desarrollo cognitivo

La discapacidad intelectual de los niños/as como una NEAE

La discapacidad intelectual es una condición que afecta el funcionamiento intelectual general de una persona y su capacidad para desarrollar habilidades adaptativas. Esta condición se manifiesta antes de los 18 años y se caracteriza por limitaciones significativas en el aprendizaje, el razonamiento, la resolución de problemas y las habilidades sociales.

En España la discapacidad intelectual es una Necesidad Específica de Apoo Educativo (NEAE) y, por tanto, los niños y niñas diagnosticadas con DI reciben intervención en psicopedagogía terapéutica y las adaptaciones curriculares que fueran necesarias.

Es importante abordar esta condición desde una perspectiva integral que no solo se centre en la inteligencia medida por el cociente intelectual (CI), sino también en las habilidades adaptativas y funcionales.

Causas de la Discapacidad Intelectual (DI)

Las causas de la discapacidad intelectual son diversas y pueden ser de origen genético, ambiental o una combinación de ambos. Factores como la genética, lesiones cerebrales, complicaciones durante el embarazo o el parto, exposición a toxinas y condiciones médicas pueden contribuir al desarrollo de la discapacidad intelectual. Es importante destacar que en muchos casos (en la mayoría) la causa específica puede no ser identificada.

Prevalencia en la población

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 1% de la población mundial tiene discapacidad intelectual. Sin embargo, la prevalencia puede variar según la región y la disponibilidad de servicios de salud y detección temprana. Es crucial destacar que la discapacidad intelectual afecta a personas de todas las razas, etnias, géneros y niveles socioeconómicos.

Inclusión en el ámbito educativo

Como decíamos anteriormente, la DI es una NEAE y, por tanto, en los centros educativos reciben todos los apoyos necesarios para asegurar su correcta adaptación funcional.

La inclusión de niños con discapacidad intelectual en los colegios ha ganado importancia en las últimas décadas. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, adoptada por las Naciones Unidas, aboga por la inclusión educativa como un derecho fundamental.

Los colegios trabajan para crear entornos accesibles y adaptados, proporcionando apoyos específicos para cada estudiante. Esto puede incluir adaptaciones curriculares, tecnologías de asistencia y personal de apoyo.

Además, la implementación de programas de intervención temprana y apoyo continuo es esencial para maximizar el potencial de los estudiantes con discapacidad intelectual. La colaboración entre educadores, profesionales de la salud y familias es clave para diseñar planes educativos individualizados y proporcionar un entorno enriquecedor.

Tipos de discapacidad

La DI se mide principalmente por la evaluación del Cociente Intelectual (CI). Aunque es necesario siempre realizar una valoración integral que incluya observaciones, entrevistas con la familia y coordinación con la escuela.

Según el nivel de CI podemos encontrar los siguientes tipos de DI:

  • Discapacidad Intelectual Leve (CI 50-70):

-Habilidades académicas y sociales limitadas, pero pueden aprender habilidades prácticas.

-Pueden tener dificultades para adaptarse a situaciones sociales y académicas.

  • Discapacidad Intelectual Moderada (CI 35-49):

-Pueden aprender habilidades sociales y académicas básicas.

-Pueden adquirir habilidades para el autocuidado y la autonomía personal.

-Es probable que necesiten apoyo significativo en la vida diaria.

  • Discapacidad Intelectual Severa (CI 20-34):

-Pueden aprender habilidades básicas de autocuidado, pero pueden requerir asistencia constante.

-La comunicación puede ser limitada.

-Es posible que necesiten entornos supervisados y apoyo constante.

  • Discapacidad Intelectual Profunda (CI por debajo de 20):

-Pueden tener habilidades motoras limitadas.

-Pueden requerir asistencia significativa en todas las áreas de la vida diaria.

-Es probable que tengan limitaciones graves en la comunicación.

Todos estos tipos de CI y sus características son generalidades. Ya que, como hemos comentado anteriormente, la evaluación del CI debe ir acompañada de una evaluación integral del niño.

¿Se puede dar la discapacidad intelectual a la vez que otra condición?

Sí, por supuesto. De hecho, sucede bastante a menudo. Podemos encontrar personas con DI y Trastorno del Espectro Autista, personas con DI y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, personas con DI y trastornos conductuales… Sus características van a depender de la caractserítiscas de la personas, su entorno familiar y académico y el apoyo terapeutico que reciba.

