar este verano en familia

Las vacaciones de verano son el momento ideal para disfrutar del tiempo en familia y crear recuerdos duraderos. Una excelente manera de hacerlo es a través de los juegos de mesa, que ofrecen entretenimiento, desafíos y diversión para todas las edades. Hoy te vamos a recomendar algunos juegos que puedes disfrutar en familia, algunos probablemente los conozcas ya que son clásicos, pero quizá otros no y te llamen la atención. ¡Puedes hacerte con algunos de ellos!

  • Monopoly (Edad mínima: 8) Monopoly es un clásico. Todos lo conocemos y alguna vez lo hemos jugado. Se trata de un juego de negociación y estrategia en el que los jugadores compran propiedades, construyen casas y hoteles, y cobran alquiler a sus oponentes. El objetivo es convertirse en el jugador más rico del juego. Aunque puede llevar algo de tiempo completar una partida, Monopoly ofrece una experiencia icónica y momentos emocionantes para compartir en familia.
  • Scattergories (Edad mínima: 8) Scattergories es un juego de palabras desafiante y divertido. Los jugadores deben pensar rápidamente y escribir palabras que empiecen con la misma letra en diferentes categorías antes de que se acabe el tiempo. La originalidad y la rapidez son clave para obtener puntos. Scattergories es ideal para estimular la creatividad y el pensamiento rápido en familia.
  • Tabú (Edad mínima: 8) Tabú es un juego de palabras y habilidades verbales en el que los jugadores intentan hacer que su equipo adivine una palabra o frase sin usar las palabras prohibidas en la tarjeta. El reloj está en marcha, y la presión y la diversión se mezclan mientras los jugadores intentan describir con palabras ingeniosas sin caer en las palabras tabú. Tabú es perfecto para desafiar el ingenio y el ingenio de todos.
  • Jenga (Edad mínima: 5-6) Este juego nos encanta y lo usamos bastante en el Gabinete para trabajar con los niños/as. Jenga es un juego de habilidad en el que los jugadores deben apilar bloques de madera en forma de torre y luego retirarlos uno por uno sin que la torre se derrumbe. La tensión aumenta a medida que la torre se vuelve más inestable. Jenga es un juego simple pero emocionante que involucra destreza y paciencia.
  • Pictionary (Edad mínima: 8) Pictionary es un juego de dibujo y adivinanzas en el que los jugadores deben representar palabras o frases usando solo dibujos. Los compañeros de equipo deben adivinar la palabra o frase antes de que se acabe el tiempo. Pictionary fomenta la creatividad, la comunicación visual y garantiza risas y momentos divertidos en familia.
  • Catan (Edad mínima: 10) Catan es un juego de estrategia en el que los jugadores deben construir y colonizar una isla ficticia llamada Catan. Los jugadores recolectan recursos, comercian entre sí y construyen caminos y asentamientos para ganar puntos. Catan es conocido por su equilibrio entre estrategia y suerte, y ofrece una experiencia de juego rica y envolvente.
  • Uno (Edad mínima: 7) Uno es un juego de cartas clásico y fácil de aprender. El objetivo es deshacerse de todas las cartas de tu mano antes que los demás jugadores. Las cartas especiales, como los cambios de color y los reversos, añaden emoción y cambian el rumbo del juego. Uno es ideal para partidas rápidas y divertidas en familia.
  • Ticket to Ride (Edad mínima: 7-8) Ticket to Ride es un emocionante juego de aventuras en tren que transportará a tu familia a través de diferentes destinos del mundo. Los jugadores deben recolectar cartas de colores para reclamar rutas y conectar ciudades en el tablero. Con estrategia y planificación, el objetivo es construir la red de trenes más extensa y ganar puntos. Ticket to Ride ofrece una experiencia emocionante y desafiante para jugadores de todas las edades.
  • Sushi Go! (Edad mínima: 6) Sushi Go! es un juego rápido y divertido que simula una comida en un restaurante de sushi. Los jugadores deben seleccionar y pasar cartas estratégicamente para armar las combinaciones de sushi más deliciosas y ganar puntos. Con una mecánica sencilla y adorables ilustraciones, este juego es ideal para iniciar a los más pequeños en el mundo de los juegos de mesa.
  • Dixit (Edad mínima: 8) Dixit es un juego creativo y lleno de imaginación que estimula la capacidad narrativa y visual de los jugadores. Cada jugador elige una carta de su mano y describe brevemente una frase, palabra o historia relacionada con ella, mientras los demás intentan adivinar cuál es la carta original. Con hermosas ilustraciones y múltiples interpretaciones, Dixit garantiza risas y momentos inolvidables en familia.
  • Dobble (Edad mínima: 6) Dobble es un juego de velocidad y observación en el que los jugadores deben encontrar símbolos idénticos entre diferentes cartas. Cada partida es emocionante y llena de tensión, ya que los jugadores intentan ser los primeros en descubrir el par correcto. Dobble es fácil de aprender y se puede jugar en casi cualquier lugar, lo que lo convierte en una opción perfecta para las vacaciones de verano.
  • Quién es quién (Edad mínima: 6). Otro clásico. Es un juego de mesa de deducción y eliminación. El objetivo principal del juego es adivinar el personaje secreto de tu oponente antes de que él adivine el tuyo. El juego consiste en una serie de tarjetas con diferentes personajes, cada una con características distintivas, como color de cabello, ojos, accesorios, etc. Cada jugador elige una tarjeta de personaje y la coloca frente a ellos, manteniéndola en secreto. Luego, los jugadores deben hacer preguntas a su oponente para reducir las opciones de personajes posibles. Las preguntas deben tener respuestas que se puedan responder con «sí» o «no». Por ejemplo, «¿Tu personaje tiene el pelo rubio?» o «¿Tu personaje lleva gafas?».

