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Cómo abordar el tema de la muerte con nuestros hijos/as

La muerte es un tema difícil de abordar, tanto para adultos como para niños. Sin embargo, es importante que como padres y madres, estemos preparados para enfrentar este tema de manera adecuada y brindar el apoyo necesario a nuestros hijos e hijas cuando se enfrenten al doloroso proceso del duelo. Hoy te daremos algunas estrategias útiles para tratar el tema de la muerte con los niños y niñas.

  1. Comunicación abierta y honesta. Cuando un ser querido fallece, es fundamental que los padres y madres se muestren abiertos y honestos al hablar con sus hijos e hijas sobre la muerte. Es importante utilizar un lenguaje claro y sencillo, adecuado a su nivel de comprensión. Evita utilizar metáforas o frases confusas que puedan generar malentendidos. Explícales que la muerte es una parte natural de la vida y que todas las personas, animales y plantas eventualmente mueren. Nunca les mientas u ocultes que esa persona ha fallecido. Si lo haces, el niño/a no comprenderá ni aceptará la muerte como parte de la vida y creerá que es algo que debemos ocultar.
  2. Escucha activa y empatía. Durante el proceso de duelo, es fundamental brindar un espacio seguro para que los niños y niñas expresen sus sentimientos y emociones. Fomenta la escucha activa, es decir, prestar atención y mostrar interés genuino por lo que tienen que decir. No minimices sus sentimientos y evita decir frases como «no llores» o «debes ser fuerte». En cambio, anímalo a hablar sobre sus emociones y hazle saber que es normal sentir tristeza, enojo o confusión.
  3. Explica qué sentido tienen el funeral y el duelo. Cuando un ser querido fallece, los funerales, el velatorio o el entierro pueden resultar confusos y aterradores para los niños y niñas. Antes de que vaya a suceder cualquiera de estas cosas,, explícales lo que sucederá y qué pueden esperar. Asegúrales que estos rituales ayudan a las personas a despedirse y a encontrar consuelo. Siempre respeta su decisión de participar o no en el ritual, ya que cada niño o niña tiene su propia forma de manejar el duelo.
  4. Fomenta el recuerdo de la persona sin evitar hablar sobre ello. Ayuda a tus hijos e hijas a mantener vivos los recuerdos de sus seres queridos fallecidos. Pueden hacerlo a través de la creación de álbumes de fotos, escribir cartas o dibujar imágenes que representen sus sentimientos y memorias. La expresión creativa puede ser una herramienta poderosa para procesar el duelo y encontrar consuelo.
  5. Sé paciente y respeta su proceso de duelo: El duelo es un proceso individual y único para cada persona, incluyendo a los niños. Respeta su ritmo y no impongas plazos o expectativas sobre cómo deberían sentirse o actuar. Asegúrales que está bien sentir diferentes emociones y que estás allí para apoyarlos en cada etapa.
  6. Fomenta la expresión de emociones: Anima a tus hijos e hijas a expresar sus emociones de manera saludable. Pueden hacerlo a través del dibujo, la escritura, el juego o simplemente hablando contigo. Bríndales un espacio seguro donde se sientan cómodos para compartir sus sentimientos y asegúrales que sus emociones son válidas y normales.
  7. Mantén una rutina estable: Durante períodos de duelo, es importante mantener una rutina estable en la medida de lo posible. La estructura y las actividades diarias proporcionan estabilidad y seguridad a los niños. Esto no significa evitar hablar sobre la muerte, sino más bien asegurarles que a pesar de la pérdida, su vida cotidiana seguirá teniendo continuidad.
  8. Busca apoyo externo si es necesario: En algunos casos, el proceso de duelo puede ser especialmente difícil para los niños y también para los padres. Si notas que tu hijo o hija está teniendo dificultades significativas para lidiar con la pérdida, considera buscar el apoyo de un profesional, como un psicólogo o consejero especializado en duelo infantil.

Bibliografía consultada:

Díaz, S., Orjuela, M. F., y Feria, C. (2015). El duelo infantil. Psicología desde el Caribe, 32(1), 187-208.

Fundación Mario Losantos del Campo. (s.f.). Cómo ayudar a los niños en el duelo. Recuperado de: https://www.fundacionmariolosantos.org/wp-content/uploads/2017/09/Ayudar-a-los-ni%C3%B1os-en-el-duelo-FMLC.pdf

Navarro, B. (2018). Los niños y el duelo. Revista Pediatría de Atención Primaria, 20(78), 5-10.

Sociedad Española de Cuidados Paliativos. (2017). Guía para padres en el abordaje del duelo en niños y adolescentes. Recuperado de: https://www.secpal.com/web/secpal/duelo-en-ninos-y-adolescentes

 

¿Cómo ayudar a mi hijo/a a mejorar su tolerancia a la frustración?

Seguro que más de una vez han escuchado la frase: “Mi hijo/a tiene baja tolerancia a la frustración”. Lo escuchamos muchísimo, pero ¿realmente sabemos a qué se refiere? Puede resultar algo confuso así que vamos a tratar de explicar a qué se refiere.

Primero vamos a aclarar qué es la frustración: es un estado negativo originado por el bloqueo o incumplimiento de una meta. Mientras más intensa sea la motivación por lograr el objetivo, mayor será la frustración que se experimente si no se alcanza. Por otro lado, la tolerancia indica la capacidad de resistir o soportar algo. 

En consecuencia, la baja tolerancia a la frustración es la falta de capacidad para resistirse a eventos difíciles, adversos, estresantes… en la que la persona anticipa su respuesta o impulso, y es incapaz de continuar debido a  dichas contrariedades. ¿Nos suena esto, verdad? A muchos niños y niñas les sucede y es normal. 