¿Y las personas con Síndrome de Down? ¿Todas tienen Discapacidad Intelectual?

No, no todas las personas con síndrome de Down tienen necesariamente discapacidad intelectual. Aunque el síndrome de Down es una de las causas más comunes de discapacidad intelectual, la gravedad de la discapacidad puede variar significativamente de una persona a otra. Algunas personas con síndrome de Down tienen una discapacidad intelectual leve, mientras que otras pueden tener un nivel moderado o incluso severo.

Es importante comprender que el síndrome de Down es una condición genética causada por la presencia de una copia adicional del cromosoma 21, también conocido como trisomía 21. Esta alteración genética puede afectar el desarrollo físico y cognitivo, pero no determina de manera uniforme el nivel de discapacidad intelectual.

Además, en los últimos años, ha habido un cambio en la percepción del síndrome de Down, reconociendo la diversidad y las habilidades individuales de las personas con esta condición. Algunas personas con síndrome de Down han demostrado capacidades notables en áreas como el arte, la música, el deporte y la vida independiente.

La intervención temprana, el apoyo educativo personalizado y el acceso a servicios de salud y terapia adecuados son factores que pueden influir positivamente en el desarrollo y el bienestar de las personas con síndrome de Down.

Pronóstico y desarrollo individual

El pronóstico de la discapacidad intelectual varía según la gravedad de la condición y el nivel de apoyo disponible. Muchas personas con discapacidad intelectual pueden llevar vidas independientes y productivas con el apoyo adecuado. Los avances en la comprensión de las necesidades individuales y enfoques personalizados han mejorado significativamente las oportunidades para aquellos con discapacidad intelectual.

Es fundamental reconocer y celebrar las habilidades y logros de cada persona, independientemente de sus desafíos. Fomentar un entorno de aceptación, respeto y apoyo contribuye al bienestar y desarrollo integral de las personas con discapacidad intelectual. Y ese es un trabajo que debe realizarse con todos los estudiantes, con y sin discapacidad intelectual.

Fuentes consultadas:

  • Alonso, M. (2011). Discapacidad intelectual: Definición, clasificación y sistemas de apoyo. Alianza Editorial.
  • Beledo, J. F. (2018). La comprensión actual de la discapacidad intelectual. Sal Terrae, 106, 479-492.
  • Flórez, J. (2016). Discapacidad intelectual y Neurociencia.
  • Ke, X., y Liu, J. (2017). Discapacidad intelectual. Traducción De Irarrázaval, M., Martin, A., Prieto-Tagle, F. Y Fuertes, O.). En Rey, Joseph. Manual de Salud Mental Infantil y Adolescente de la IACAPAP, 1-28.
  • Márquez-Caraveo, M. E., Zanabria-Salcedo, M., Pérez-Barrón, V., Aguirre-García, E., Arciniega-Buenrostro, L., y Galván-García, C. S. (2011). Epidemiología y manejo integral de la discapacidad intelectual. Salud mental, 34(5), 443-449.
  • Navas, P., Verdugo, M. A., y Gómez, L. E. (2008). Diagnóstico y clasificación en discapacidad intelectual. Psychosocial Intervention, 17(2), 143-152.
  • Schalock, R. L. (2013). La nueva definición de discapacidad intelectual, apoyos individuales y resultados personales.
  • Videa, P., y De los Ángeles, R. (2016). Comprendiendo la discapacidad intelectual:: datos, criterios y reflexiones. Revista de investigación psicológica, (15), 101-122.
  • Wehmeyer, M. L. (2013). El constructo de discapacidad intelectual y su relación con el funcionamiento humano.

 

 

La discapacidad física de los niños/as como una NEAE

Hoy vamos a iniciar una serie de artículos en los que hablaremos de las NEAE más importantes que nos podemos encontrar en los colegios. En el artículo anterior aclaramos qué es una NEAE y los tipos de NEAE que podemos encontrar (si no lo has leído, puedes hacerlo para que tengas toda la información necesaria LINK AL ARTÍCULO).

Comenzamos hablando de la discapacidad física, que en la Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE) se trata como una Necesidad Educativa Especial.

La discapacidad física en la infancia abarca una amplia gama de condiciones que afectan la movilidad y el funcionamiento físico de los niños. Los que más vamos a encontrar en los colegios son la discapacidad física de movilidad reducida.