 

Estas son algunas de nuestras recomendaciones, pero hay muchísimas más y debes saber que cualquier juego es una buena excusa para pasar tiempo en familia. Los juegos de mesa son una excelente opción para disfrutar en familia durante las vacaciones de verano. Además de ofrecer diversión y entretenimiento, fomentan el trabajo en equipo, la competitividad amistosa y la creatividad. 

 

¿Por qué es importante poner normas y límites a los niños? 

Todos y todas tenemos muy claro cuáles son las consecuencias de basar la educación de nuestros hijos en una estructura autoritaria y muy rígida. Pero pocas veces hablamos de lo perjudicial que es para el bienestar psicosocial de nuestros hijos la ausencia de normas y límites. La educación de los niños es un aspecto fundamental en su desarrollo integral. En este sentido, las normas y los límites desempeñan un papel crucial para brindarles una estructura, seguridad y orientación adecuadas. Sin embargo, en algunos casos, la falta de normas y límites en la educación en casa puede generar problemas psicosociales en los niños. 

Importancia de las normas y límites en la educación 

Las normas y los límites proporcionan a los niños una estructura y un marco de referencia para comprender su entorno y las expectativas sociales. Estas pautas les permiten aprender sobre los límites aceptables de comportamiento, las responsabilidades y las consecuencias de sus acciones. Además, las normas y los límites ayudan a establecer rutinas, promueven la disciplina y fomentan la autorregulación emocional.

Desde una perspectiva psicológica, las normas y los límites brindan seguridad y estabilidad emocional a los niños. Les ofrecen una sensación de pertenencia y los protegen de situaciones que podrían resultar peligrosas o dañinas para su desarrollo. Las normas claras y consistentes también contribuyen a cultivar valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía.

¿A partir de qué edad es importante establecer normas y límites?

La edad en la que se deben establecer normas y límites en la educación de los niños puede variar, pero es recomendable iniciar este proceso desde edades tempranas. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), los primeros años de vida son fundamentales para la adquisición de normas básicas, ya que los niños están en una etapa de rápida formación de hábitos y estructuración de su comportamiento.

Es importante tener en cuenta que las normas y los límites deben ser apropiados para la edad y el nivel de desarrollo del niño. Al principio, se pueden establecer normas simples relacionadas con la seguridad, el respeto y las rutinas básicas, adaptándolas gradualmente a medida que el niño crece y adquiere más habilidades cognitivas y emocionales.

Problemas psicosociales derivados de la falta de normas y límites

La falta de normas y límites en la educación en casa puede ocasionar diversos problemas psicosociales en los niños. Algunos de los efectos negativos que se pueden observar incluyen:

  • Falta de autorregulación emocional: Sin normas y límites, los niños pueden tener dificultades para controlar sus emociones, lo que puede llevar a rabietas, comportamientos agresivos o falta de empatía hacia los demás.
  • Inseguridad y ansiedad: La ausencia de normas y límites claros puede generar inseguridad en los niños, quienes pueden experimentar ansiedad al no saber qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de sus acciones.
  • Dificultades en las relaciones sociales: La falta de normas y límites puede dificultar la interacción social de los niños. La ausencia de pautas sobre el respeto y la empatía puede dar lugar a problemas en las relaciones con sus pares y con adultos.
  • Baja tolerancia a la frustración: La falta de normas y límites puede llevar a una baja tolerancia a la frustración en los niños, ya que no han aprendido a aceptar límites y retrasar la gratificación.

 

Es esencial destacar que establecer normas y límites no implica una educación autoritaria o restrictiva. Al contrario, se trata de brindar un entorno seguro y estructurado en el que los niños puedan crecer, desarrollarse y aprender a tomar decisiones responsables.

En resumen, las normas y los límites son fundamentales en la educación de los niños, ya que proporcionan una estructura necesaria para su desarrollo psicosocial. Establecer estas pautas desde una edad temprana es crucial para ayudar a los niños a comprender las expectativas sociales, regular sus emociones y comportamientos, y desarrollar habilidades de toma de decisiones y responsabilidad. La falta de normas y límites puede dar lugar a diversos problemas psicosociales que afectan el bienestar y el desarrollo saludable de los niños. Por lo tanto, es importante que los padres y cuidadores se comprometan en establecer y mantener normas claras y consistentes en el entorno familiar.