A lo largo de nuestra vida encontraremos muchas situaciones difíciles de manejar, presiones a las que estamos expuestos/as y debemos transmitirles a los niños/as que estas situaciones existen y que es normal que cueste afrontarlas. Y que es por eso que debemos desarrollar técnicas que nos permitan manejar la tolerancia a la frustración.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para enseñar a desarrollar la tolerancia a la frustración es localizar qué está causando ese estado de ánimo negativo. Podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Estamos exigiendo demasiado?
  • ¿Él/Ella es muy perfeccionista?
  • ¿Seguro que hay oportunidades para el éxito?
  • ¿Está muy cansado/a?

Hay que considerar que en ocasiones la meta sea demasiado difícil para su nivel o edad y el no poder acceder a ella puede desencadenar el efecto contrario al que buscamos y aumentar su frustración y en consecuencia la rabia o ira. Además, si es muy perfeccionista o está cansado son situaciones individuales que hay que valorar para adaptar las metas a cada uno/a.

Vamos a darte algunos consejos para desarrollar con los peques técnicas que mejoren la tolerancia a la frustración: 

  1. Enseñar técnicas de relajación. La ansiedad o la ira no pueden aparecer si tenemos control sobre nuestro cuerpo. Algo interesante es por ejemplo, enseñar relajación con un globo imaginario, donde el niño debe inflarlo en su mente poco a poco respirando y cuando esté hinchado debe soltarlo.
  2. Identificación: En el momento que sienta frustración y rabia ayudarlo a que identifique su estado corporal y mental: mira tus manos, están apretadas, tu respiración está siendo rápida, trata de concentrarte en ella. 
  3. Pedir ayuda en el momento adecuado: En ocasiones los niños y niñas piden ayuda sin ni siquiera haber intentado. Trata de no dar una respuesta demasiado temprana que alivie su frustración al momento. Hay que darle pistas o ayudar en el momento en que se ha calmado si no estaremos reforzando su conducta. 
  4. Buscar consecuencias: ¿Qué puede pasar si no se cumple el objetivo? Trata de hacerle ver que en ocasiones no cumplir la meta no es algo negativo. Por ejemplo, jugando a algún juego de cartas, si pierde realmente no está perdiendo nada, es un juego donde la finalidad es divertirse. 
  5. Enseñar alternativas: Estimular el pensamiento creativo, si alguna tarea es tediosa podemos proponer alternativas que le resulten más estimulantes y fáciles para así enseñar otras opciones de procesamiento y que aprenda que no existe un solo camino. 

¡Esperamos que os sirva de ayuda!

Bibliografía consultada:

Aguilar, P. E., & Garcia, G. (2022). Propuesta de intervención con técnicas gestálticas para mejorar la tolerancia a la frustración en adolescentes de una institución de Trujillo [Tesis de licenciatura, Universidad Privada del Norte]. Repositorio de la Universidad Privada del Norte 

Ventura-León, J., Universidad Privada del Norte, Perú, Caycho-Rodríguez, T., Vargas-Tenazoa, D., Flores-Pino, G., Universidad Privada del Norte, Perú, Universidad Privada del Norte, Perú, & Universidad Privada del Norte, Perú. (2018). Adaptación y validación de la Escala de Tolerancia a la Frustración (ETF) en niños peruanos. Revista de psicología clínica con niños y adolescentes, 5(2), 23–29.

 

Cuentos para leer con tu peque

Hoy te vamos a recomendar algunos cuentos muy buenos para leer con tus peques y recordarte los beneficios que puede generar leer cuentos desde que los niños/as son bien pequeñitos. En esta ocasión, los libros que te mencionamos están recomendados para menores de seis años.

La lectura de cuentos a los niños de menos de seis años es una actividad fundamental para su desarrollo cognitivo, emocional y social. A través de los cuentos, los niños pueden aprender sobre el mundo que les rodea, desarrollar su imaginación, mejorar su capacidad de atención y concentración, y desarrollar habilidades sociales y emocionales. En este artículo, exploraremos la importancia de leer cuentos a los niños de menos de seis años y recomendaremos algunos cuentos ideales para esta edad.

Desarrollo cognitivo

Los cuentos son una herramienta importante para el desarrollo cognitivo de los niños. Cuando se les leen cuentos, los niños pueden aprender nuevos conceptos y desarrollar habilidades de pensamiento crítico. A través de los personajes y las situaciones presentadas en los cuentos, los niños pueden aprender sobre emociones, relaciones sociales, y valores como la empatía y la justicia. La lectura de cuentos también puede estimular el pensamiento abstracto y la imaginación de los niños, lo que puede mejorar su capacidad para resolver problemas y crear soluciones creativas.

Desarrollo emocional

La lectura de cuentos también es una herramienta importante para el desarrollo emocional de los niños. Los cuentos a menudo tratan temas emocionales, como el miedo, la tristeza, la alegría, y la ira. Al escuchar estos cuentos, los niños pueden aprender a reconocer y expresar sus propias emociones, así como a desarrollar habilidades de empatía y compasión. Además, los cuentos pueden ayudar a los niños a entender y manejar situaciones emocionales complejas, como la pérdida, el cambio y la separación.