La discapacidad física de movilidad reducida en la infancia es un conjunto de condiciones que afectan la capacidad de los niños para desplazarse y participar plenamente en actividades físicas. Estas limitaciones pueden surgir debido a diversas causas, desde condiciones congénitas hasta lesiones traumáticas.

Impacto en los niños/as

La discapacidad física de movilidad reducida puede afectar significativamente la calidad de vida y el desarrollo integral de los niños. Además de las limitaciones físicas, los pequeños pueden enfrentarse a desafíos emocionales, sociales y académicos. La falta de acceso a espacios y actividades puede contribuir a la exclusión y la necesidad de adaptación en entornos no diseñados para sus necesidades específicas.

Es por ello que la LOMLOE, en España, establece un marco legal para la inclusión de niños con discapacidad en el sistema educativo. Resalta la importancia de la igualdad de oportunidades y la no discriminación, promoviendo la adaptación de recursos y entornos para garantizar la participación activa de todos los estudiantes. Además, la ley aboga por la colaboración entre profesionales, familias y servicios de apoyo para crear entornos educativos inclusivos.

Tipos de discapacidad física

Aunque, como ya hemos dicho, las causas de la movilidad reducida son muchas, las que más podemos encontrar en los colegios son las siguientes:

  • Parálisis Cerebral (PC): esta condición neuromuscular puede provocar problemas en el control motor y la coordinación, afectando la movilidad de los niños.
  • Espina bífida: una malformación congénita que puede afectar la médula espinal, resultando en dificultades para caminar.
  • Lesiones medulares: traumatismos que afectan la médula espinal y pueden resultar en movilidad reducida o parálisis, dependiendo de la gravedad de la lesión.
  • Amputaciones: la pérdida de extremidades, ya sea por razones congénitas o adquiridas, puede limitar la movilidad y requerir adaptaciones.
  • Enfermedades neuromusculares: condiciones como la distrofia muscular pueden debilitar los músculos y afectar la movilidad.

Intervenciones en el entorno educativo

Para abordar las necesidades de los niños con discapacidad física de movilidad reducida, se implementan diversas intervenciones en el entorno educativo:

  • Accesibilidad: adaptaciones físicas en la escuela, como rampas y pasillos accesibles, para garantizar la movilidad sin obstáculos.
  • Tecnología asistencial: uso de dispositivos y tecnologías adaptativas que faciliten la participación en actividades académicas y sociales (sillas de ruedas eléctricas, adaptaciones en los ordenadores para asegurar el acceso a los mismos, dispositivos de ayuda a la lectura y escritura…).
  • Apoyos personalizados: asistencia de personal especializado, como auxiliares educativos, para brindar apoyo directo al niño en sus actividades diarias.
  • Adaptaciones curriculares: modificaciones en el plan de estudios para asegurar que los niños puedan participar plenamente en las lecciones y actividades.
  • Inclusión social: fomento de actividades que promuevan la inclusión social, permitiendo a los niños interactuar con sus compañeros de manera equitativa.

Terapias para los niños y niñas con discapacidad física

Los niños con discapacidad física de movilidad reducida pueden beneficiarse de una variedad de terapias diseñadas para mejorar su funcionalidad, independencia y calidad de vida. Estas terapias se adaptan a las necesidades específicas de cada niño y pueden llevarse a cabo tanto en entornos clínicos, gabinetes multidisciplinares o incluso en casa.

  • Fisioterapia: esta terapia se centra en mejorar la movilidad y la función física. Los fisioterapeutas trabajan en conjunto con los niños para desarrollar fuerza muscular, mejorar la coordinación y trabajar en la amplitud de movimiento. Además, pueden proporcionar entrenamiento en el uso de dispositivos de movilidad, como sillas de ruedas o aparatos ortopédicos.
  • Terapia Ocupacional: Los terapeutas ocupacionales se centran en mejorar las habilidades motoras finas y la independencia en actividades diarias. Trabajan en el desarrollo de destrezas necesarias para la escritura, la alimentación, el vestirse y otras tareas cotidianas, adaptándolas según las necesidades individuales del niño.
  • Logopedia: algunos niños con discapacidad física de movilidad reducida pueden enfrentar desafíos en el habla y la comunicación. Los logopedas trabajan en el desarrollo del lenguaje, la articulación y la comunicación alternativa si es necesario.
  • Hidroterapia: la terapia acuática o hidroterapia se realiza en piscinas adaptadas y puede ser beneficiosa para mejorar la fuerza muscular, la coordinación y la relajación muscular en un entorno de baja gravedad.
  • Equinoterapia: la equinoterapia utiliza la interacción con caballos para mejorar el equilibrio, la coordinación y la fuerza. Los movimientos del caballo estimulan el sistema neuromuscular y pueden ser beneficiosos para niños con discapacidades físicas.
  • Terapia con tecnología asistencial: el uso de tecnologías adaptativas, como dispositivos de comunicación, ratones especiales y software adaptado, puede ser una parte integral de las terapias para mejorar la independencia y la participación en actividades educativas y sociales.
  • Psicología y psicopedagogía: la discapacidad física también puede afectar el bienestar emocional de los niños. La terapia puede ser valiosa para abordar cuestiones emocionales, fortalecer la autoestima y proporcionar estrategias para enfrentar desafíos.