Bibliografía consultada:

  • Asociación Española de Pediatría. (2016). Guía de salud infantil: 0-14 años. Recuperado de https://www.aeped.es/sites/default/files/guia_salud_infantil.pdf
  • Escolar, M. C. (2006). Límites y normas en la educación de los hijos. Psicología educativa, 12(1), 55-64.
  • Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF). (s.f.). Educar en normas y límites: una tarea fundamental.
  • Martínez, A. (2018). Límites en la educación infantil: guía práctica para padres y educadores. Ediciones Pirámide.
  • Navarro, M. (2018). Educar sin perder los nervios: guía emocional para transformar tu vida familiar. Grijalbo.
  • López, V. (2020). Importancia de los límites en la educación infantil. Escuela en la nube.
  • Ortega-Ruiz, R., Del Rey, R., & Casas, J. A. (2016). Evaluar y prevenir el bullying y el cyberbullying: mirando al futuro. Universidad de Córdoba.

 

Mitos del amor romántico: promoviendo salud en las relaciones adolescentes

El amor romántico, en términos simples, se refiere a la atracción emocional y sexual entre dos personas, que suele llevar a compromiso a largo plazo. Sin embargo, la sociedad ha construido una serie de mitos alrededor del amor romántico que pueden ser perjudiciales para los adolescentes.

Los mitos del amor romántico son ideas preconcebidas y erróneas que se relacionan con lo que una relación “verdadera” debe tener o cómo debe de ser. Estos mitos pueden hacer que los adolescentes tengan expectativas poco realistas sobre las relaciones amorosas y, por lo tanto, pueden dificultar su capacidad para establecer relaciones saludables y satisfactorias. Por eso es importante que tengan claro cuáles son los mitos más recurrentes y cuál es la realidad. Algunos de estos mitos son:

  1. «El amor verdadero es eterno y sin esfuerzo»: Si bien el amor puede ser algo maravilloso, también puede cambiar a lo largo del tiempo. Incluso las relaciones más felices tienen altibajos, y ambas partes deben estar abiertas a comunicarse, solucionar problemas y hacer esfuerzos para mantener la relación sólida. Los adolescentes deben entender que ninguna relación es perfecta.
  2. «Los celos son una muestra de amor»: Los celos no son un indicador de amor verdadero, sino de inseguridad y control. Las parejas saludables confían el uno en el otro y no necesitan controlar al otro.
  3. «El amor verdadero es el que se siente a primera vista»: La atracción instantánea es común, pero no es una garantía de amor verdadero. Las relaciones requieren tiempo y esfuerzo para desarrollarse y mejorar.
  4. «El amor verdadero es sacrificio»: Si bien las relaciones sanas a menudo implican compromiso y esfuerzo en ciertos aspectos, esto no debe significar que uno tenga que sacrificar su propia felicidad o bienestar por el bien de la relación. En las relaciones verdaderas y saludables, ambas partes deben esforzarse para mantener un equilibrio y ninguno tiene que anular su propia esencia como persona.
  5. «El amor verdadero es exclusivo»: Muchos adolescentes creen que deben ser la única persona en la vida de su pareja y que no deben tener amistades cercanas o relaciones p con otras personas del sexo opuesto. Esto puede derivar en un comportamiento controlador hacia su pareja, lo cual no es saludable.
  6. «El amor verdadero conduce a la felicidad eterna»: Por supuesto, el amor puede hacernos sentir muy felices y completos, pero no es una solución mágica a la vida. Todavía tendremos que enfrentar desafíos y dificultades en nuestra vida, y es importante recordar que nuestro estado de felicidad no sólo depende en nuestra relación de pareja, sino de nosotros mismos.

A lo largo de la historia, la idea del amor romántico ha evolucionado y ha sido influenciada por diversos factores, como la religión, la literatura y las artes. En épocas antiguas, las relaciones solían ser arregladas y no se basaban en el amor romántico. En la Edad Media, la idea del amor romántico surgió en la literatura y la poesía, y se relacionaba con el amor cortés, el cual era una especie de amor platónico e ideal.

Hoy en día, las relaciones amorosas se basan en el amor romántico y se espera que sean satisfactorias e íntimas. Sin embargo, muchos adolescentes tienen dificultades para crear relaciones saludables, y esto puede ser perjudicial en varios aspectos. Según un estudio realizado en Estados Unidos, aproximadamente uno de cada tres adolescentes ha experimentado violencia en su relación amorosa. Además, los adolescentes que experimentan relaciones insanas tienen más probabilidades de tener problemas de ansiedad, depresión y abuso de sustancias.