Desarrollo social

La lectura de cuentos también puede ser una herramienta importante para el desarrollo social de los niños. Los cuentos a menudo presentan personajes que enfrentan desafíos y conflictos sociales, lo que puede ayudar a los niños a entender y manejar situaciones similares en sus propias vidas. Al escuchar cuentos, los niños también pueden aprender habilidades sociales importantes, como la comunicación, la negociación, la resolución de conflictos, y la cooperación. La lectura de cuentos también puede fomentar la formación de lazos sociales y afectivos entre padres y niños, lo que puede mejorar el bienestar emocional y social de ambos.

Recomendaciones de cuentos para niños menores de 6 años

  1. «La oruga muy hambrienta» de Eric Carle: Este cuento sigue la historia de una pequeña oruga que come todo lo que encuentra en su camino. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la naturaleza y el ciclo de vida de los insectos.
  2. «El patito feo» de Hans Christian Andersen: Este clásico cuento cuenta la historia de un patito que es diferente a sus hermanos y es rechazado por ellos. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la aceptación y la diversidad.
  3. «El gato con botas» de Charles Perrault: Este cuento sigue la historia de un gato astuto que ayuda a su dueño a ganar la riqueza y la felicidad. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la inteligencia y la astucia.
  4. «La tortuga y la liebre» de Esopo: Este cuento clásico cuenta la historia de una carrera entre una tortuga y una liebre, en la que la tortuga gana gracias a su perseverancia y determinación. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la perseverancia y el esfuerzo en la consecución de objetivos.
  5. «El león y el ratón» de Esopo: En este cuento, un pequeño ratón ayuda a un león atrapado en una trampa. A pesar de su pequeñez, el ratón es capaz de ayudar al león gracias a su ingenio y coraje. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la valentía y la solidaridad.
  6. «Caperucita Roja» de los hermanos Grimm: Este cuento cuenta la historia de una niña que desobedece las instrucciones de su madre y se adentra en el bosque, donde encuentra a un lobo. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de obedecer a los adultos y ser cautelosos al interactuar con extraños.
  7. «Los tres cerditos» de autor desconocido: Este cuento cuenta la historia de tres cerditos que construyen casas para protegerse de un lobo hambriento. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia de la planificación y el trabajo duro en la consecución de objetivos.
  8. «La gallinita roja» de autor desconocido: En este cuento, una gallina trabaja duro para sembrar y cosechar trigo, mientras que sus compañeros de granja se niegan a ayudarla. A través del cuento, los niños pueden aprender sobre la importancia del trabajo en equipo y la cooperación.

Hay muchos más cuentos, pero recomendamos que te apuntes estos. Recuerda que  la lectura de cuentos a los niños menores de seis años es una actividad importante que puede mejorar su desarrollo cognitivo, emocional y social. A través de los cuentos, los niños pueden aprender sobre el mundo que les rodea, desarrollar su imaginación y mejorar sus habilidades sociales y emocionales. Los cuentos recomendados en este artículo son ideales para niños de esta edad, ya que presentan historias simples y mensajes claros que pueden ser fácilmente comprendidos y disfrutados por los más pequeños.

Libros para que los niños/as aprendan a amar la lectura

La lectura es una actividad muy importante para el desarrollo de los niños, no solo en términos de su capacidad cognitiva y lingüística, sino también en términos de su educación emocional y valores. 

A continuación les vamos a recomendar algunos libros que pueden ser de utilidad para aquellos niños/as que vayan a comenzar una primera lectura independiente, a la vez que aprenden valores esenciales para la vida. Por ello, los libros que te recomendamos son para niños/as de entre 8 y 12 años aproximadamente. 

  1. «El Principito» de Antoine de Saint-Exupéry: Este clásico de la literatura es una excelente opción para introducir a los niños a la importancia de la amistad, la empatía y el amor. A través de las aventuras del pequeño príncipe y su encuentro con diferentes personajes, los niños aprenderán importantes lecciones sobre la vida y las relaciones humanas.
  2. «Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes» de Elena Favilli y Francesca Cavallo: Este libro presenta la historia de 100 mujeres extraordinarias de todo el mundo, desde científicas y artistas hasta atletas y activistas. A través de estas historias, las niñas aprenderán sobre la importancia de la perseverancia, la creatividad y el coraje.
  3. «La Isla del Tesoro» de Robert Louis Stevenson: Esta novela de aventuras clásica es una excelente opción para los niños interesados en la exploración y la aventura. Pero también presenta importantes valores como la amistad, la lealtad y la honestidad. A través de la historia de Jim Hawkins y su búsqueda del tesoro, los niños aprenderán sobre la importancia de la integridad y la responsabilidad.
  4. «La Telaraña de Carlota» de E.B. White: Este libro cuenta la historia de la amistad entre una cerdita llamada Wilbur y una araña llamada Carlota. A través de su amistad, los niños aprenderán sobre la importancia de la empatía, el respeto y la compasión. Además, el libro presenta importantes temas sobre la muerte y el ciclo de la vida.
  5. «Wonder» de R.J. Palacio: Este libro cuenta la historia de August, un niño con una deformidad facial que entra al colegio por primera vez. A través de su experiencia en la escuela, los niños aprenderán sobre la importancia de la empatía, la comprensión y la aceptación.
  6. «La historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar» de Luis Sepúlveda: En este libro, los niños seguirán la historia de Zorbas, un gato que promete cuidar a un huevo de gaviota. Cuando el huevo eclosiona y el gatito es adoptado por la colonia de gaviotas, los niños aprenderán sobre la importancia de la adopción, el cuidado y la responsabilidad.
  7. «El Maravilloso Mago de Oz» de L. Frank Baum: Esta novela clásica sigue la historia de Dorothy, una niña que es llevada por un tornado a un mundo mágico y desconocido. A través de su viaje por Oz, los niños aprenderán sobre la importancia de la amistad, la valentía y la autoestima.
  8. «El Club de las Zapatillas Rojas» de Ana Punset: Esta serie de libros sigue la vida de cinco amigas y sus aventuras en la adolescencia. A través de sus experiencias, los niños aprenderán sobre la importancia de la amistad, la lealtad y la confianza en sí mismos.
  9. «Las Crónicas de Narnia» de C.S. Lewis: Esta serie de novelas fantásticas sigue las aventuras de los hermanos Pevensie en el mundo mágico de Narnia. A través de sus aventuras, los niños aprenderán sobre la importancia de la lealtad, la amistad, la honestidad y la perseverancia.