Es importante destacar que el enfoque terapéutico para cada niño debe ser personalizado, adaptándose a sus necesidades específicas y considerando sus habilidades y metas individuales. Un equipo multidisciplinar de profesionales que trabajen en colaboración para brindar un plan de tratamiento integral.

Fuentes consultadas:

  • Álvarez, M. Á. R., Urrutxi, L. D., y Gaintza, Z. (2022). Historia legislativa de la respuesta educativa a la diversidad en el estado español desde la Ley Moyano hasta la LOMLOE. Foro educacional, (38), 155-183.
  • Colomer-Revuelta, C., Colomer-Revuelta, J., Mercer, R., Peiró-Pérez, R., & Rajmil, L. (2004). La salud en la infancia. Gaceta sanitaria, 18, 39-46.
  • Moreno Angarita, M. (2010). Infancia, políticas y discapacidad. Facultad de Medicina.
  • Rubio, J. G. (2017). Evolución legislativa de la educación inclusiva en España. Revista de Educación Inclusiva, 10(1), 251-264.
  • Tejero, J. P., Vaíllo, R. R., & Rivas, D. S. (2012). La Actividad Física Adaptada para personas con discapacidad en España: perspectivas científicas y de aplicación actual.(Adapted Physical Activity for people with disability in Spain: scientific perspectives and current issuess). Cultura, ciencia y deporte, 7(21), 213-224.
  • Unicef. (2013). Estado mundial de la infancia 2013: Niños y niñas con discapacidad. Unicef.

 

¿Por qué algunos niños/as con TEA no desarrollan lenguaje?

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) se presenta de diversas formas, y uno de sus subtipos menos comprendidos es el TEA no verbal. Este trastorno afecta a niños que experimentan dificultades significativas en el desarrollo del lenguaje y la comunicación y representa alrededor del 25% de los niños diagnosticados con TEA.

Características del TEA no verbal

  • Déficit en la comunicación verbal: los niños con TEA no verbal muestran una marcada ausencia o limitación en el desarrollo del lenguaje hablado. A menudo, tienen dificultades para expresar sus necesidades, emociones y pensamientos de manera verbal.
  • Uso limitado de gestos o señales no verbales: aunque la comunicación verbal puede ser limitada, algunos niños con TEA no verbal pueden utilizar gestos, expresiones faciales o señales no verbales para expresarse. Sin embargo, esto varía considerablemente de un individuo a otro.
  • Dificultades en la comprensión del lenguaje: la comprensión del lenguaje también puede ser un área problemática. Los niños pueden tener dificultades para entender las instrucciones simples o para interpretar el lenguaje no verbal de los demás.
  • Intereses específicos y rutinas: muchos niños con TEA no verbal muestran un apego notable a rutinas y patrones específicos. Pueden desarrollar intereses intensos en ciertos objetos o actividades, mostrando resistencia al cambio.

Causas del TEA no verbal

Las causas del TEA no verbal, al igual que las causas del TEA en general, son complejas y multifactoriales. Se cree que la combinación de factores genéticos y ambientales contribuye al desarrollo del trastorno. Algunos estudios sugieren que las variantes genéticas pueden desempeñar un papel crucial en la predisposición al TEA, y factores ambientales, como complicaciones durante el embarazo o el parto, también pueden influir. Aunque realmente no se conocen las causas. Lo que sí se ha podido comprobar es que las vacunas NO son causantes del TEA, como se ha dicho tradicionalmente. Por lo tanto, se trata de un mito.