En definitiva, los mitos del amor romántico son ideas preconcebidas y erróneas que pueden ser perjudiciales para los adolescentes. Estos mitos pueden hacer que los adolescentes tengan expectativas poco realistas sobre las relaciones amorosas y, por lo tanto, pueden dificultar su capacidad para establecer relaciones saludables y satisfactorias. Es importante para los jóvenes reconocer estos mitos y aprender a construir relaciones basadas en la comunicación, la confianza y el respeto mutuo.

 

Bibliografía consultada:

Aguilar-Vicente, M., Castillo-Pulgar, K., García-Sánchez, J. N., Flores-Palacios, F., y Muñóz-Fernández, N. (2019). Factores de riesgo y protección en las relaciones de pareja adolescentes: una revisión bibliográfica. Revista Colombiana de Psicología, 28(2), 11-29. 

Aluoch, J., Franz, L. & Beck, K. (2019). Romantic Myths and Teen Dating Violence. Journal of Aggression, Maltreatment, & Trauma, 28(2), 117-130.

Arana-Puelles, E., y Ugarte-Gaztelu, J. M. (2015). Las emociones en las relaciones de pareja adolescentes. Revista de Psicodidáctica, 20(1), 25-39. 

Fernández-González, L., O’Leary, D. & Muñoz-Rivas, M. J. (2019). The Myths of Romantic Love: Do They Represent Reality or Fantasy? Journal of Family Violence, 34(6), 513-524.

Luscombe, B. (2018, February 14). The Myth of Perfect Romantic Love. Time.

Moreno-Mansilla, M. B., y Santos-Iglesias, P. (2018). Relaciones románticas adolescentes: tipologías y factores de riesgo y protección. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 3(1), 297-306.

 

Características de los niños/as con TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Se caracteriza por la presencia de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, que pueden variar en intensidad y manifestarse de diferentes maneras. Asimismo, debes saber que para realizar el diagnóstico es necesario que el niño tenga seis años, pero hay características antes de dicha edad que nos pueden indicar de forma temprana que existe el trastorno en el niño/a. Por ello, hoy te vamos a contar las características de antes de los seis años y después de los seis. 

Características en niños de menos de seis años

Los niños de menos de seis años con TDAH presentan una serie de características que pueden ser indicativas de esta condición. Algunos de los signos más comunes incluyen:

  1. Dificultades para mantener la atención: Los niños pequeños con TDAH pueden tener dificultades para prestar atención a tareas o actividades específicas, como jugar o escuchar instrucciones.
  2. Hiperactividad: Los niños pueden mostrar un nivel de actividad física excesivo, siendo inquietos y constantemente en movimiento.
  3. Impulsividad: Los niños pueden actuar sin pensar en las consecuencias, interrumpir a los demás y tener dificultades para esperar su turno.
  4. Problemas de sueño: Los problemas de sueño, como dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes, son comunes en niños pequeños con TDAH.
  5. Dificultades en el desarrollo del lenguaje y la coordinación motora: Algunos niños con TDAH pueden tener retrasos en el desarrollo del lenguaje o dificultades en la coordinación motora fina.

Características en niños de más de seis años y adolescencia

A medida que los niños con TDAH crecen, las características pueden cambiar y manifestarse de manera diferente. Algunas características comunes en esta etapa incluyen:

  1. Inatención: Los niños mayores y adolescentes con TDAH pueden tener dificultades para concentrarse en tareas escolares, organizarse y completar el trabajo.
  2. Hiperactividad y agitación: Aunque la hiperactividad puede disminuir en comparación con la etapa preescolar, los niños y adolescentes con TDAH aún pueden tener dificultades para quedarse quietos, especialmente en situaciones en las que se requiere calma.
  3. Impulsividad: La impulsividad puede manifestarse en la toma de decisiones apresuradas, interrumpir a los demás o tener dificultades para esperar turnos.
  4. Problemas emocionales y de conducta: Los niños y adolescentes con TDAH tienen un mayor riesgo de presentar problemas emocionales, como ansiedad y depresión, así como comportamientos desafiantes o agresivos.
  5. Baja autoestima: Las dificultades en el rendimiento académico y las relaciones sociales pueden afectar la autoestima de los niños y adolescentes con TDAH.

Diagnóstico y edad

Como hemos mencionado anteriormente, el diagnóstico del TDAH se puede realizar a partir de los seis años de edad, según los criterios diagnósticos establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

Es importante tener en cuenta que los síntomas del TDAH deben estar presentes en diferentes contextos, como el hogar, la escuela y las relaciones sociales, y deben causar un deterioro significativo en el funcionamiento del niño o adolescente.

El proceso de diagnóstico generalmente implica una evaluación exhaustiva realizada por un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra. Se recopilará información detallada sobre los síntomas, antecedentes médicos y de desarrollo, así como la observación directa del comportamiento del niño en diferentes situaciones.

Es importante considerar que el diagnóstico del TDAH puede ser complejo debido a la superposición de síntomas con otros trastornos o condiciones, como trastornos del espectro autista, ansiedad, depresión o dificultades de aprendizaje. Por lo tanto, se requiere una evaluación minuciosa para descartar otras posibles explicaciones.