En conclusión, la literatura puede ser una herramienta poderosa para enseñar valores y educar a los niños. Estos libros ofrecen importantes lecciones sobre la vida y la humanidad, y son una excelente opción para cualquier niño interesado en aprender y crecer. 

¡Deseamos que algunos de estos libros les hagan amar la lectura!

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a a mejorar sus habilidades sociales?

La interacción social es un componente esencial del desarrollo infantil. Desde la primera infancia, los niños aprenden a relacionarse con los demás a través de la observación, la imitación y la práctica. Las habilidades sociales son una parte fundamental de esta interacción y se refieren a las conductas y estrategias que se utilizan para establecer y mantener relaciones sociales satisfactorias. Aunque algunas habilidades sociales son innatas, la mayoría se aprenden y se pueden entrenar. 

Las habilidades sociales son esenciales para el bienestar emocional y el éxito social de los niños. La falta de habilidades sociales puede llevar a problemas de comportamiento, aislamiento social, baja autoestima y dificultades académicas. Por el contrario, los niños que poseen habilidades sociales bien desarrolladas tienden a tener relaciones sociales más satisfactorias, mejores habilidades de resolución de conflictos, mayor autoconfianza y éxito académico (Bernier y Calkins, 2010).

Aunque algunas habilidades sociales se adquieren naturalmente a medida que los niños crecen, otras deben ser enseñadas. Los padres y madres tienen un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños, al igual que los profesionales de la salud mental y los educadores. 

Es por ello que como padre o madre tienes un papel fundamental en el correcto desarrollo de las habilidades sociales de tu hijo/a. Te presentamos algunos consejos para mejorar dichas habilidades con tu peque:

1. Juegos de rol

Los juegos de rol son una forma divertida de ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales. Los padres y madres pueden representar diferentes personajes, y los niños pueden asumir el papel de alguien más. De esta manera, los niños pueden practicar habilidades como la empatía, la escucha activa y la resolución de conflictos. Por ejemplo, pueden representar situaciones cotidianas, como pedir ayuda a un desconocido, compartir juguetes con un amigo o resolver una discusión con un hermano. A través de este juego, los niños pueden aprender a comunicarse de manera efectiva y desarrollar habilidades de resolución de problemas (Pellegrini, 2002).

 2. Juegos de mesa cooperativos

Los juegos de mesa cooperativos son una excelente manera de fomentar el trabajo en equipo y la cooperación. En lugar de competir entre sí, los jugadores trabajan juntos para lograr un objetivo común. Estos juegos ayudan a los niños a aprender a escuchar y comunicarse eficazmente, así como a respetar las ideas y opiniones de los demás. Además, pueden ser una actividad divertida para toda la familia. 

 3. Actividades en grupo

Las actividades en grupo pueden ser una excelente manera de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Estas actividades pueden incluir deportes en equipo, ir a clases de teatro, clases de música… Estas actividades ayudan a los niños a aprender a trabajar en equipo, a comunicarse eficazmente y a construir relaciones positivas con los demás. Además, las actividades en grupo también pueden ser una forma divertida de hacer amigos y desarrollar un sentido de pertenencia.

4. Lectura de libros y cuentos

La lectura de libros y cuentos puede ser una forma divertida de fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden elegir libros que traten temas como la empatía, la resolución de conflictos, la amistad y la comunicación efectiva. Al leer juntos, los niños pueden aprender sobre diferentes situaciones sociales y cómo lidiar con ellas de manera positiva y efectiva. Además, la lectura también puede ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario y su capacidad de concentración.

5. Juegos de imaginación

Los juegos de imaginación pueden ser una forma divertida de fomentar la creatividad y el desarrollo de habilidades sociales en los niños. Los padres y madres pueden alentar a sus hijos a crear historias y personajes, y a jugar juntos en un mundo imaginario. Estos juegos ayudan a los niños a desarrollar su capacidad de empatía, su imaginación y su capacidad de comunicarse y trabajar juntos en un entorno seguro y sin juicios.

 

En definitiva, las habilidades sociales son esenciales para el desarrollo de los niños y los padres y madres pueden desempeñar un papel clave en su fomento a través de actividades y dinámicas divertidas. Los juegos de rol, los juegos de mesa cooperativos, las actividades en grupo, la lectura de libros y cuentos y los juegos de imaginación son solo algunas de las muchas dinámicas útiles que los padres y madres pueden utilizar para mejorar las habilidades sociales de sus hijos. Al incorporar estas actividades en la rutina diaria de sus hijos, los padres y madres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades sociales valiosas y duraderas que les servirán en su vida adulta.