Intervención de los niños y niñas con TEA no verbal

El pronóstico para niños con TEA no verbal varía considerablemente. Algunos niños pueden desarrollar habilidades comunicativas no verbales sólidas y llevar a cabo una vida independiente, mientras que otros pueden enfrentar desafíos significativos en el ámbito social y académico.

El enfoque temprano e intensivo en la intervención es fundamental para mejorar las habilidades de comunicación. Terapias como la terapia logopédica, terapia ocupacional y programas educativos adaptativos son herramientas cruciales en el tratamiento del TEA no verbal.

Al fin y al cabo, lo más importante es realizar una intervención que tenga como objetivo que el niño/a desarrolle habilidades que le permitan la mayor integración personal, social y laboral posible.

Los niños con TEA no verbal tienen estilos de aprendizaje diversos, y las estrategias para apoyar su desarrollo deben ser individualizadas. Aunque cada niño es único, hay algunas características comunes en la forma en que los niños con TEA no verbal pueden aprender:

  • Aprendizaje visual: muchos niños con TEA, incluidos aquellos no verbales, tienden a ser aprendices visuales. Responden bien a estímulos visuales, como imágenes, diagramas y videos. El uso de materiales visuales puede facilitar la comprensión y la comunicación.
  • Enfoque positivo centrado en las fortalezas: identificar las fortalezas individuales de cada niño es esencial. Algunos niños con TEA no verbal pueden tener habilidades excepcionales en áreas específicas, como el pensamiento lógico, la memoria visual o el reconocimiento de patrones. Aprovechar estas fortalezas puede ser clave para el aprendizaje.
  • Apoyo visual: dado que la comunicación verbal puede ser limitada, se recurre a sistemas alternativos de comunicación visual, como tableros de comunicación, imágenes, pictogramas o dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (CAA). Estos recursos visuales ayudan a los niños a expresar sus necesidades, deseos y emociones.
  • Estructura y Rutinas: los niños con TEA a menudo se benefician de estructuras claras y rutinas predecibles. La consistencia y la predictibilidad en el entorno facilitan el aprendizaje y reducen la ansiedad.
  • Centros de interés y motivación: muchos niños con TEA desarrollan intereses intensos en temas específicos. Incorporar estos intereses en actividades de aprendizaje puede aumentar la motivación y la participación.
  • Atención temprana y personalizada: la intervención temprana y adaptada a las necesidades individuales es fundamental. Programas educativos individualizados, terapia del habla y lenguaje, así como intervenciones conductuales pueden ayudar a desarrollar habilidades comunicativas y sociales.
  • Modelado e imitación: algunos niños con TEA no verbal pueden aprender a través del modelado y la imitación. Observar a otros realizar acciones o utilizar el lenguaje no verbal puede ser una forma efectiva de adquirir habilidades.
  • Apoyo Social y comunicativo: el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas es fundamental. Fomentar interacciones sociales estructuradas, enseñar habilidades de juego y utilizar estrategias específicas para mejorar la comunicación social contribuyen al desarrollo global del niño.

Es importante destacar que, como siempre decimos, las estrategias de enseñanza deben adaptarse a las necesidades específicas de cada niño con TEA no verbal. La colaboración entre padres, educadores y profesionales de la salud es esencial para diseñar un enfoque integral que promueva el aprendizaje y el desarrollo de habilidades en todas las áreas relevantes.

Conclusión

El TEA no verbal representa un desafío único tanto para los afectados como para sus familias y profesionales de la salud. La comprensión de sus características, causas, pronóstico y prevalencia es esencial para garantizar una intervención temprana y efectiva. A medida que la investigación en este campo avanza, se espera que se desarrollen enfoques más personalizados y eficaces para apoyar a los niños con TEA no verbal en su camino hacia el desarrollo pleno y participativo en la sociedad.

Fuentes:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ta ed.).
  • Chaves Yépez, S. S. (2021). Autismo no verbal y el uso de sistemas alternativos y aumentativos de comunicación (Master’s thesis, Quito, EC: Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador).
  • Cordero Villarroel, M. (2019). TEA sin lenguaje verbal expresivo: estado actual en el campo de la investigación y de la intervención. Revista Educación las Américas, 9, 79-97.
  • Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano. (2021). Trastorno del espectro autista (TEA): Otras preocupaciones y condiciones.
  • Lord, C., Elsabbagh, M., Baird, G., & Veenstra-Vanderweele, J. (2018). Trastorno del espectro autista. The Lancet, 392(10146), 508-520.