Conclusiones

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta el desarrollo y el funcionamiento de los niños y niñas. Las características principales del TDAH varían según la edad, con síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad que se manifiestan de manera diferente en niños de menos de seis años, niños de más de seis años y durante la adolescencia.

Es fundamental destacar que el diagnóstico del TDAH se realiza a partir de los seis años de edad, y requiere una evaluación completa por parte de un profesional de la salud mental. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para ayudar a los niños y adolescentes con TDAH a alcanzar su máximo potencial y mejorar su calidad de vida.

Esperamos que este artículo haya proporcionado una visión general de las características principales de los niños y niñas diagnosticados con TDAH, teniendo en cuenta las diferencias según la edad. Recuerda que es esencial buscar información y orientación profesional para un diagnóstico preciso y un enfoque terapéutico adecuado.

 

Bibliografía consultada

American Psychiatric Association (APA). (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Editorial Médica Panamericana.

Asociación Española de Pediatría (AEP). Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/guia_tda_hiperactividad.pdf

Fundación CADAH (Centro de Atención y Diagnóstico del Déficit de Atención e Hiperactividad). Características del TDAH. Disponible en: http://www.cadah.org/index.php/informacion-tdah/caracteristicas-del-tdah

Organización Mundial de la Salud (OMS). (1992). Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10). Décima revisión.

 

Películas para abordar el tema de la muerte con mis hijos/as

Las películas pueden ser una herramienta poderosa para ayudar a los niños a comprender y procesar temas difíciles, como la muerte. Cuando se trata de abordar este tema delicado, es importante encontrar películas que lo traten de manera sensible y comprensible para su edad. En este artículo, exploraremos una selección de películas para niños que abordan el tema de la muerte de una manera que fomenta la empatía, la reflexión y el crecimiento emocional. Estas películas pueden ayudar a los niños a comprender y enfrentar el duelo de una manera saludable.

  1. Coco (2017)

Coco es una película que ha cautivado a audiencias de todas las edades. Ambientada en la tradición mexicana del Día de los Muertos, la historia sigue a Miguel, un niño que sueña con convertirse en músico a pesar de la oposición de su familia. A medida que se adentra en el mundo de los muertos, Miguel descubre la importancia de la memoria, el amor y la conexión con sus antepasados. Coco aborda el tema de la muerte con ternura y respeto, y muestra cómo los recuerdos y la música pueden unir a las personas a lo largo del tiempo.

  1. El Libro de la Vida (2014)

Esta película animada ofrece una visión colorida y vibrante del Día de los Muertos. La historia se centra en Manolo, un joven torero que se encuentra en medio de un viaje extraordinario a través de la vida, la muerte y el reino de los recordados. Con una animación cautivadora y una banda sonora encantadora, El Libro de la Vida explora temas como el destino, el amor verdadero y la importancia de recordar a aquellos que han fallecido. La película presenta la muerte como parte natural de la existencia y ofrece una perspectiva reconfortante sobre la continuidad de la vida más allá de la muerte.

  1. Up (2009)

Aunque Up no se centra exclusivamente en el tema de la muerte, aborda el proceso del duelo de manera conmovedora. La película sigue la historia de Carl, un anciano que decide cumplir el sueño de su difunta esposa y emprende un viaje en su casa voladora. A través de esta aventura, Carl aprende a encontrar la esperanza y el propósito nuevamente después de la pérdida. Up aborda el tema de la muerte de manera sensible, mostrando cómo el amor y los recuerdos pueden ayudarnos a superar la pérdida y encontrar un nuevo significado en la vida.

  1. El Rey León (1994)

Esta película clásica de Disney es una conmovedora historia sobre el crecimiento, la responsabilidad y el duelo. Ambientada en las vastas tierras de África, El Rey León cuenta la historia de Simba, un joven león que debe enfrentar la pérdida de su padre y lidiar con las consecuencias emocionales que conlleva. La película aborda el tema de la muerte de manera accesible para los niños, mostrando cómo Simba se enfrenta a su dolor, aprende lecciones importantes y encuentra el coraje para asumir su lugar como líder. El Rey León ofrece una oportunidad para que los niños reflexionen sobre la pérdida, la resiliencia y el legado de aquellos que ya no están con nosotros.

  1. El viaje de Chihiro (2001)

Esta aclamada película de animación japonesa presenta una historia mágica y emocionalmente profunda. El viaje de Chihiro sigue a una niña llamada Chihiro, quien se encuentra atrapada en un mundo espiritual después de que sus padres son transformados en cerdos. A lo largo de su viaje, Chihiro encuentra criaturas místicas y se enfrenta a desafíos que la ayudan a madurar y encontrar su valentía interior. Aunque la muerte no es el tema principal de la película, se aborda de manera sutil y simbólica, explorando temas de cambio, pérdida y transformación.