Bibliografía consultada:

  • Bernier, A., y Calkins, S. D. (2010). El desarrollo conjunto de la competencia socioemocional y cognitiva en la infancia: implicaciones para la práctica en la primera infancia. Early Childhood Research Quarterly, 25(4), 427-439.
  • Cassidy, J., Parke, R. D., Butkovsky, L., y Braungart, J. M. (1992). Conexiones familiares y entre pares: el papel de la expresividad emocional dentro de la familia y la comprensión de las emociones de los niños. Child Development, 63(2), 603-618.
  • Greene, R. W., Biederman, J., Faraone, S. V., Monuteaux, M. C., Mick, E., DuPre, E. P., … y Goring, J. C. (2001). Dificultades sociales en niñas con TDAH: patrones, comparaciones de género y correlatos. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40(6), 704-710.
  • Pellegrini, A. D. (2002). El papel del juego en el desarrollo humano. New directions for child and adolescent development, 2002(93), 55-65.

 

¿Cómo enseñar a mi hijo/a a escuchar? ¿por qué es importante?

La escucha activa es una habilidad fundamental en nuestras relaciones sociales y en la vida cotidiana. Aunque a veces puede parecer que estamos escuchando, en realidad, muchas veces estamos simplemente esperando nuestro turno para hablar o pensando en otras cosas. Y en los niños y niñas esto sucede bastante. La escucha activa se trata de estar completamente presente y atento a la persona que está hablando, con el fin de comprenderla mejor y construir relaciones más fuertes y significativas. 

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa es un proceso de comunicación en el que se presta atención a lo que la otra persona está diciendo, se comprende su mensaje y se responde de manera adecuada. Implica escuchar sin prejuicios ni interrupciones, estar atento a los gestos y lenguaje corporal, y hacer preguntas claras para aclarar cualquier malentendido. La escucha activa es un proceso importante en nuestras relaciones interpersonales, ya que nos ayuda a construir relaciones más sólidas y significativas.

La escucha activa es importante por varias razones. En primer lugar, nos ayuda a comprender mejor a la persona que está hablando y a entender sus necesidades y preocupaciones. Esto puede ayudarnos a mejorar nuestra comunicación y resolver conflictos de manera más efectiva.

Además, la escucha activa puede ayudar a fortalecer nuestras relaciones interpersonales. Cuando alguien se siente escuchado y comprendido, es más probable que confíe en nosotros y esté dispuesto a compartir sus pensamientos y sentimientos con nosotros en el futuro. La escucha activa también puede mejorar nuestra empatía, lo que nos ayuda a ser más comprensivos y compasivos hacia los demás.

Consejos para trabajar la escucha activa en los niños

Los niños también pueden beneficiarse de la escucha activa y es muy importante que desde que son bien pequeñitos se les vaya incentivando en esta habilidad social. Aquí hay algunos consejos para ayudar a los niños a desarrollar la escucha activa:

  1. Escucha sin interrupciones: Enséñale a tu hijo a escuchar sin interrumpir, dejando que la otra persona termine de hablar antes de responder. Muchas veces en las sesiones de terapia usamos elementos físicos, puedes hacerlo tú también en casa. Por ejemplo: coge un objeto que sea significativo y establece la norma de que quien tenga ese objeto es quien tiene la palabras y el resto debe escuchar.  También puedes practicar contando cuentos y luego haciéndole preguntas acerca del cuento.
  2. Muestra interés: Anima a tu hijo a mostrar interés en lo que la otra persona está diciendo, haciendo preguntas y prestando atención a los detalles. Sé su ejemplo y mientras el niño o la niña te cuenta lo que ha hecho durante el día, tú ve haciéndole preguntas para que note tu interés.
  3. Usa el lenguaje corporal adecuado: Enséñale a tu hijo a prestar atención al lenguaje corporal de la otra persona, ya que esto puede dar pistas importantes sobre lo que está sintiendo. Por ejemplo, cuando estés viendo una peli con él o ella, resalta los gestos o el lenguaje no verbal de los personajes.
  4. Aclara cualquier malentendido: Si hay algún malentendido, asegúrate de que tu hijo haga preguntas para aclarar la situación. No grites ni finalices las discusiones sin haberte comunicado adecuadamente.
  5. Modela el comportamiento: Finalmente, es importante que los padres y madres modelen el comportamiento de escucha activa. Asegúrate de escuchar atentamente a tu hijo y a los demás, y de hacerles preguntas claras para entender mejor sus puntos de vista. Sé su mejor ejemplo de escucha activa.

 

Autoestima en los niños y niñas

La autoestima en los niños y niñas

La autoestima es uno de los aspectos fundamentales en el estado emocional de las personas. Así, la autoestima iría muy ligada al autoconcepto. El autoconcepto es la imagen o la percepción que tenemos de nosotros mismos. La autoestima es la valoración que hacemos de esa imagen que tenemos.

La autoestima se va desarrollando durante edades bien tempranas y va siendo influida por múltiples factores. En el caso de los niños y niñas la autoestima se ve altamente influida por el contexto familiar en primer lugar y por el contexto escolar. Estos dos son los contextos de mayor influencia. Es por eso que es fundamental que los niños perciban a su familia y a la escuela como elementos de seguridad y protección.

¿Qué aporta una autoestima positiva a los niños y niñas?

La autoestima es, en definitiva, un gran predictor de bienestar psicológico en los niños y las niñas. Así, se ha demostrado que una autoestima positiva influye en (Vargas y Oros, 2011):

  • Mejores habilidades sociales.
  • Mejor tolerancia al estrés.
  • Mejor adaptación a cambios y flexibilidad.
  • Mayor integración social y capacidad de trabajo en equipo.
  • Mayor percepción de felicidad y satisfacción con la vida.