¿Por qué mienten los niños?

Todos los padres y madres han pasado por esa etapa en la que comienzan a notar que sus hijos empiezan a mentir. Y realmente es así, han empezado a mentir. Y decimos empezado, porque nunca antes lo habían hecho, y es que los niños descubren la mentira. La descubren porque no sabían que existía, ni sabían su funcionalidad.

Se establece que los niños comienzan a mentir a los 4 o 5 años, aunque se ha visto que hay niños que empiezan a mentir desde los 2 años. En los estudios realizados por Michael Lewis en la década de los 80, se les presentaba a los niños un juguete y se les decía que no lo podían mirar. Se les dejaba solos y se les grababa con una cámara. Como se podrán imaginar, la mayoría de los niños miraba el juguete apenas unos segundos después de quedarse solos. Sin embargo, cuando el adulto llegaba y le preguntaba si había mirado, la mayoría lo negaba. Un tercio de los de dos años mentía, la mitad de los de 3 años mentía y más del 80% de los de 4 años o más mentía. Con lo cual, vemos que la mayor concentración de mentiras se da a partir de los 4 años.

Pero bien, ¿por qué hay niños que aprenden a mentir antes que otros? La respuesta, aunque no se la esperen, es el coeficiente intelectual. Sí, en el estudio de Lewis se comprobó que los niños de 2 años que mentían tenían un mayor coeficiente intelectual que los niños que no lo hacían. Por lo tanto, ¿los niños más inteligentes mienten más?… bueno, parece ser que sí. Y es que, las mentiras suponen una herramienta del desarrollo de las funciones ejecutivas de los niños (Sotillo y Riviere, 2001), y que comiencen a descubrir la función de la mentira es, en sí misma, una buena noticia.

Ahora bien, ¿debo dejar que los niños mientan sin corregirles? Por supuesto que no. La mentira, a pesar de ser una herramienta de desarrollo cognitivo, es también un acto moral cuestionable, y eso deben entenderlo los niños.

¿Significa eso que debo castigar a mi hijo por mentir? No, tampoco significa eso. De hecho, los estudios realizados por Victoria Talwar (2015) en la Universidad de McGill (Montreal) muestran que castigar a los niños cuando mienten, lo único que provoca es que mientan más. Y es que, los niños mienten principalmente por tres razones: por crear una imagen más ‘fantástica’ de sí mismo, por conseguir algo que les genere placer o por miedo a un castigo. Efectivamente, por miedo a un castigo. Los niños siempre son menos propensos a decir la verdad, si piensan que pueden ser castigados.

Por ello, es importante para promover conductas de honestidad, el razonar con los niños enfatizando las consecuencias positivas del ser honesto, y no tanto las consecuencias negativas de no serlo. Esto es: “si dices la verdad, eres una persona honesta, y si eres una persona honesta, los demás siempre confiarán en ti”, en lugar de: “si mientes, nadie te va a querer y van a decir que eres un niño mentiroso”.

Además, hay que tener en cuenta que las mentiras de los niños van cambiando a lo largo del tiempo. Cuando son más pequeños, las mentiras suelen ser meramente instrumentales y fruto de la información que captan a través de los sentidos. Es una etapa más de “pensamiento mágico”. Sin embargo, al cumplir aproximadamente los 9 años comienza a desarrollar el pensamiento abstracto, de manera que las mentiras ya son más elaboradas y más “parecidas” a la realidad.

En cualquier punto, hay que destacar que la mentira cumple su función en el desarrollo cognitivo de los menores, aunque es importante ir promoviendo en ellos conductas de honestidad. Pero, tal y como hemos dicho, esta debe hacerse desde el razonamiento y no desde el castigo.

Referencias bibliográficas:

  • María Sotillo y Ángel Rivière (2001) When children use words to deceive. Lying as an instrument for developing mentalistic inference abilities, Journal for the Study of Education and Development, 24:3, 291-305, DOI: 10.1174/021037001316949239
  • Talwar, V., Arruda, C., & Yachison, S. (2015). The effects of punishment and appeals for honesty on children’s truth-telling behavior. Journal of Experimental Child Psychology, 130, 209-217.
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