  1. Big Hero 6 (2014) 

Esta película de Disney cuenta la historia de Hiro Hamada, un joven prodigio de la robótica. Después de una tragedia, Hiro se enfrenta a la pérdida y debe aprender a lidiar con su dolor mientras forma un vínculo especial con Baymax, un robot de atención médica.

  1. Mi Vecino Totoro (1988) 

Esta película de Studio Ghibli sigue a dos hermanas, Satsuki y Mei, mientras exploran un mundo mágico lleno de criaturas encantadoras. Aunque la muerte no es el tema central, la película aborda el tema del cambio y la superación de los desafíos emocionales.

Las películas pueden ser una valiosa herramienta para abordar el tema de la muerte con los niños, ayudándoles a comprender y procesar sus emociones de manera saludable. Al ver estas películas con tus hijos, puedes fomentar la comunicación abierta, la empatía y el crecimiento emocional mientras exploran el tema del duelo y la importancia de recordar a aquellos que han fallecido.

Recuerda que, como padre o madre, es importante acompañar a tus hijos durante la experiencia de ver estas películas, brindarles apoyo emocional y estar dispuestos a responder sus preguntas. Al abordar el tema de la muerte de manera compasiva y comprensible, estás ayudando a tus hijos a desarrollar una mejor comprensión de la vida y la pérdida, fortaleciendo su resiliencia y capacidad para enfrentar las dificultades de una manera saludable.

 

¿Cómo ayudar a mi hijo/a a mejorar su tolerancia a la frustración?

Seguro que más de una vez han escuchado la frase: “Mi hijo/a tiene baja tolerancia a la frustración”. Lo escuchamos muchísimo, pero ¿realmente sabemos a qué se refiere? Puede resultar algo confuso así que vamos a tratar de explicar a qué se refiere.

Primero vamos a aclarar qué es la frustración: es un estado negativo originado por el bloqueo o incumplimiento de una meta. Mientras más intensa sea la motivación por lograr el objetivo, mayor será la frustración que se experimente si no se alcanza. Por otro lado, la tolerancia indica la capacidad de resistir o soportar algo. 

En consecuencia, la baja tolerancia a la frustración es la falta de capacidad para resistirse a eventos difíciles, adversos, estresantes… en la que la persona anticipa su respuesta o impulso, y es incapaz de continuar debido a  dichas contrariedades. ¿Nos suena esto, verdad? A muchos niños y niñas les sucede y es normal. 

A lo largo de nuestra vida encontraremos muchas situaciones difíciles de manejar, presiones a las que estamos expuestos/as y debemos transmitirles a los niños/as que estas situaciones existen y que es normal que cueste afrontarlas. Y que es por eso que debemos desarrollar técnicas que nos permitan manejar la tolerancia a la frustración.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para enseñar a desarrollar la tolerancia a la frustración es localizar qué está causando ese estado de ánimo negativo. Podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Estamos exigiendo demasiado?
  • ¿Él/Ella es muy perfeccionista?
  • ¿Seguro que hay oportunidades para el éxito?
  • ¿Está muy cansado/a?

Hay que considerar que en ocasiones la meta sea demasiado difícil para su nivel o edad y el no poder acceder a ella puede desencadenar el efecto contrario al que buscamos y aumentar su frustración y en consecuencia la rabia o ira. Además, si es muy perfeccionista o está cansado son situaciones individuales que hay que valorar para adaptar las metas a cada uno/a.

Vamos a darte algunos consejos para desarrollar con los peques técnicas que mejoren la tolerancia a la frustración: 

  1. Enseñar técnicas de relajación. La ansiedad o la ira no pueden aparecer si tenemos control sobre nuestro cuerpo. Algo interesante es por ejemplo, enseñar relajación con un globo imaginario, donde el niño debe inflarlo en su mente poco a poco respirando y cuando esté hinchado debe soltarlo.
  2. Identificación: En el momento que sienta frustración y rabia ayudarlo a que identifique su estado corporal y mental: mira tus manos, están apretadas, tu respiración está siendo rápida, trata de concentrarte en ella. 
  3. Pedir ayuda en el momento adecuado: En ocasiones los niños y niñas piden ayuda sin ni siquiera haber intentado. Trata de no dar una respuesta demasiado temprana que alivie su frustración al momento. Hay que darle pistas o ayudar en el momento en que se ha calmado si no estaremos reforzando su conducta. 
  4. Buscar consecuencias: ¿Qué puede pasar si no se cumple el objetivo? Trata de hacerle ver que en ocasiones no cumplir la meta no es algo negativo. Por ejemplo, jugando a algún juego de cartas, si pierde realmente no está perdiendo nada, es un juego donde la finalidad es divertirse. 
  5. Enseñar alternativas: Estimular el pensamiento creativo, si alguna tarea es tediosa podemos proponer alternativas que le resulten más estimulantes y fáciles para así enseñar otras opciones de procesamiento y que aprenda que no existe un solo camino. 

¡Esperamos que os sirva de ayuda!