Por el contrario, una autoestima baja está relacionada con síntomas de depresión infantil, problemas en la escuela,  conductas violentas, impulsividad y desajuste emocional (Vargas y Oros, 2011).

Aunque bien es cierto que muchas personas pueden caer en el error de pensar que la autoestima es sentir que eres perfecto. Y no, no va por ahí. La autoestima se trata de tener una valoración positiva, lo que lleva también a ser realista y entender que hay veces que debemos mejorar en cosas que resultan molestas para nosotros mismos o para los demás. Y entender que esto incidirá en que nos sintamos aún mejor.

¿Qué puedo hacer en casa para contribuir a que mi hijo/a tenga una mejor autoestima?

Como hemos dicho anteriormente, la familia es el contexto principal de influencia en los niños/as. Es por eso que resulta de vital importancia que exista en casa un clima positivo que ayude a que tu hijo/a desarrolle un autoconcepto sano. Los aspectos principales a tener en cuenta son:

  • La comunicación. Es esencial que desde que el niño/a es bien pequeñito/a le acostumbremos a que se sienta parte activa de la estructura familiar y a que entienda que sus opiniones son válidas y bien recibidas. Esto no significa que todo lo que el niño diga se vaya a cumplir, ya que evidentemente entendemos que los niños y niñas no tienen un nivel cognitivo lo suficientemente maduro como para tomar decisiones importantes. Sin embargo, debemos transmitirles a los niños/as que siempre van a ser escuchados y sus opiniones tenidas en cuenta (que no definitivas). Esto, sin duda, va a mejorar su autoconcepto y autoestima.
  • El afecto. El cariño es un aspecto fundamental en la satisfacción personal de los niños y niñas. Resulta básico en el día a día de un niño sano y feliz recibir afecto por parte de su familia, ya sea afecto físico (abrazos, besos…) o verbales (palabras de aprobación, felicitaciones…).
  • El apoyo y la aceptación. Esta parte es de las más importantes, ya que muchas veces caemos en el error de querer moldear a nuestro hijo a nuestro gusto. Debemos aceptar a nuestros hijos y apoyarles en las decisiones que vaya tomando a lo largo de su vida. Bien es cierto que, como hemos dicho, el niño no es capaz de tomar decisiones vitales cuando su nivel madurativo no es suficiente, pero sí que va a ser capaz de mostrar y desarrollar su personalidad. Por ello, no debemos señalar continuamente lo que el niño o la niña hace mal, ya que eso puede disminuir significativamente su autoestima. ¿Los niños y niñas deben entender que tienen cosas que mejorar? Sí, por supuesto, los niños y las personas adultas siempre debemos mejorar cosas, sobre todo si esas cosas afectan negativamente a otras personas o a nosotros mismos. Pero lo que debemos hacer es acompañarlos en ese proceso de forma positiva y sirviendo de modelo de conducta adecuado para nuestros hijos e hijas.
  • La presencia de normas y límites. Sí, también los límites y normas influyen en la autoestima de los niños y niñas. Un niño que entiende que debe respetar algunos límites es un niño que también será consciente de que tiene derecho a que se respeten también con él. Se desarrolla así un comportamiento más asertivo, en el que se respetan los derechos de los demás y se respetan los de uno mismo. Ello incide en una mayor confianza, seguridad y por ende autoestima. Además, se ha visto que los niños que no respetan normas pueden llegar a tener una autoestima demasiado exagerada, lo que incluye comportamientos violentos y agresivos.
  • El fomento de su autonomía. Este es un aspecto clave en la autoestima infantil ya que no solo le decimos al niño que es capaz de hacer algo, sino que se lo demostramos. Lo vivencia por sí mismo. Si los niños se sienten capaces de valerse por sí mismos (dentro de las limitaciones de la etapa evolutiva en que se encuentre) tendrán mayor seguridad, confianza y autoestima. Por ello es muy importante que no intentemos continuamente hacerlo todo por ellos, porque al contrario de lo que pensamos, es altamente contraproducente para su desarrollo y autoestima.

¿Y en la escuela?

Como habíamos comentado, la escuela es el otro ámbito de mayor influencia en la autoestima de los niños y niñas. Este ámbito va muy relacionado con las relaciones sociales y los iguales. Los iguales cobran gran importancia, sobre todo, en la adolescencia.

Es fundamental que los niños y niñas se sientan agusto en la escuela, protegidos, validados y valorados por sus compañeros. Es importante en este caso que el niño experimente experiencias positivas en la escuela que le hagan pensar que es igual de válido que el resto de sus compañeros, tanto a nivel académico como a nivel social. Por eso en muchas ocasiones el sistema educativo de etiquetar a los niños por las notas resulta altamente negativo para su autoestima. Muchos niños y niñas se sienten juzgados por la nota que saquen. Esto crea en los niños una autoestima muy inestable. Es decir, si se trata de un niño que siempre saca malas notas, pensará que es un “inútil”. Y si es un niño que siempre saca buenas notas, va a tener continuamente la presión de que debe seguir sacando dichas notas. Así, en el momento en que no lo hace, se siente un “inútil”.

Por eso, en casa es importante que reforzemos su autoestima en este sentido también, haciéndole entender que lo importante para nosotros no es la nota en sí, sino el esfuerzo que pongamos en aprender.

Bibliografía consultado

  • Bragado, C., Hernández-Lloreda, M. J., Sánchez-Bernardos, M. L., y Urbano, S. (2008). Autoconcepto físico, ansiedad, depresión y autoestima en niños con cáncer y niños sanos sin historia de cáncer. Psicothema, 413-419.
  • Del Barrio, V., Navarro, M. D. F., & Escrivá, M. V. M. (1994). Autoestima y depresión en niños. Revista de psicología general y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología, 47(4), 471-476.
  • Muñoz, A. S., Serrano, R. M., & Urbieta, C. T. (2015). Estudio de la autoestima infantil en función del sexo. Revista sobre la infancia y la adolescencia, (9), 98-115.
  • Vargas Rubilar, J. A., & Oros, L. B. (2011). Parentalidad y autoestima de los hijos: una revisión sobre la importancia del fortalecimiento familiar para el desarrollo infantil positivo.
  • Zamora-Lorente, M. J. (2012). El desarrollo de la autoestima en Educación Infantil (Bachelor’s thesis).

¿Por qué los amigos son tan importantes para los adolescentes?

Muchas veces hemos escuchado aquello de que la adolescencia es un proceso casi dramático en el que las personas se vuelven rebeldes, calamitosas o egoístas. Y esto va acompañado de la percepción por parte de los padres de que comienzan a ser secundarios en la vida de sus hijos. Incluso, muchos padres y madres detectan que se convierten en una especie de “enemigos” de sus hijos.

Y esto no deja de estar tan alejado de la realidad, y es que en la adolescencia el grupo de iguales cobra especial importancia.

Este hecho viene acompañado de que en los adolescentes surge la necesidad de sentirse personas independientes de sus padres, con sus propias opiniones y criterios (Kimmel y Weiner, 1998). Pero ojo, esto no es malo. Al contrario, es muy saludable que los adolescentes comiencen a desarrollar su propio sistema de creencias, basado en sus experiencias personales, las relaciones que establece, los valores inculcados por su entorno familiar… En definitiva, los chicos y chicas quieren sentirse autónomos, y esto es natural y saludable.

Bien, es desde esa necesidad de independencia de donde surge la gran importancia que adquieren los amigos. La amistad es considerada por ellos como una relación duradera, caracterizada por la confianza, la comunicación, la intimidad, el afecto y el conocimiento mutuo, donde se exploran áreas en las que ambos comparten interés (Giró, 2011). Así, los adolescentes diferencian dos tipos de amigos: los amigos “amistosos”, que son aquellas personas con las que existe una relación agradable pero no existe un alto nivel de confianza; y, por otro lado, existen los amigos de verdad, con los existe un alto grado de intimidad y de confianza (De La Rúa, 2003). En cualquier caso, todos estos amigos son muy importantes para ellos.

Esta importancia nace precisamente de sentirse identificado con sus iguales, y es que no hay que olvidar que los adolescentes se encuentran en una etapa de cambios continuos. No solo cambios físicos y hormonales, sino cambios en su sistema de creencias y en su personalidad. Por ello, necesitan sentirse identificados con personas que estén experimentando esos mismos cambios. Así, los amigos son una fuente de comprensión y apoyo.

Ahora bien, que los iguales cobren importancia no significa que los padres dejen de tenerla. De hecho, la familia es durante toda la vida el contexto educativo, socializador y transmisor de valores más importante (Sánchez, Gutiérrez y Casado, 2008).

¿Qué debo hacer para continuar siendo importante para mi hijo?

Importante lo eres. Continúas siendo la persona más influyente en la vida de tu hijo. Ahora bien, en esta etapa te puedes convertir en una especia de antagonista en la vida de tu hijo. Como sabes, el adolescente busca independencia y busca establecer relaciones estrechas con sus amigos. Si actúas como apoyo en todo este proceso, los conflictos con tu hijo serán escasos. Si por el contrario intentas ejercer control, el resultado es una sucesión de discusiones y conflictos (Miranda y Pérez, 2005).

Los adolescentes están en este proceso de transición, y consideran a sus amigos imprescindibles en este proceso de crecimiento y desarrollo personal (Elzo, 2000).

Por todo ello, es muy importante que aquello que buscan en sus iguales, podamos ofrecérselo nosotros también. Se trata no comunicarnos con ellos (comunicarnos no es interrogarles), apoyarles, ofrecerles nuestra comprensión y confianza y mostremos aceptación hacia sus amigos. Esta última parte es primordial, ya que, si queremos que nuestros hijos forjen relaciones sociales sanas, debemos conocer cómo establece esas relaciones. Por ello, debemos ser partícipes de ese círculo de amistad. Así, estaría bien que invitemos a sus amigos a venir a casa, que nos interesemos por saber lo que nuestro hijo nos quiera contar de ese amigo, que les ofrezcamos diferentes alternativas de ocio para que realicen… Eso sí, si tu hijo te cuenta que su amigo X hizo tal cosa que no es de tu agrado, no puedes entrar a juzgar a su amigo. ¿Por qué? Porque tu hijo se va a sentir juzgado y no va a querer abrirse a contarte cosas. Por ello, si detectamos que sus amigos están haciendo algo que creemos que está mal hecho, debemos hablarlo con nuestro hijo de forma tranquila y comprensiva, razonando con este el motivo por el cual está mal eso que están haciendo.

En definitiva, aunque en la adolescencia los amigos son especialmente importantes, la familia continúa siendo el contexto de mayor influencia para ellos. Por eso, debemos mostrar apoyo y comprensión.