Bibliografía consultada:

Aguilar, P. E., & Garcia, G. (2022). Propuesta de intervención con técnicas gestálticas para mejorar la tolerancia a la frustración en adolescentes de una institución de Trujillo [Tesis de licenciatura, Universidad Privada del Norte]. Repositorio de la Universidad Privada del Norte 

Ventura-León, J., Universidad Privada del Norte, Perú, Caycho-Rodríguez, T., Vargas-Tenazoa, D., Flores-Pino, G., Universidad Privada del Norte, Perú, Universidad Privada del Norte, Perú, & Universidad Privada del Norte, Perú. (2018). Adaptación y validación de la Escala de Tolerancia a la Frustración (ETF) en niños peruanos. Revista de psicología clínica con niños y adolescentes, 5(2), 23–29.

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a a mejorar sus habilidades sociales?

La interacción social es un componente esencial del desarrollo infantil. Desde la primera infancia, los niños aprenden a relacionarse con los demás a través de la observación, la imitación y la práctica. Las habilidades sociales son una parte fundamental de esta interacción y se refieren a las conductas y estrategias que se utilizan para establecer y mantener relaciones sociales satisfactorias. Aunque algunas habilidades sociales son innatas, la mayoría se aprenden y se pueden entrenar. 

Las habilidades sociales son esenciales para el bienestar emocional y el éxito social de los niños. La falta de habilidades sociales puede llevar a problemas de comportamiento, aislamiento social, baja autoestima y dificultades académicas. Por el contrario, los niños que poseen habilidades sociales bien desarrolladas tienden a tener relaciones sociales más satisfactorias, mejores habilidades de resolución de conflictos, mayor autoconfianza y éxito académico (Bernier y Calkins, 2010).

Aunque algunas habilidades sociales se adquieren naturalmente a medida que los niños crecen, otras deben ser enseñadas. Los padres y madres tienen un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños, al igual que los profesionales de la salud mental y los educadores. 

Es por ello que como padre o madre tienes un papel fundamental en el correcto desarrollo de las habilidades sociales de tu hijo/a. Te presentamos algunos consejos para mejorar dichas habilidades con tu peque:

1. Juegos de rol

Los juegos de rol son una forma divertida de ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales. Los padres y madres pueden representar diferentes personajes, y los niños pueden asumir el papel de alguien más. De esta manera, los niños pueden practicar habilidades como la empatía, la escucha activa y la resolución de conflictos. Por ejemplo, pueden representar situaciones cotidianas, como pedir ayuda a un desconocido, compartir juguetes con un amigo o resolver una discusión con un hermano. A través de este juego, los niños pueden aprender a comunicarse de manera efectiva y desarrollar habilidades de resolución de problemas (Pellegrini, 2002).

 2. Juegos de mesa cooperativos

Los juegos de mesa cooperativos son una excelente manera de fomentar el trabajo en equipo y la cooperación. En lugar de competir entre sí, los jugadores trabajan juntos para lograr un objetivo común. Estos juegos ayudan a los niños a aprender a escuchar y comunicarse eficazmente, así como a respetar las ideas y opiniones de los demás. Además, pueden ser una actividad divertida para toda la familia. 

 3. Actividades en grupo

Las actividades en grupo pueden ser una excelente manera de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Estas actividades pueden incluir deportes en equipo, ir a clases de teatro, clases de música… Estas actividades ayudan a los niños a aprender a trabajar en equipo, a comunicarse eficazmente y a construir relaciones positivas con los demás. Además, las actividades en grupo también pueden ser una forma divertida de hacer amigos y desarrollar un sentido de pertenencia.

4. Lectura de libros y cuentos

La lectura de libros y cuentos puede ser una forma divertida de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden elegir libros que traten temas como la empatía, la resolución de conflictos, la amistad y la comunicación efectiva. Al leer juntos, los niños pueden aprender sobre diferentes situaciones sociales y cómo lidiar con ellas de manera positiva y efectiva. Además, la lectura también puede ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario y su capacidad de concentración.

5. Juegos de imaginación

Los juegos de imaginación pueden ser una forma divertida de fomentar la creatividad y el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden alentar a sus hijos a crear historias y personajes, y a jugar juntos en un mundo imaginario. Estos juegos ayudan a los niños a desarrollar su capacidad de empatía, su imaginación y su capacidad de comunicarse y trabajar juntos en un entorno seguro y sin juicios.

 

En definitiva, las habilidades sociales son esenciales para el desarrollo de los niños y los padres y madres pueden desempeñar un papel clave en su fomento a través de actividades y dinámicas divertidas. Los juegos de rol, los juegos de mesa cooperativos, las actividades en grupo, la lectura de libros y cuentos y los juegos de imaginación son solo algunas de las muchas dinámicas útiles que los padres y madres pueden utilizar para mejorar las habilidades sociales de sus hijos. Al incorporar estas actividades en la rutina diaria de sus hijos, los padres y madres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades sociales valiosas y duraderas que les servirán en su vida adulta.