Referencias bibliográficas:

  • De la Rúa, A. D. F. (2003). La dinámica de las redes de amistad. La elección de amigos en el programa Erasmus. REDES. Revista hispana para el análisis de redes sociales, 4.
  • Elzo, J. (2000). El silencio de los adolescentes: Lo que no cuentan a sus padres. Madrid: Temas de Hoy. Colección Vivir Mejor.
  • Giró, J. (2011). Las amistades y el ocio de los adolescentes, hijos de la inmigración. Papers, 96(1), 77-95.
  • Kimmel, D. y Weiner, I. (1998) La adolescencia: una transición al desarrollo. Barcelona: Ariel Psicología.
  • Miranda, A. y Pérez, J. (2005) Socialización familiar, pese a todo. Libro de ponencias. Congreso Ser Adolescente Hoy (339- 350) Madrid: Fundación ayuda contra la drogadicción.
  • Sánchez, M. M., Gutiérrez, R. B., Rodríguez, J. M., y Casado, M. P. (2008). Influencia del contexto familiar en las conductas adolescentes. Ensayos: Revista de la Facultad de Educación de Albacete, (23), 391-408.

La MIRADA: clave en el desarrollo social

Los seres humanos somos seres eminentemente sociales, por lo que buscamos relacionarnos con otros miembros de nuestra misma especie. Es desde aquí, de donde surge nuestro desarrollo social. Y este desarrollo es casi tan importante como el personal.

Hay muchos aspectos importantes en el desarrollo social: la sonrisa, el lenguaje, la imitación, los gestos… y por supuesto, la mirada. Ya desde que el niño es recién nacido, este fija la mirada en los ojos de las personas que le rodean, especialmente de su madre. A los 3 meses comienza la sonrisa social, que es cuando el niño fija la mirada en una persona y le sonríe (no debemos confundir con la “sonrisa refleja”, que es aquella que el niño hace cuando duerme). A los 6 meses ya aparece la risa, sobre todo la risa social. A los 9 meses el bebé imita, sobre todo gestos, como por ejemplo: adiós con la mano, mueve las manos cuando quiere algo (gesto protoimperativo), toca su imagen en el espejo y sonríe…

Al año de vida, el niño ya señala, señala aquello que quiere, acompañado también de algún grito o incluso alguna verbalización; y aparece aquí la mirada con una función, y es que el niño mira alternativamente a un objeto que quiere y a la persona con el objetivo de dirigir la atención de esa persona al objeto (gesto protodeclarativo). A los 18 meses ya el niño muestra trayendo objetos o señalando partes de su cuerpo, y a los 24 meses ya juega y se interesa por otros niños (se desarrolla aquí el juego simbólico) (Payehuanca, 2008). Ahora bien, este ritmo de desarrollo es el que se da de forma normativa, lo cual no significa que absolutamente todos los niños deban seguir el mismo ritmo ni de la misma manera. Es muy importante tener en cuenta que cada niño tiene su propio compás de desarrollo evolutivo

Así, desde el nacimiento ya existe esa primera mirada entre el bebé y su madre; esa es la primera forma que tiene el niño de conocer el mundo. Y es entre los seis y doce meses cuando hay un desarrollo masivo de conexiones sinápticas en el córtex prefrontal que contribuyen al desarrollo de los que llamamos el cerebro social. De hecho, Allan Schore (2001) establece que las miradas ayudan al desarrollo neurológico y que las miradas positivas son el estímulo más importante para el crecimiento de la inteligencia social y emocional del cerebro. De esta forma, cuando el bebé detecta alegría, placer, satisfacción o “amor” en los rostros de sus padres, su sistema nervioso se estimula de forma positiva.

Con todo ello, vemos la gran importancia que tiene la mirada en todo este desarrollo social. Así, debemos tener presente que existen dos modalidades de mirada social básicas: la mirada deíctica, que es aquella en la que una persona mira a otra que está dirigiendo su mirada a otro lado; y la mirada compartida (o contacto ocular), en la cual dos personas se miran mutuamente a los ojos (Gómez, 1991). Ambas modalidades se combinan en el proceso de interacción social. En cualquier caso, queda clara la importancia de la mirada en la comunicación. En el caso de los niños, el contacto ocular en un criterio de comunicación intencional hacia los adultos (Bretherton y Bates, 1979), de manera que los infantes usan la mirada para conseguir aquello que quieren.

Pues bien, entendiendo la gran importancia que tiene la mirada, surge la inquietud de..

… ¿Y si mi hijo no mira? ¿y si mi hijo no me mantiene el contacto ocular?

En este caso, lo primero es no alarmarse y acudir a un especialista que valore al niño. Como hemos dicho anteriormente, cada niño es distinto y cada uno tiene su ritmo de aprendizaje y desarrollo. No obstante, debemos tener en cuenta que la acción de fijar la mirada debe darse en el niño de forma espontánea o estimulada de manera visual y/o auditiva, pero no táctil. Es decir, si tengo que “agarrar” la cara de mi hijo para que me mire, no me está dirigiendo la mirada realmente.

Como hemos dicho, todo es un proceso y las circunstancias de estimulación contextual pueden marcar ritmos distintos.

Referencias bibliográficas:

  • Bretherton, I., y Bates, E. (1979). “The emergence of intentional communication”. En: I. Uzgiris (Ed.), New directions for child development (pp. 81-100). San Francisco: Jossey-Bass.
  • Gómez, J.C. (1991) “Visual behavior as a window for Reading the mind of others in primates”. En Whiten A (ed), Natural Theries of Mind. Oxford: Basil Backwell.
  • Payehuanca, D. J. H., (2008). Desarrollo social en niños. Rev. Peru. Pediatr, 61 (2), 133.
  • Schore, A. (2001) Effects of a secure attachment relationship on right brain development. Affect regulation and infant mental health. En Infant Mental Health Journal, VOL 22 (1-2), 7-66, 2001.
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