Bibliografía consultada:

  • Bernier, A., y Calkins, S. D. (2010). El desarrollo conjunto de la competencia socioemocional y cognitiva en la infancia: implicaciones para la práctica en la primera infancia. Early Childhood Research Quarterly, 25(4), 427-439.
  • Cassidy, J., Parke, R. D., Butkovsky, L., y Braungart, J. M. (1992). Conexiones familiares y entre pares: el papel de la expresividad emocional dentro de la familia y la comprensión de las emociones de los niños. Child Development, 63(2), 603-618.
  • Greene, R. W., Biederman, J., Faraone, S. V., Monuteaux, M. C., Mick, E., DuPre, E. P., … y Goring, J. C. (2001). Dificultades sociales en niñas con TDAH: patrones, comparaciones de género y correlatos. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40(6), 704-710.
  • Pellegrini, A. D. (2002). El papel del juego en el desarrollo humano. New directions for child and adolescent development, 2002(93), 55-65.

 

Días de las Familias

¿Solo los hijos de familias tradicionales son felices?

En los últimos años la sociedad occidental ha cambiado muchísimo en casi todas sus facetas. No es menos el centro de interacciones sociales del ser humano: la familia. Y es que actualmente el concepto de familia ha cambiado y continúa cambiando. Tanto es así, que se habla de que la familia ha cambiado tanto en los últimos 40 años más que en los 20 siglos anteriores.

Pero bien, ¿qué es la familia?

Definir la familia es algo muy complicado. De hecho, Bilbao A. (2002) recogió más de 56 formas de ser familia, con lo cual, podemos imaginar lo difícil que sería definirla. La RAE la define como “grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas”. Sin embargo, este concepto también se nos queda muy corto. Y es que actualmente las familias no tienen porqué tener un parentesco entre sí ni tampoco convivir necesariamente.

Asimismo, en psicología se tienen en cuenta varios factores que debe tener una familia. Por ello, Palacios y Rodrigo (1998) definen la familia como: “La familia es una unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia que se desea duradero, en el que se generan fuertes sentimientos de pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia”.

Este parece ser más o menos el concepto global de familia. Pues bien, con ese concepto, ¿solo es considerada una familia si está formada por un padre, una madre y sus hijos?

Claramente no. En la actualidad conocemos múltiples tipos de familias: monoparentales, homoparentales, reconstituidas (padres separados que rehacen su vida con otra persona y tienen o no hijos), familias extensas (formadas por varias generaciones, por ejemplo, padres y abuelos), familias adoptivas, familias de acogida, familias sin hijos…

Vemos todo tipo de familias. Pero en este caso, nos centramos en las familias con hijos. Y es que, durante mucho tiempo, se ha venido analizando si los hijos de familias monoparentales, de padres separados u homoparentales pueden tener un desarrollo adecuado. La sociedad ha temido que dos padres puedan educar “sanamente” a sus hijos o si una madre sola podría criar bien a sus hijos. De hecho, durante mucho tiempo se ha creído que los hijos de familias con diversidad son niños traumatizados, infelices o incompletos.

¿Hay algo de verdad en esto?

Obviamente esto se ha estudiado en psicología. Y tenemos muchos resultados al respecto:

Múltiples evidencias empíricas demuestran que lo importante para el desarrollo adecuado de un hijo son las relaciones que se establecen en el interior de la familia, sus funciones y cómo se comportan; y no la composición de la familia en sí (Menéndez, 2001). Es decir, lo realmente relevante es que las familias establezcan relaciones sanas, estables, con afecto, comunicación y normas sociales. No es importante si hay dos papás, dos mamás, una mamá y un papá, un abuelo y un papá o solamente un papá. Siempre que las relaciones que existan dentro de la familia sean sólidas, el desarrollo evolutivo del niño será adecuado. De nada sirve que en la familia exista un padre y una madre si la relación entre ellos no es sana.

Por lo tanto, la respuesta es NO, no solo los hijos de familias tradicionales (o nucleares) son felices. Todos los niños lo son en una familia en la que existe afecto, confianza, comunicación, cuidado y conductas prosociales.

Bibliografía consultada:

  • Abad, J. S., Cháfer, M. J., Plaza, C. Á., Gonzálvez, H., Rubio, M. I., Konvalinka, N., y Moreno, E. R. (2013). Diversidad familiar: apuntes desde la antropología social. Revista de treball social, 198, 30-40.
  • Bilbao, A.(2000).Suficiencia investigadora: Percepción de crisis y tipología Familiar. U.Deusto. Dirigida por CARMEN VALDIVIA SÁNCHEZ.
  • Menéndez Álvarez-Dardet, S. (2001). La diversidad familiar en España: un análisis de su evolución reciente y su aceptación.
  • Palacios, J., y Rodrigo, M. J. (1998). Familia y desarrollo humano. Alianza.
Abrir chat
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?